Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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SEP60. CLONES, de Paloma Casado Marco

Ningún rostro conocido le esperaba en el comité de bienvenida de la estación espacial. Aún no lo sabía, pero sus dos meses en órbita, habían equivalido a casi diez lustros en el tiempo de la tierra.
Pasada la obligada cuarentena de incomunicación y readaptación, quiso visitar su casa aunque la experiencia le resultara desoladora. Nadie había sabido darle noticias de su esposa, salvo de los éxitos obtenidos en sus trabajos de ingeniería genética hacía más de treinta años.
La casa se mantenía igual, solo la envergadura de los árboles del jardín manifestaba el paso de los años.
Llamó a la puerta con una mezcla de curiosidad y tristeza. En el umbral, su mujer tal como la recordaba, le sonreía expectante. Tras el abrazo interminable, un remolino de pensamientos comenzaron a girar en su cabeza intentando encontrar alguna explicación a aquel extraño mundo, a aquel caos. Todo había envejecido, todo, menos Eva.
En el interior, poco a poco, fueron apareciendo versiones de las diferentes edades de su esposa: con veinte, con quince, con diez años…le rodeaban observándole.
-Ella supo que algún día volverías –explicaba la mayor- y quiso que no te encontraras solo.

33 Respuestas

  1. No sabría como definir este relato..no sé si es triste o es algo hermoso…es interesante ya que es como si viéramos lo que pasa pero aun así no sabemos cómo se siente. Solamente pasaba para decirte que te nomine para un concurso de blogs, si te interesa pásate por este link http://shsscrittrice.blogspot.com.ar/2013/09/de-blog-en-blog-concurso.html . Muy linda entrada, gracias por acompañarme en mi turbulento insomnio. %)Saludos y mucha suerte.

    1. Ana: no me deja responder en tu espacio pero te contesto aquí. Gracias por tu comentario.
      Eva no sabía cuándo iba a volver y creó varios clones para que alguno le sirviera de compañera. Ahora se encuentra con varias bocas que alimentar. Menos mal que los astronautas deben tener buen sueldo.

  2. Al relato no le pongo ninguna pega, Paloma, bien desarrollado y narrado, pero creo de corazón que se te dan mejor las distancias cortas. Eres una artista del microrrelato y lo sabes, y aquí te has desbordado con un tema un poco frío.
    Un abrazo.

  3. Qué siniestra prueba de amor, Paloma. Da un poco de repelús imaginarse al astronauta con ese panorama. Versiones a diferentes edades de la propia esposa… muy original e inquietante si te pones a pensarlo seriamente.
    un abrazo y suerte.

  4. Hola Paloma, lo de los clones está perfecto para que recuerde todo lo que se perdió durante ese tiempo fuera de su casa. De todos modos, me imagino que tiene que ser muy duro para él encontrarse ese panorama.
    Muy original este relato, Paloma

    Suerte
    Saludos

    Rosa

  5. no se si habéis hecho la experiencia de volver a reencontrar amigos del colegio 40 años después… (bueno por la edad de la mayoría de este espacio digamos 25)…
    el “rojo” se ha vuelto ejecutivo… el zarrapastroso lleva corbatín… la esbelta de los modelitos lleva un 52… y así sucesivamente… pero lo que cuenta de verdad es que los idealistas lo sigan siendo, el que tenia imaginación no se haya vuelto un super-realista, la “buena” chica una mujer vampiresa…

    no entiendo demasiado bien la preocupación de su mujer en hacer clones de su cuerpo… ¿o es que opinaba de su marido que lo que le interesaba, y lo que quería él de ella, era el envoltorio?…
    pues sí, como algunos comentaristas, me imagino el cacao de encontrarse con tantas imágenes de lo que ha sido y ¡de lo que ha dejado!… porque bien sabia que iba a tardar tanto en volver y si lo ha aceptado es que bien poco le importaba…
    así que vaya faena que le ha hecho su esposa lo siento como un acto de venganza mas que de amor…

    …acabo de releer el relato y me asombro: “Aún no lo sabía, pero sus dos meses en órbita, habían equivalido a casi diez lustros en el tiempo de la tierra.”… así que lo dicho anteriormente sobre la decisión y sentimiento de la mujer de hacer clones no esta demasiado bien acertada..

    1. Gracias Christine por leer mi relato con atención y comentarlo. Verás, cuando los escritores somos aficionados, a veces no sabemos trasladar al papel la historia que tenemos en la cabeza, como evidentemente es mi caso. En mi relato, el astronauta cae en una especie de agujero y lo que cree son dos meses, son en realidad casi 50 años. Este tema aunque no tenga explicación, ha sido tratado por numerosas novelas de ciencia-ficción. La mujer, que es científica genética, logra crear clones como la famosa Dolly y,como han pasado los años y ella va envejeciendo, decide clonarse para que su marido, cuando vuelva (ella como Penélope no pierde la esperanza)la vuelva a encontrar como era. Pero no está segura de cuando será su regreso así que, hasta su muerte, va creando versiones de ella misma para que, en la medida de lo posible, él siempre encuentre una Eva de su edad. Es una disparatada historia de amor, lo sé pero me apetecía crear una ficción futurista sobre el mito de Ulises y Penélope.

  6. Un enfoque super original, el héroe espacial que regresa a su amada que le espera en múltiples versiones. Me gusta el nombre de Eva y ese tono entre tierno e irónico donde tan tan bien te mueves, y además con ese misterio que lo envuelve desde un principio. Eso sí me alegra mucho que en tu futuro imaginario siga habiendo árboles. enhorabuena!!!

  7. Felicidades, Paloma, por tu mención. Creo que no es lo mejor que te he leído, esto quiere decir que no me gusta (jeje, sé que no me odiaras). Es una tontería de credibilidad, ese no saber que dos meses son cincuenta años, además de no ser cierto no me creo que él no lo supiera. En fin, al echarme del relato pues ya se me cae. Pero vamos, que el toque de terror de encontrar clones de la mujer resulta simpático. Luego me pregunto ¿no hay skipe en órbita?, pues vaya tecnología. Te debo unas cañas, Javier.

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