Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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45. Sin despedida (Blanca Oteiza)

Cuando era niña, un hombre llamó a la puerta casi a la hora de la cena. Mi madre regresó a la cocina con llanto en el rostro y encendió la radio. Yo no quise preguntar nada. Aquella noche se enfrió la sopa en el puchero y nos acostamos pronto, aunque escuché sus sollozos hasta quedarme dormida.
A la mañana siguiente, la radio nos acompañó de nuevo mientras el vaso de leche se vaciaba, como los ojos de mi madre que seguía enmudecida.
Unos días más tarde llegó mi tía del pueblo con la maleta hecha para una larga temporada. Una noche desde mi cuarto, aunque habían sintonizado la radio para mitigar sus voces, pude escucharlas que mi padre ya no iba a volver, ni siquiera para poder despedirlo entre flores y tierra húmeda.

37 Respuestas

  1. Calamanda Nevado

    Blanca, cuando eres pequeño muchas veces te enteras de las cosas depues que estas suceden. Bien contadas las situaciones. Suerte y saludos

  2. Ángel Saiz Mora

    La radio como ambientador sonoro para tratar de insuflar normalidad en un hogar donde todo se ha trastocado; también para que los niños, como sucede con los Reyes Magos, perciban la realidad con menos crudeza y un ritmo que se presume más adecuado para ellos.
    Un abrazo, Blanca. Suerte

  3. Desde el título tu relato resume el drama, muy bien logrado.
    en especial la voz de niño que no percibe hasta mucho después el drama.
    La última frase sensacional.
    Un abrazo y suerte.

  4. Cuando eres niño hay cosas que se te quedan… que no entiendes, pero que se graban a fuego en tu memoria. Has planteado muy bien uno de esos momentos conectando a la perfección con un momento histórico y con la radio. Felicidades. Mucha suerte 🙂

  5. J u a n P é r e z

    Un buen ejemplo de cómo “hago pucheros” leyendo tu melancólico microcuento. Tu especial sensibilidad te transportará lejos.
    Recibe Mis Consideraciones Más Emocionadas y Admirativas,
    D ª B l a n c a . ¡Buenos Días!

  6. María Cotero

    Resulta difícil aceptar la muerte de un ser querido y más aún en el caso de los niños. Aunque triste, es un buen relato. Suerte.

  7. Ton Pedraz

    Ni siquiera una radio a toda voz es capaz de enmascarar las noticias desgraciadas. Y mucho menos ante la agudeza infantil de un niño.
    Bien contado. Suerte Blanca.
    Ton.

  8. Mª Belén Mateos

    Llenas de tristeza y de radio el ambiente de esa familia. Una niña que no entiende y una madre desconsolada por una perdida que jamas va a poder encontrar de nuevo.
    Buena historia y muy bien contada compi. Suerte.
    Un besito guapa.

    1. Gracias M° Belen, siempre tan agradables tus comentarios. A la tristeza inmensa de la madre por la perdida de su esposo, se le suma la angustia de cómo poder ocultarselo a su hija hasta que esté preparada para afrontarlo.
      Un beso

  9. Izaskun

    ¡Cómo intentamos que los pequeños no sufran! Pero es inevitable que se enteren de las noticias, y que las asuman según su especial manera de entender el mundo. Esa radio seguro que ayudó a que la ausencia fuera menos dolorosa. Buen micro, Blanca.
    Un besote

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Izaskun,
      Las madres siempre queriendo que los hijos sufran lo menos posible, aunque a veces es inevitable que se acaben enterando.
      Un abrazo

  10. Interpreto que la madre utilizó la radio como recurso para distraer a la hija, disipar el dolor. Nada dice si era para escuchar noticias, yo creo que era para que la música la permitiera centrarse en su dolor. Encuentro el relato un poco blando, sin fuerza, quizás le falte dolor, o se trata que el dolor lo vea el lector. Suerte, Blanca.

    1. Blanca Oteiza

      Javier, gracias por comentar.
      La radio la madre la utilizó al principio para intentar mitigar el dolor de saber que había perdido a su marido y la última vez la radio intentaba ser el camuflaje perfecto de las voces de las mayores.
      Siento que te haya parecido un relato blando, yo creo que es bastante duro la historia que narra, que aún sin decir con palabras la notificación de la muerte del marido (y padre)y la no posibilidad de recuperación del cadaver, los días posteriores debieron ser un infierno en esa familia.
      Un abrazo

  11. Salvador Esteve

    La radio como anestesia emocional, como compañera de viaje de una vida con alegrías y penas. Abrazos, Blanca, y mucha suerte.

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