Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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66. Última función

En su última noche encima de los escenarios quiso hacer algo diferente. Así la recordarían siempre. Su nombre sería eterno. No lo pensaba por vanidad. O quizás un poco por eso. Era actriz. Adoraba los halagos.

Decían que su técnica era única. Siempre se había negado a desvelar su secreto, o a abrir una escuela para formar a nuevas generaciones. ‘Eso’ que sacaba cada vez que interpretaba era algo innato en ella y moriría con ella.

Aunque en su última representación no estuviera indicada para el personaje, se le ocurrió utilizarla.

En su camerino, delante del espejo, en el centro de su mesa, rodeada de sus amuletos –estampas, flores secas, fotos de su glorioso pasado,…– allí estaba, refulgente: Una máscara blanca, con una lágrima azul como único adorno.

Se maquilló y se vistió con rapidez. Y, ceremoniosamente, se colocó su máscara. Se miró triunfante en el espejo y sonrió. Pero éste no le devolvió el gesto.

Estaba lista. Salió a escena. Un monólogo de tres horas. Bailes, gritos, saltos,… arriba y abajo por el escenario. Hasta insultos. Su extravagancia final.

El telón bajó. Detrás escuchó gritos de ‘¡Bravo!’ y aplausos entusiastas. Lo había conseguido. Los había engañado. De nuevo.

 

23 Respuestas

  1. Jerónimo Hernández de Castro

    Muy emotivo Esperanza. La diva en el escenario por encima del mundo y la magia del teatro. Me ha gustado mucho. Un beso y suerte

  2. Ángel Saiz Mora

    Una mujer que depende de un amuleto. Sólo es una máscara, pero dentro ella se transforma y puede sacar lo mejor de sí misma. Sin este objeto, se vería desnuda. Un trozo de material que oculta su rostro y es un poderoso placebo, de ahí que no quiera o no pueda transmitir a nadie sus conocimientos. No sé si encajará mi interpretación con la intención de tu relato, lo que si sé es que muestra de dónde puede sacar un artista esa magia que luego derrocha en el escenario, no todo es talento innato y trabajo, también cuentan las técnicas y los trucos. Un saludo.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Supongo que todos tenemos algún amuleto con el que buscamos que la suerte o el éxito nos acompañen. Gracias por tu análisis.
      Mi idea no iba por ahí, más bien era un intento de crítica a los actores que a veces se creen el centro del mundo. Aunque su profesión tendrá sus complicaciones, como todas, imagino.

      Un saludo, Ángel y suerte.

  3. Pues a mí me has hecho recordar a Gloria Swanson en “El crepúsculo de los Dioses”, a Marina Abramovic provocando al público, o a Glenn Close en la escena final de “Las amistades peligrosas”. En cualquier caso, te ha salido un relato muy cinematográfico y/o teatral. Enhorabuena.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Qué gran película, Fernando. Recuerdo haberme reido un montón con los desvaríos altaneros de Norma Desmond en sus horas bajas. A la segunda no la conozco. La buscaré.
      Gracias por tu comentario. Y Suerte.

  4. Un público devoto se deja llevar… Sucede siempre, pero por fortuna no pasa de eso, si no el fanatismo estaría descontrolado. Interesante relato con una reflexión muy amplia.
    Un saludo
    JM

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      A veces nos dejamos encandilar demasiado por el glamour y la magia de los focos. Y no es oro todo lo que reluce. Por muy fan (-ático) que seas de alguien, a veces hay que ponerse serio y ser un poco crítico.

      Gracias Juan. Saludos.

  5. Esperanza Tirado Jiménez

    Me encantan tus análisis, Ana. Gracias. La verdad es que me salió una crítica sin pretenderlo, al menos de manera consciente (lo escribí el día de los Goya, sería eso que flotaba en el ambiente…) al mundo de la actuación en general, que a veces se miran demasiado el ombligo.
    Y eso que tanto el teatro como el cine me encantan.
    Un beso y suerte para ti también.

  6. ¿Sabes, Maest? Si se hubiera publicado sin poner el autor, hubiera sabido sin ninguna duda que era tuyo. Tu pasión cinéfila se filtra en tu estilo cinematográfico y me han hecho imaginar vívidamente ese escenario con la diva mirando desafiante al público. Y se me ha puesto la piel de gallina.
    ¡Aplausos! Mucha suerte.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Muchísmas gracias Patricia. Con estos comentarios tan fabulosos ya tengo mi Superpremio ganado.
      Al final de ver tantas pelis y series parece que se acaba pegando algo, aunque sea poquito.
      Mucha suerte para tí también 🙂

  7. Blanca Oteiza

    Relato muy teatrero. Muy bien contada la escena que nos muestra lo que se esconde detrás del telón… y de la máscara en este caso.
    Un saludo.

  8. Esperanza Tirado Jiménez

    Gracias Blanca. En el teatro, cuando la obra no me gusta demasiado siempre me intriga saber qué pasa detrás. y qué pensarán antes y después de actuar.
    Saludos.

  9. Salvador Esteve

    Esperanza, la crítica al arte es tan subjetiva que a veces roza lo esperpéntico. Tu artista inexpresiva levanta vítores, y una mancha en un lienzo se vende por millones. Me ha gustado mucho. Abrazos.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Con lo de la mancha en el lienzo me has hecho pensar en ARCO y en una nueva ‘artista’ (familia política de alguien relacionado con un importante museo), por cuyos cuadros llenos de manchurrones coloridos pagan miles de euros. Todo lo que rodea al arte en estos tiempos es muy subjetivo.

      Gracias Salvador.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Y yo que no estaba nada convencida de publicarla cuando la acabé… sobre todo por lo de terminar tu carrera insultando al público. Eso sí es bastante singular.
      Muchas gracias por tus comentarios Juan Antonio.
      Suerte para ti también.

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      Eso de estar en el ‘candelabro’ permanentemente, como decía alguna, debe ser que engancha muchísimo. Gracias por leerlo, Anna.
      Y suerte para tí también.

  10. Veo Esperanza en tu diva, una gran vanidad y para mi se esconde tras su máscara, pues el declive se nota en su cara. El ocaso es malo para todos, quizás en los actores sea peor.
    Un beso

    1. Esperanza Tirado Jiménez

      El final de una profesión que vive siempre frente a los focos y los aplausos debe ser fatal. Supongo que todos cuando llegan a cierto punto, intentan retrasar los estragos de la edad, poniéndose máscaras que les ayuden a seguir.
      Gracias por leerlo y comentar, epifisis.

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