Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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115. Sé de un lugar

En otro tiempo Juan pasaba las horas en su habitación escuchando la radio. Solía hacerlo con sus tres mejores amigos. Allí se escondían del mundo. Los versos de Triana y de Medina Azahara volaban por una estancia llena del humo de los primeros cigarros.
Por eso la nostalgia le golpeó cuando vio oculto entre el polvo y los cachivaches el viejo aparato abandonado en un rincòn del garaje de sus padres. Había ido a recoger sus cosas antes de vender la casa en la que se crió.
No le fue fácil cuadrar las agendas, pero reunió a sus colegas de entonces una última vez . Todo el mobiliario eran una mesita y cuatro sillas rotas que pidió a los operarios que no se llevaran . De la radio no salía ningún sonido, pero su silencio era testigo de la efímera vuelta de una época que se quedaría allí para siempre.
Fue una velada perfecta, las risas, la camaradería, las cervezas y las anécdotas comunes le trajeron sentimientos que pensaba olvidados. Más aún cuando tumbado hacia atrás en su silla contempló, con una mezcla de pena y cariño, a sus fieles compañeros de la niñez, tan alegres como siempre. Tan imaginarios…

12 Respuestas

  1. Ana Fúster

    Ración de nostalgia en estado puro, una velada en la que los recuerdos del protagonista bastan para revivir un pasado que, como cualquier pasado, ya solo existe en nuestras mentes. Por cierto, por si quieres editar se ha colado una b traviesa por ahí. Besos y suerte.

  2. Pablo Núñez

    Precioso relato que me recuerda una Sevilla de principios de los ochenta, por los grupos que nombras, en la que las reuniones alrededor de la radio o el tocadiscos de buenos amigos, eran algo cotidiano e inolvidable.
    Yo viví ese tipo de reuniones y como las echo de menos.
    Me ha encantado, Miguel.
    Un abrazo.
    Pablo.

  3. María José Viz Blanco

    La radio como símbolo de vínculo de amistad. Muy bien, Miguel, hacer hincapié en este aspecto de la camaradería juvenil, que tanta gente ha experimentado. ¡Felicidades!

  4. Ángel Saiz Mora

    Igual me equivoco, si es así disculpa, pero creo que todo me hace pensar que eres el Miguel Ibáñez a quien tengo el placer de conocer y de leer, que ha hecho su entrada en ENTC con un relato impecable, a la par que autobiográfico, con una nostalgia bien equilibrada, a la que contribuyen las referencias a la música de dos grupos legendarios que crearon y pusieron en lo más alto lo que vino a llamarse rock andaluz. La sinceridad de la frase final aleja del texto hasta el más mínimo vestigio de sentimentalismo, para reconocer que, de forma consciente o no, pulimos los recuerdos de nuestro pasado para fabricarnos uno a medida.
    Un abrazo, Miguel. Suerte

  5. Enrique Mochón Romera

    Puede que ese lugar (el de la canción y el que cuentas, y otros muchos) esté siempre en nuestro interor, si bien lo visitamos solo algunas veces durane nuestra vida, cuando las circunstancias se dan propicias en un punto del espacio-tiempo. Ninguno mejor para lograr esa conexón que aquellos que describes, y con los que todos creo que nos identificamos, acompañados de amigos, tabaco… y el catalizador de la música, “escondidos del mundo” durante unas horas que parecían segundos. Por lo demás, creo que he llegado a saberme de memoria casi todas las canciones de Triana. Con eso que te diga…
    Enhorabuena, Miguel, por este sentido y bello relato que logra que de algún modo visitemos ese lugar de nuevo.
    Un abrazo.

  6. María Jesús Briones

    Buena retrospeciva de los sentimientos del pasado. Nos has traslado hasta esa habitación, con sus fantasías y el humo de la ilusión, de ser adultos.
    Suerte, Miguel

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