17. Hogar
Iba a decirle a Flori que si quería entrar, que había hecho galletas de canela, agradecida por subirle hasta la buhardilla lo de la farmacia y sacarle la basura. Pero al verla tan derrotada y triste no se ha atrevido.
Flori regresa a la portería. Vive ahí, en ese cuartucho. Hay un hueco con inodoro y lavabo, una camita plegable, unas baldas con bayetas, botellas de amoníaco y algo de ropa. Junto a la fregona, unos paquetes de Amazon para el del cuarto izquierda, que nunca está. Llena un cubo con agua y jabón y lo vierte en los meados de la fachada.
Después entra y corre el cerrojo. Enciende el hornillo, pone leche a calentar, se sienta en la banqueta. Relee la carta certificada que llegó hace unas semanas. Está arrugada, de tanto manosearla. Habla de la instalación del ascensor, del hueco de la escalera, del plazo para irse. Machaca uno a uno los treinta ansiolíticos que cogió a la vecina. Los echa al tazón.
Da un sorbo, arruga la nariz, añade azúcar. Las manos no dejan de temblarle mientras remueve con la cucharilla.
Solloza en silencio, se traga las lágrimas, ahoga los hipidos.
Se queda fría la bebida.


Un tema muy delicado, del que poco se habla, del que no quiere hablarse, por miedo, dicen, a la imitación. Hay personas que lo tienen todo en contra, que no solo les faltan medios, también motivos para seguir adelante. Nadie más que las personas desesperadas pueden dilucidar si la decisión de quitarse la vida es valiente, o todo lo contrario, una cobardía por no saber o no querer plantar cara a los problemas.
Un relato para la reflexión.
Un abrazo y suerte, Susana
Siempre agradeceré tu dedicación en leer y comentar. Y con este último, ya van ¡10.000 comentarios!
Un lujo que haya sido aquí.💗
Un abrazo, Ángel.
Lo hago con gusto, porque disfruto y aprendo. Y me alegro de que ese númwro tan redondo haya coincidido con el relato de una enteciana legendaria.
Otro abrazo grande para ti, Susana.
Entiendo que ha superado la tentación de dejarse ir, y que va a seguir enfrentando la vida.
Un relato conmovedor, la acogería en mi casa.
Entendiste bien, pero al borde del abismo está.
Un abrazo, Rosa.
¿Qué más puedo decirte que no te haya dicho mil veces? Nada. Lo de siempre: me encanta.
Edita, siempre encantada de verte por aquí y por supuesto de que lo hayas disfrutado.
💗Un abrazo.
Hay que echarle mucho coraje para decidirse a tomarse ese tazón caliente. Si se le ha enfriado (imagino que no será la primera vez) es porque aún le ve un mínimo resquicio de esperanza a esa vida. Ojalá.
Mucha suerte Susana ♣
Coraje para estar, para aguantar, para seguir, para sobrevivir. La energía puede no llegar para todo.
Un abrazo, Espe💗
Una historia triste y muy creíble. Hay mucha gente con un techo y un futuro incierto y lo peor es que son en muchas ocasiones invisibles.
Un abrazo
Y cada vez más gente y peor está el tema. La desesperación la entiendo, y la cabeza termina explotando.
Un abrazo, Gema.
Uf, es sobrecogedor pero, ¿qué haces cuando la vida te pega una patada? Sin un trabajo y una red de apoyos es difícil vivir dignamente, y la desesperación puede llevarnos a tomar esa decisión, aunque en realidad queramos seguir viviendo y dejemos el tazón enfriarse.
Como siempre, genial.
Un abrazo y suerte.
Gracias, Rosalía. Es algo invisible y silencioso pero que está ahí, demasiado cerca.
Un abrazo.
La última línea de alguna forma nos reconcilia con la vida. Gracias, Susana, por un texto duro, desgraciadamente real y, no lo olvidemos para lo que estamos aquí, muy bien escrito.
Impresionante, Susana.
Describes la desesperación cuando sientes que te van a quitar todo.
Pero ese final abierto a la esperanza o no es magistral.
Enhorabuena, maestra y un abrazo.