Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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89. Sin palabras (Tíndaro del Val)

Estaba a punto de dormirme cuando escuché los primeros golpes. Me asomé a la terraza y vi una ballena en el suelo. Al cabo de unos segundos cayeron un pedestal y una desilusión. Volví a la cama mientras la lluvia azotaba con violencia los tejados de la ciudad. Al día siguiente amaneció soleado. Salí a la calle después de tomar un café bien cargado y me quedé un rato embobada viendo cómo los niños construían blancas torres de palabras y hacían guerras de puntos suspensivos. Entonces me acordé de ti, de los días en que salíamos a jugar con las palabras después de las tormentas. Tenías un don increíble para escribir con ellas poemas que arañaban mi corazón. Por eso no entendí que te fueras sin decir nada. Ni siquiera una carta de despedida. Dejé partir tu recuerdo y emprendí el camino al trabajo esquivando los montones de palabras ennegrecidas que se acumulaban en las aceras.

En el portal de enfrente, como siempre que escampa y la ciudad huele a lluvia, una silenciosa figura la observa alejarse. Una vez ha doblado la esquina, cruza la calle y coloca con cuidado una palabra delante de su puerta: “Perdón”.

37 Respuestas

  1. Modes Lobato Marcos

    Muy bien, guapetona. Ya veo que mis lecciones han servido de algo.
    Por fin ha desaparecido el are off.
    Es evidente que también, después de tanto tiempo, estás empezando a saber escribir.
    Porque imaginación nunca te ha faltado.
    Especialmente en el catre, donde siempre fuiste muy fogoso…

    A ver, capullo, me dejo de pamplinas.
    Tu relato es LA HOSTIA.
    Así, con todas las letras, macho.
    Te has zambullido en el surrealismo y has conseguido salir indemne.
    Habrá personas que lo critiquen, porque ya sabes que la envidia es mu mala, mira que te lo tengo dicho, pero tú a lo tuyo, sin hacer caso…
    Así, mu requetebién, creando obras maestras sin cesar.
    Como la que creamos el otro día cuando hicimos el trenesito.
    Un beso, piraton!

    1. Muchas gracias por enseñarme a habilitar los comentarios y por tus excelentes críticas Modes. Todavía me queda mucho por aprender de un maestro de las palabras como tú.
      Y me encantó el trenecito del otro día. Tenemos que volver al Museo del Ferrocarril. Un besote figura!

  2. Blanca Oteiza

    Precioso relato.
    Me ha encantado, está lleno de surrealismo y tan bien escrito que te dejas llevar por su lectura perdiendote entre sus letras.
    Un abrazo

  3. Ángel Saiz Mora

    Si lo tuyo no es amor a las letras ya no sé cómo llamarlo, si hasta haces que lluevan del cielo, que los niños jueguen con ellas como si fueran bolas de nieve, componer con ellas “poemas que arañaban el corazón” en lugar de usarlas en la declaración de la renta, por ejemplo.
    Los apreciados comentaristas anteriores han hablado de surrealismo, yo estoy de acuerdo, aunque en parte, si tú dices que las letras se acumulan en el suelo como barro es que es posible y del todo real. Sólo te pido un favor: Que me indiques la dirección de esa ciudad, para ponerla en el GPS y salir disparado allí para siempre.
    Un texto para tener en cuenta que al final hace exclamar: “¡Ooooh!” con la boca muy abierta.
    Un abrazo

    1. Al final te voy a tener que contratar como manager Ángel. Me miras con buenos ojos y no me mandas a freír espárragos, algo a lo que no estoy muy acostumbrado. A ver si a base de leerte aprendo por escribir algo decente.
      Un abrazo microlunático.

  4. La Marca Amarilla

    A mí me gusta el relato mucho, ya lo sabes Tín. Me sobra lo del cafe bien cargado, yo me hubiera tomado una tostada de hiatos o una infusión de diptongos. 😉

    Escribes muy bien, casi como yo! jajajaja

    Un saludo microlunático!!

    1. Pues no era mala idea Marca, una infusión de retruécanos habría quedado de lujo. También pensé en empezar el relato con “Aquel día…”, pero me pareció poco surrealista.
      Tengo un cuaderno donde voy anotando todo lo que aprendo contigo. Voy por la mitad, así que todavía me quedan cosas por aprender.
      Un abrazo microlunático y muchas gracias por tus consejos!!!

  5. Ana Tomas Garcia

    Me ha gustado mucho tu relato Tíndaro del Val y como los compañeros te han comentado tan bien, yo me quedo ya “sin palabras”. Saludos.

  6. Hola, yo también quiero llamarte Tín. Conforme iba leyendo, iba pensando que eres un cobardica por hacer que la protagonista fuera mujer. Claro, como nosotras siempre tenemos que ser las sufridoras… Pero al llegar al final, ¡Oh, sorpresa! Hay que ser muy valiente para pedir perdón.
    Así que, con el moco tendido otra vez, ¡Enhorabuena!!!!

    1. Patricia, tú me puedes llamar como quieras. Casi todo el mundo me llama Tin, así que va benne.
      La protagonista es mujer porque tenéis una sensibilidad especial que con un hombre no resulta narrativamente. Pensé en que además fuera maña, pero no quedaba muy surrealista. Te pido perdón de todas formas 😛
      Un abrazo microlunático

  7. Esperanza Tirado Jiménez

    Lo de que se caiga la ballena no lo pillo. Pero al caerse el pedestal ya he caído yo también.
    Me encantan estos relatos románticos, con ese tono de trizteza que reflejan esas palabras ennegrecidas.
    Enhorabuena.
    Y tienes un nombre precioso, como de novela antigua.

    1. Podría haber caído un “guindo” también, el caso era descolocar un poco al lector en el arranque del relato.
      Gracias por lo del nombre, es antiguo como yo. En realidad JAMS me encontró cubierto de polvo en una tienda de antigüedades y me puso a escribir. Me alimenta a base de sándwiches de jamón de York con queso (a ver si se estira un poco y me trae un día un buen ibérico).
      Un abrazo

  8. calamanda

    Tíndaro, desde el comienzo rezuma originalidad en su perspectiva, quiza por eso atrape aún más; ahora que puede ocurrir pensamos; y pasa que se humaniza todo su surrealismo. Suerte y saludos

  9. Tiene un aire tristoso y conmovedor. Está muy bien, es un poco como un sueño. Es original y bien llevado. Me quedo sin palabras. Solo le veo una pega pequeñita, que puede que sea fallo mío, pero no te la vi a decir. Mucha suerte, que no debería hacerte falta.

    Abracísimos microlunáticos.

  10. Me ha gustado mucho zambullirme en esa tormenta de letras y palabras. He ido buscando por las calles el vocablo que se merecía este relato y, aunque la mayoría de lo que llovió fueron letras negras, se las he robado del florero a un vecino: Magnífico.

  11. Hola Tíndaro.
    Lo bueno es que al final esa figura que la observa alejarse encontró esa palabra tan potente “perdón”. Un relato muy bueno ambientado en ese mundo de las palabras. Interpreto a la ballena como la metáfora de algún libro, quizá, Moby Dick ¡Suerte!
    Saludos.

  12. Una vez leído tu relato varias veces el que se ha quedado sin palabras soy yo. Las primeras frases tienen tanta fuerza que te empujan a seguir leyendo, pero las siguientes incrementan todavía más el interés del lector y rematas con un final para mí inesperado, pero además genial.
    No es fácil pedir perdón, pero en ocasiones tampoco lo es perdonar. Me gusta este final porque no es tal, sino que deja al lector pensando sobre la posibilidad o no de que se produzca.
    Os habéis empeñado en acaparar todos los laureles y no dejar nada para los pobres. Me alegraé por ti amigo. No te deseo suerte porque no la necesitas.
    Un megabrazo microlunático.

  13. Me gusta, me gusta y me gusta. Y cómo soy de las últimas en comentar y no quiero repetir lo del surrealismo, lo bonita que es la lluvia de palabras y como de bien has expresado lo difícil que es pedir perdón. Solo añadiré que voto por tu relato. ¿Se puede votar? 😉
    Abrazos. Suerte no la necesitas, con lo que has escrito.

  14. Tíndaro, un microrrelato repleto de poesía, no por su prosa si no por sus imágenes. Es un relato romántico, repleto de ternura y que dispone de esa magia especial de los buenos textos de ficción.

    ¡Buen trabajo!

    ¡Suerte!

    Abrazos.

  15. PAZ

    Y después de tantas líneas escritas en mi vida, te reencuentro en el mismo punto en que nos despedimos, enredados en infinitas palabras .No es mágico el presente? Miro la eternidad sentada en el instante y te recuerdo. Has aprendido a fundir el tiempo en breves textos. Felicidades Tindaro. Quiero pensar que al menos un uno por ciento nació en las clases de Nietzsche… Paz

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