Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

104. VENECIA SIN MÍ

Llevábamos saliendo más de año y medio y aún no nos habíamos ido nunca de viaje juntos. Yolanda tenía unos turnos de trabajo complicados y en vacaciones aprovechaba para terminar la tesis. Yo, por mi parte, tenía un trabajo discontinuo y andaba bastante justo de dinero. Así es que, cuando me tocó el viaje a Venecia me puse tan contento que sentí la necesitad urgente de decírselo. De aquella no había móviles, así que, antes de andar peleándome con la de la centralita, decidí ir hasta el hospital andando. Por el camino iba pensando en una Venecia en pleno carnaval, en Yoli y yo perdidos por románticos rincones, en noches de amor arrullados por las romanzas de los gondoleros. Absorto como estaba atajé por un descampado, desierto a esas horas. Al rato un individuo me abordó por la izquierda. “La pasta” –dijo–. Yo, sorprendido, hice un giro brusco, forcejeamos, consiguió mi cartera y huyó. Corrí detrás hasta notar un líquido tibio que empapaba mi costado. Desperté bajo una luz que me cegaba. Todos llevaban máscaras y me miraban mudos.

15 Respuestas

  1. Gracias por los comentarios. El final es abierto, tiene razón Juan Antonio; el prota puede quedar tocado, sanar e ir a Venecia con Yoli, sanar y no ir jamás, ir con otra… incluso morirse y estar contandolo desde el otro barrio…

  2. Salvador Esteve

    Antonio, muy bueno. Cómo una insignificante decisión (la de ir andando) puede cambiar una vida. Espero que las máscaras acierten. Abrazos.

  3. María Elena Sánchez Álvarez

    Antonio, esas máscaras son las que nunca querríamos tener delante y más cuando estamos bajo las luces de un quirófano.
    Un hecho que está a la orden del día y que por desgracia a veces acaba con la vida de la víctima. Esperemos que tu protagonista pueda viajar a Venecia.
    Me ha gustado mucho.
    Saludos

  4. No imaginaba yo, al ver el título, que las máscaras del relato serían esas. Muy bien narrado, lo explicas todo en pocas palabras, sólo queda a la imaginación el final a gusto del consumidor.
    Suerte y abrazos

Dejar una respuesta