Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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85. UNA INVERSION ARRIESGADA (José Luis González Martínez)

Sentí que no aceptara, y no me daba igual. Bueno, aún quedan hombres que adoran la madurez, me convencí, siempre los hay. Escribiría otra novela, ahora sin apoyo logístico. Es mentira que haya demonios, conjuros o conjunciones. Mi propia veteranía me traicionó, calculé mal su libido, creí que su juventud respetaría mi madurez. Me equivoqué y, una vez se arranca, la complacencia de lo prohibido hace el resto. Hicimos el amor en la frontera de lo pornográfico durante no recuerdo cuantos meses. Muchos. Inspirada en hechos reales, decía el prólogo de la exitosa novela. Apasionante, dijeron los jueces, erotismo cautivador al estilo Emmanuelle. Va contra mis principios, dijo él mientras preparaba la maleta que no trajo cuando lo traje rescatado del infierno del paro. Pues cambia tus principios, como Groucho. Me exigía su parte proporcional del premio. ¡Ni soñarlo! Yo también tengo principios. Acordes con una casi cincuentona todavía de buen ver, pero sin mucho tiempo para asegurarse el futuro. Por eso le hice el ofertón que le hice: invertirlo en otra novela conmigo. Esta de amor puro. No era mala una inversión así, y se lo pensó de entrada. Pero debió leer la letra pequeña: con separación de bienes.

4 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, José Luis.
    Texto el tuyo lleno de peripecia y confrontación entre el amor puro y el amor apasionado, cuasi pornográfico entre una mujer madura y escritora (acuciada por su futuro económico) y un joven rescatado por ella del paro, en dificultades económicas, igualmente por tanto, y arrepentido de semejante relación por sus principios. Temas de novela, la primera, sobre el amor volcánico y lascivo, laureada con un premio literario. La futura, sobre el amor puro, lastrada por las clausulas, pues ella le ofrece el matrimonio, envenenada por una tan tajante e impura, quizá, como la separación de bienes. Interesante inversión, la cuantía del galardón, calculadora en mano, la que nos propones y de la que entiendo sales airoso. Los escritores no son tan locos (primum vivere…): velan por su bolsillo, principio que no cambian ni por amor. Ahí veo yo la perla que subyace en el relato. El final apunta a que el joven rechazó la oferta, un final conclusivo. La escritora se quedó solo con su dinero y con su escritura. Pero… ¿Escribirá la madura otra novela, otra aventura, otro matrimonio, sin él, sin el joven? Mi muy enhorabuena. Un abrazote.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Bueno, el pobre chaval a lo mejor se merecía algo de las ganancias, en atención a su labor como documentalista sexual. Sin bromas , me ha gustado, aparte de parecerme original el tema y su “tratamiento” literario. Suerte, José Luis. Un saludo.

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