Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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10. Sauce (El Moli)

Era golpeador cuando la conocí; fue en aquella playa nudista. Recuerdo que me miró embelesada; yo me exhibía sin pudores, me agradaba ver la expresión de asombro en sus rostros.
Desde entonces siempre me repite que soy el hombre de su vida. Que a mi lado siempre se sintió bien amada. Aunque no se que fue lo que me vio.
Esa tarde nos escabullimos en el bosque circundante; cuando la penetré, la tierra estaba húmeda y resultó fácil, la arranqué de su lugar y la llevé a casa, allí quedó para siempre.
Nunca imaginé que hoy pasado tantos años, estaría al cobijo de su sombra recordando aquella juventud loca y desprejuiciada. Que vivimos a nuestra manera sin arrepentirnos.
Cuando conseguí un buen trabajo dejé de golpear puertas para vender baratijas. Juntos construimos un futuro donde viven nuestros hijos.
Jamás regresamos a la playa donde nos conocimos, solo queda nuestro sauce en el patio como fiel testimonio de aquel ayer…

52 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Un árbol que por algún motivo no sólo sobrevive al paso del tiempo y a cientos de cambios de circunstancias, sino que no deja de acompañar a la pareja protagonista, que sirve para recordar que este momento presente es consecuencia de sus acciones pasadas. Un testigo vegetal de algo que no es tan habitual como pudiera pensarse: el amor verdadero, un milagro sin explicación lógica, como lo demuestra que él no se haya dejado de preguntar qué es lo que ella vio.
    Sé que escribes por puro gusto, pese a ello, me tomo la licencia de desearte suerte al tiempo que te envío un abrazo

  2. J u a n P é r e z

    Me ha encantado la simbología del sauce llorón,[uno de mis árboles predilectos] porque la vida a veces “hace pucheros”. Está muy acertado y sentido. Abrazos y Felices Sueños de
    J u a n P é r e z .

  3. Salvador Esteve

    Un amor que perdurará al cobijo de ese sauce que cada día con su presencia es testigo mudo del paso del tiempo. Muy bueno, Luis. Abrazos.

  4. Cristina Requejo

    Bello paralelismo entre dos naturalezas (vivas): la del sauce, y la del amor; y la savia fluyendo por ambas, alimentando, a ‘tu manera’ esta historia.
    Un abrazo, Moli.

  5. Siempre me ha parecido un árbol bonito y particular. ¿Por qué llora el sauce? Pues cada cuál podría argumentar al respecto y posiblemente no le faltaría razón. Tú los has plantado en tu relato para dar cobijo a una historia bonita y amable, que describe una trayectoria vital dónde se apuntan a la sonrisa y a un pasar cuentas tranquilo y agradecido. Me ha gusto mucho Luis. Escribas por lo que escribas, sigue haciéndolo. Y al ser posible, en esta casa para seguirte de cerca. Mucha suerte 🙂

  6. Virtudes Torres

    Golpeador de puertas para vender baratijas. Aquí lo llamaríamos vendedor ambulante.
    Desde luego que ella se enamoró de él no de su dinero.
    Y él plantó un árbol que en la cultura celta era considerado sagrado. Sin duda serán felices.
    Saludos

  7. María Ordóñez

    No hay que hacerse… Moli. Bien que sabe qué le vio, jajaja! Qué lindo relato. Dulce y algo más, jaja! Muchas Felicidades. Me encanta leerlo!

  8. Mª Belén Mateos

    Preciosa historia donde un sauce llorón es testigo desde el primer encuentro. Un amor que va creciendo y acoge en sus ramas la vida que comparten.
    Me encanta Moli. Un abrazo bien grande.

  9. Querida Ana, mi correo actual es moliluis48@gmail.com, no se donde lo enviaste ya que es está activo y no recibí ningún correo tuyo.
    Quería comentarte que subí sin tu permiso por no poder comunicarme contigo el aporte que hiciste como comentario. Me pareció muy fuerte además de ser un grito desesperado de una mujer por justicia.
    Espero no te moleste, de hecho que figura con tu firma.
    Te dejo un gran abrazo dilecta amiga.
    Luis A. Molina

  10. María José Escudero

    El sauce de madera dura , pero flexible y suave, de raices resistentes y propiedades medicinales… No has podido elegir una metáfora mejor para describir el amor. Muy bonito. Te deseo mucha suerte.

  11. Reve Llyn

    Que hermosa manera de contar una hermosa historia (siento repetirme pero me dejas sin palabras)
    …y boquiabierta: “Esa tarde nos escabullimos en el bosque circundante; cuando la penetré, la tierra estaba húmeda y resultó fácil, la arranqué de su lugar y la llevé a casa, allí quedó para siempre.”

  12. Mar Horno

    La frase que más me gusta es “Juntos construimos un futuro donde viven nuestros hijos”, porque me deja claro que ellos viven en otro sitio, en esa playa, en el bosque, en la juventud vivida a su manera. Un abrazo.

    1. Querido amigo; este relato nació como una travesura, el golpeaba puertas para vender, mezclé sexo con el encuentro del árbol y el comienzo de una nueva vida, que a la postre siguen paralelas sauce y familia.
      Se que enredé un poco las cosas. Este micro no era para acá pero me pareció que encajaba y lo subí.
      Un abrazo maestro.

  13. Antonia

    Del relato, que tiene un inicio muy poético y que refleja paz y optimismo, me llama la atención que dejó de llamar a las puertas, pero que luego vendió baratijas. Quizás prefería la libertad que el mantener un negocio muy centrado y estable. También que nunca volvieron a aquella playa. Tal vez porque como dijo no sé quien : Nunca debieras volver a los lugares donde fuiste feliz.
    O quizás fue todo lo contrario, pero da lo mismo.
    Suerte y un abrazo.
    Me encantan los sauces porque tiemblan y son delicados, como si fueran bailarinas de un ballet vegetal.

  14. Hola Antonia, primero gracias por pasar por aquí, el relato como dije no era para aquí, pero por vagancia lo subí.
    Él golpeaba puertas para vender, luego edificó una familia donde el sauce compartió la felicidad…
    Un abrazo.

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