Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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05 – LA ESCUELA – EPI

Deslicé la tapa del plumier, en el fondo, unos palilleros desconchados, una cajita de cerillas con plumillas, un trozo de papel secante con manchas en un lado y en el otro, la cabeza de un enanito en un bosque a colores y un frasco de tinta azul pelikan.
Estaba en la troje, detrás de un baúl. Abrí el frasco, el olor me introdujo en un túnel del tiempo que me llevó a la escuela. Me vi agachado sobre la hoja, aplicado, casi tocando la escritura con la frente. Entre las piernas la cartera de cuero.
Mi mamá me ama, ris ras, fino hacia arriba y grueso al bajar, apretando la plumilla sobre el cuadernillo. Terminando la plana, un golpe en mi mano del compañero de pupitre hizo saltar un borrón azul enorme que no pudo chupar el papel secante.
Casi de inmediato, un capón del maestro, llevó mi cabeza hacia delante. Me castigó sin recreo, durante el cual me dediqué a despuntar todas las plumillas de mi amigo.
Parpadeé y mi mano huesuda, llena de serpientes azules, depositó el plumier en la bolsa de basura.
Antes de bajar, volví sobre mis pasos, lo recogí y me lo llevé al corazón.

4 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Hay objetos que han sobrevivido al tiempo, por humildes que puedan parecer, quizá una mano invisible los ha preservado para desatar vivencias que un día, ya pasado, sufrimos o disfrutamos, de las que, en todo caso, hemos aprendido. La agresión premeditada, el injusto castigo, la venganza, son elementos que, vistos años después no parecen tener importancia, pero la tuvieron, por eso se recuerdan, también se aman, testigos de un tiempo que no volverá, al que abrazamos y tenemos muy dentro, en el corazón.
    Un relato sobre la nostalgia de la infancia, llena de momentos irrepetibles
    Un abrazo y suerte, Epi

  2. Cando algo ha marcado tu infancia haya sido para bien o para mal, eso no se olvida. Ese plumier enlaza las edades del protagonista poniendo broche a una existencia o cerrando una vida pero a la vez aportando un regusto en el pasado. Esa mano huesuda se aferra a los recuerdos testigos mudos del ayer.
    Epi has dado un giro en tu estilo y me encanta.
    Un abrazo.

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