Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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64. Superabuelo (Javier Ximens)

De mi abuelo heredé su sombra. Mi abuelo tenía el don y la gracia. El don porque en su paladar se veía una Cruz de Caravaca. La gracia porque lloró en el vientre de su madre. Así que no le mordían los perros rabiosos y tenía poderes. Por ejemplo, cuando íbamos al colegio, al entrar en el andén del metro, él levantaba la mano y el tren se detenía. Al cruzar las calles se situaba de espaldas al semáforo, se concentraba y hacía que el rojo se apagara y se encendiera el verde. Por las tardes, después de comer dejaba de respirar media hora y yo aprovechaba para ver los dibujos animados. Un día que fuimos al cementerio observé que al entrar en el panteón familiar desaparecía su sombra. Me dijo que aquello no eran poderes, que era por el sol, pero que cuando se fuera con la abuela me la dejaría como recuerdo. Ahora el abuelo se ha ido y he comprendido que me tomaba el pelo con lo del metro, el semáforo y dejar de respirar, pero me cuesta mucho explicar, a los que se dan cuenta, el motivo por el cual tengo dos sombras.

 

26 Respuestas

  1. Los abuelos, sus enseñanzas y sus misterios. Sería precioso que la sombras de personas tan determinantes en nuestras vidas nos acompañaran para siempre. Muy entrañable tu micro y pensándolo bien, creo que voy para abuela porque la media hora sin respirar también se me da a mi muy bien. Precioso Ximens y original. Feliz tarde de mes recién estrenado.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Me ha gustado tu relato. Aunque no he llegado a conocer a ninguno de mis abuelos y, por lo tanto, no he disfrutado de esos superpoderes que casi todos los nietos refieren con cariño, entiendo perfectamente lo mágicos que parecen, vistos a través de unos ojos inocentes y anhelantes de cariño. Y esa sombra, habrá que verla como esa presencia dispuesta a guiarnos y a darnos su fuerza. Enhorabuena y suerte. Un saludo.

  3. Martín Zurita

    Hola, Javier.
    Vaya, no lo has dejado, pero sí un micro todo canon: desde el título (compendio que adentra en la historia) hasta el final sorpresivo, pasando por el nudo lleno de tierna ironía. Congratulaciones y, ya puesto, por “El túnel”, meses ha, en la otra sede.
    Un abrazote, maestro.

  4. Ángel Saiz Mora

    Dice el refrán que “quien a los suyos se parece honra merece”. Más honra aún tiene aquel que conserva la esencia de aquellos que le enseñaron, acompañaron y quisieron.
    Un relato que, dentro de su aparente sencillez, encierra sentimientos entrañables y eso que, lo confesemos o no, buscamos de alguna manera los que garrapateamos letras, en pantalla, con pluma o bolígrafo: la continuidad, pues ese abuelo hizo méritos para perdurar en su nieto más allá de su desaparición física, lo cual, como poco, tiene que ser un superpoder.
    Se lee muy bien, se nota el trabajo que tiene detrás y, lo mejor de todo, transmite mucho.
    Un abrazo y suerte, Javier

  5. Gloria Arcos Lado

    Precioso homenaje a la figura del abuelo, y que suerte que te haya dejado esa herencia, así siempre irá contigo. Un micro lleno de ternura, que mezcla realidad con fantasía. Seguro que estará entre lis ganadores. Por cierto, Javier os echamos de menos en Valencia, aunque ya sabes que los valencianos te tuvieron presente. Un abrazo. Gloria

  6. Todos esos superpoderes que los niños descubren en los mayores
    (a los que quieren y admiran) son claramente explicarles… con los años, al recolocardose la mente adulta de forma realista (desechando la fantasia infantil). Por eso este relato es mágico: por su final. Por esa última frase que consigue sorprender y remover la mente del lector.
    Un gran abrazo (como tu relato), Ximens,

  7. J. Ignacio

    El verano pasado, después de muchos años, volví al pueblecito de mi abuelo Y no tardé en recorrer, por n-sima vez, aquellos parajes que él me enseñó cuando era pequeño.

    Me senté en un recodo del camino y observé con sorpresa que todo estaba igual que antaño, así que me dio por pensar que él aparecería pronto, como si sólo se hubiera quedado rezagado.

    Días más tarde, cuando volví, no me sentía regresando a casa, sino yéndome de casa. Aparte echarle mucho de menos, jamás seré ni la sombra de lo que fue mi abuelo.

    Felicidades, porque has escrito el texto que me hubiera gustado escribirle a mí. Pero ni de eso soy capaz, ya ves.

  8. Qué no serán capaces de inventar los abuelos! cuántas magias y lecciones de vida en ellas.
    Felicidades por este relato que encierra toda la esencia del amor y admiración de los nietos por sus abuelos.
    He leído pocos relatos de esta propuesta, pero el tuyo me ha gustado muchísimo.
    Besos

  9. María José Viz Blanco

    Los superabuelos y las superabuelas, que tan importantes son hoy en día para tirar de las riendas de las familias, dada la crisis económica que vivimos… Yo solo recuerdo un poco a mi abuelo materno, que me daba galletas, y solo por eso lo adoraba… Sin embargo, de mi abuela recuerdo que me asustaba, entre bromas, y eso no me gustaba nada, jajaja.
    Bonito homenaje. Un abrazo, Javier.

  10. Bello micro, Javier. Más allá de la metáfora o de los superpoderes, siempre he pensado que la sombra invisible de los abuelos permanece de algún modo con nosotros, y que, si nos concentramos podemos oírles de nuevo aconsejándonos. En ellos los poderes son siempre extraordinarios y tú lo has sabido plasmar a la perfección.

    Un abrazo.

  11. Hola, Javier.
    Andamos tan justos de tiempo que, a penas, puedo entrar.
    Yo tuve un superabuelo como el que tú cuentas: el tipo más increíble que te hayas podido encontrar. De él aprendí muchas cosas, entre ellas, a intentar contar historias o a rasgar una botella de anís para armonizar una jota.
    Es un bonito homenaje el que haces a esa figura tan importante para el desarrollo de un niño (abuelo y abuela, ambos).

    Pero, vamos al lío, a lo que te gusta que se te diga cuando algo no gusta al lector: En mi opinión, sobra “a los que se dan cuenta”, creo que no aporta mucho y empobrece las últimas líneas del micro. Pero qué sé yo de micros…

    Unos abrazos grandísimos y que el calor no te derrita como me tiene a mí (al borde de la locura).

  12. Salvador Esteve

    Precioso homenaje a esos abuelos que impregnan de magia la relación con su nietos. Cuando desaparecen, su sombra siempre les acompaña con sus recuerdos y enseñanzas. Entrañable relato, Ximens. Abrazos y suerte.

  13. Nuria Rubio

    ENHORABUENA!!!
    Hace días, te decía en mi comentario que era “afortunado el que tenía dos sombras”. Pues va a ser que es verdad 😉
    Un afectuoso saludo y mi más sincera enhorabuena

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