Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

21. BAZAR FANTASÍA (Mariángeles Abelli Bonardi)

Quedaba cerca, a pocas cuadras de la casa. Había ido conmigo en brazos a comprar algo, no recuerda bien qué. En un momento, mientras la atendían, yo quise bajar, y ella me dejó en el suelo, apoyada contra el mostrador…
—¡La nena!… ¡La nena!… ¿Dónde está la nena?—, exclamó mamá. No sabe en qué momento me perdió de vista pero recuerda el susto, las gitanas que habían entrado al negocio, y el miedo atávico que advierte que se roban a los niños…
Comenzó a llamarme desesperada; yo le contesté. Oía mi voz pero no sabía de dónde venía… Volvió a decir mi nombre, le volví a contestar, y entonces me encontró metida entre las muñecas, prácticamente siendo una muñeca más… Allí, adentro del Bazar Fantasía, me largué a caminar.

 

9 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Es comprensible la estupefacción de esa madre ante su hija desaparecida de repente. Quizá solo fueron unos instantes, pero sobrados para crear asombro, no aceptar lo que está sucediendo, al tiempo de sufrir una cascada de síntomas y sentimientos sobrevenidos y terribles, tanto psicológicos como físicos.
    Es lógico que una muñeca viviente pase desapercibida entre otras muñecas, aunque éstas no sepan moverse ni interactuar igual. Sin embargo, para la pequeña todo forma parte de un juego, en ese estado de conciencia delicioso y aún no formado en el que fantasía y realidad se entremezclan.
    Dos puntos de vista y dos sentires, el de una mujer y una niña, que podemos comprender y ponernos en el lugar de cada una gracias a una historia que, bajo su aparente sencillez, encierra una gran intensidad.
    Un abrazo y suerte, Mariángeles

    1. Querido Ángel: como siempre, disfruto la profundidad de tu esperado comentario. Me encanta que veas el trasfondo intenso tras esta historia en apariencia sencilla, y me encanta que se noten los dos sentires: el de esa madre alterada, que busca a su nena con el corazón en la boca, temiendo lo peor, y el de la niña que camina por primera vez, así de embelesada, entre tantas muñecas del bazar.

      Otro abrazo y suerte para vos,

      Mariángeles

  2. Barceló Martínez

    Hola, Mariángeles.
    Me gusta mucho ese deje argentino (¿de dónde si no?) que se lee en tu texto. Me encanta eso de «a pocas cuadras» y «la nena».
    En cuanto a la historia, más que sorpresa, que también, lo que se siente al perder de vista, aunque solo sea un instante, a un hijo es una indescriptible desesperación. En alguna ocasión me vi en una de esas y no se lo deseo a nadie.
    Aprovecho para desearte que todo esté bien y te mando un abrazo.

    1. Me encanta que te encante «mi deje argentino», querido Barceló… Entiendo que en vez de «la nena» ustedes dirían «la niña»… ¿pero cómo se dice «a pocas cuadras» con deje español?
      Ahora que sé que sos papá, entiendo plenamente tus palabras y puedo afirmar sin temor a equivocarme que le di a mi mami el susto de su vida…
      Por aquí, todo bien; el 25 de mayo es fecha patria, así que aquí estamos, un poco rememorando la historia y otro poco cuidándonos en estos difíciles tiempos de pandemia…

      Otro abrazo y un beso para vos,

      Mariángeles

  3. Hola Mariangeles, ¿qué tal?
    El final de tu micro me ha descuadrado un poco, ese
    «Me largué a caminar» no sé cómo encajarlo. Quieres decir que se puso en marcha junto a su madre o hay algo oculto en esa frase?
    Ya me contarás amiga.
    Abrazos y feliz tarde.

    1. Hola, Mercedes. No hay nada oculto en esa frase. «Me largué a caminar» es un argentinismo, una forma de decir «Caminé por primera vez» (de hecho, poner «Caminé por primera vez» me resultaba demasiado solemne, por eso lo puse como lo decimos aquí en Argentina).

      Abrazos y feliz tarde para vos,

      Mariángeles

Dejar una respuesta