Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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29º Microscopio: TRAZADO SINUOSO

Estrenamos el mes de diciembre con un relato con muchos colores,

 

Ginette nos acerca «el prelude Nº 15 de Chopin»

 

TRAZADO SINUOSO

En cuanto me levanté noté que aquel temblor maldito se había apoderado de mis manos.  Había oído hablar antes de aquella tiritera, algunos de mis antepasados la padecían,  sin embargo, no poder controlarla y ver como la leche se derramaba pegándose a los quemadores, hirió como un latigazo mi autoestima.

Tratando de ahuyentar mis miedos  llamé con voz cantarina a mis hijos para que se hicieran responsables  de sus vasos, embadurnados de Cola Cao por dentro y por fuera.

Por su mirada supe que presentían que algo que se les escapaba estaba sucediendo y yo, tragando lágrimas y asida firmemente a sus cuerpos, los besé juguetonamente para disipar sus recelos.

Un neurólogo afamado expuso sin entusiasmo que lo que para mí era un drama, a su juicio, no era más que temblor esencial.

Hubiera jurado que esencial significa imprescindible, le dije llorosa.

Esencial hubiera sido detenerlo para siempre pero entre las indicaciones del Sumial 40 no rezaba influencia alguna sobre el genoma.

Mi suerte fue que heredé también algunas  bondades y hoy vuelvo a exponer, y no, no pinto con la boca, ni con los pies, dejo hacer a mis manos temblorosas y los trazos indecisos me dan el éxito.

 

y los trazos en esta ocasión corren a cargo de Blanca Oteiza.

29_TrazadoSinuoso

 

Letra_X

(+) La primera lectura me deja ver una historia tierna, de superación, o de superación dentro de la resignación, abordada desde un punto de vista positivo y con un final que, dentro del drama que vive la protagonista, se me antoja feliz.

(+) Creo que el autor parte de una interesante historia, probablemente inspirada en alguien cercano o tomada de algún caso real que conoce (bien desde su entorno o por alguna noticia aparecida en prensa), que la personaliza, trenza una trama intimista y lanza un dardo directo al corazón del lector. Con las sucesivas lecturas encuentro que tal vez le falte algo para conseguir darle mayor dramatismo, que enganche.

(*) Es posible que hubiera podido resultar más interesante de haberse planteado el relato al revés, haber empezado por exponer el éxito que la protagonista tiene como pintora, para acabar descubriendo que en realidad no todo se debe a su talento, sino a la enfermedad que padece.

Reconozco que nada sabía sobre este tipo de temblor, por lo que no he tenido más remedio que documentarme para descubrir que se trata del más común de los temblores y que además es hereditario.

(-) Aprovechando esta última característica se podría haber dotado de más profundidad a la narración, introducir algún antecedente o sacar a la palestra otros personajes que enriquecieran el relato, ya que la aparición de los hijos me parece algo plana y pienso que no aporta nada al mensaje final que se quiere transmitir.

(+) Me gusta la manera de presentar la enfermedad, la hace reconocible a cualquier neófito como yo y nos transmite una idea clara sobre la gravedad que puede alcanzar. Quizás resulte excesivo que aparezca el nombre del medicamento (este es uno de los datos que me lleva a pensar que el autor conoce bien la enfermedad).

(+?)También se me ocurre que el autor quiera aprovechar el juego con la palabra esencial para poner de manifiesto la personalidad del personaje, alguna de sus obsesiones —el lenguaje— y lo que más le preocupa, la herencia que pueda transmitir a sus hijos. En este caso sí tomaría relevancia la aparición de los hijos, aunque no es un derrotero por el que yo me hubiera adentrado, me parece más atractiva, y a juzgar por el título también al autor, la relación entre enfermedad y arte y ahí debería haber ahondado.

(-) Sobre el título pienso que no aporta demasiado y que puede confundirnos sobre el contenido real de lo que vamos a leer. Yo creo que hubiera sido más adecuado hacer referencia a algún aspecto de la enfermedad o del arte de pintar. Solo cambiando «Trazado» por «Trazo», ya se habría conseguido acercarlo un poco más al tema central del relato.

En cuanto a lo formal me gustaría hacer algunas puntualizaciones, pero no sin antes aclarar que lo que aquí se vierta no son más que meras opiniones, tal vez equivocadas, sin la menor pretensión de dictar ningún dogma.

  • Lo primero que llama la atención es que el título esté escrito en mayúsculas, no estoy seguro de que sea incorrecto (sí que cuando en un párrafo que estamos escribiendo aparece un título, debe ir en cursiva y en plural solo la inicial de la primera palabra), pero a mí es algo que no me agrada en absoluto.
  • En la primera oración me sorprenden esos dos indefinidos tan juntos:

«En cuanto me levanté noté que aquel temblor maldito se había apoderado de mis manos».

(*) A lo mejor habría resultado conveniente darle una vuelta  para intentar evitar esta cacofonía, algo como:

«Nada más levantarme sentí cómo aquel temblor maldito conquistaba mis manos».

Así la frase resulta más fluida y además suprimimos el «había», que luego va a suponer una rima incómoda con el que da comienzo a la segunda frase.

En el siguiente párrafo, a pesar de ser demasiado largo, me parece que la puntuación es correcta, pero que el tener varios incisos no le beneficia. Para solucionar esto, es posible que resultara efectivo cambiar la primera coma entre «tiritera» y «algunos», por un punto y seguido. De esta manera, aunque la pausa inicial es mayor, nos ahorramos un inciso y la lectura se vuelve más clara.

  • La construcción del siguiente párrafo se me atraganta un poco. He estado leyéndolo en voz alta y no acaba de fluir:

«Tratando de ahuyentar mis miedos  llamé con voz cantarina a mis hijos para que se hicieran responsables  de sus vasos, embadurnados de Cola Cao por dentro y por fuera».

He probado a añadir una coma entre «miedos» y «llamé» (con mucho miedo porque no siempre soy capaz de identificar a la coma criminal), pero tampoco me convence. Así que me he tirado a la piscina y he redactado otro diferente, más largo, que muchas veces el problema surge cuando tienes acotado el número de palabras, pero creo que mejor resuelto:

(*) «Llamé a mis hijos para tratar de ahuyentar mis miedos. Una voz cantarina les invitó a que se hicieran responsables de unos vasos que, embadurnados de Cola Cao por dentro y por fuera, les esperaban».

Hay una diferencia de seis palabras que luego no habría más remedio que ajustar, para no sobrepasar el límite de las doscientas permitidas, aunque teniendo en cuenta que en la primera oración habíamos ganado cuatro, solo tenemos un déficit de dos palabras, hasta ahora.

  • A continuación hay tres «qués» seguidos que me han quitado alguna que otra hora de sueño. Tampoco me entusiasma que convivan tan próximos un «firmemente» y un «juguetonamente». Y me parece más lógico encontrarme con madres que agarran a sus hijos en vez de que los asen. Creo que me estoy extendiendo demasiado y no quiero resultar pesado, así que paso a escribir el párrafo original y otro que pienso podría resultar mejor:

(+) «Por su mirada supe que presentían que algo que se les escapaba estaba sucediendo y yo, tragando lágrimas y asida firmemente a sus cuerpos, los besé juguetonamente para disipar sus recelos».

(*) «Por su mirada supe que presentían que sucedía algo raro y yo, tragando lágrimas y agarrada firmemente a sus cuerpos, les besé juguetona para disipar sus recelos».

Ganamos aquí cuatro palabras acabando así con el saldo negativo que arrastrábamos.

  • En el párrafo en el que se da nombre a la enfermedad me parece que acertado que esté escrito en cursiva, aunque es posible que también debiera ir la inicial de la primera palabra en mayúscula. Y cabe la posibilidad de que también el nombre del medicamento, que en este caso sí está escrito con la mayúscula inicial, debiera escribirse también en cursiva.
  • Desde aquí hasta el final considero que está más o menos correcto, se podría introducir alguna variación, pero entiendo que tampoco se trata de hacer un texto nuevo. Solo añadir que en:

«Hubiera jurado que esencial significa imprescindible, le dije llorosa»,

es tan evidente que se trata de un diálogo, que yo le habría puesto su correspondiente raya:

(*) —Hubiera jurado que esencial significa imprescindible —le dije llorosa.

  • Y que al final ese «hoy vuelvo a exponer», me genera ciertas dudas sobre si la protagonista ya pintaba antes de manifestarse la enfermedad o es a partir de dar la cara cuando descubre ese don. Aunque tampoco sea demasiado significativo, se podría haber hecho alguna referencia a su quizás falta de éxito antes de los temblores y su ascensión a la gloria después de ellos.

En líneas generales me parece un texto que parte de una buena idea, pero que, como muchas veces nos pasa, está escrito con cierta precipitación. Unos días de reposo y algún que otro retoque habrían conseguido una historia más atractiva para el lector y con más posibilidades de luchar por los puestos de honor en ENTC.

 

 

Letra_Y

(+)Título

Me parece muy apropiado ya que nos adentra de lleno en el universo del relato y lo entendemos a medida que lo vamos leyendo; ese camino tortuoso que le espera a la protagonista en su vida y esos trazos indecisos que esbozan el lienzo.

(-) Inicio

La primera frase me parce demasiado explícita, me hubiera gustado más que una situación, un gesto, hiciera que el lector intuyera el Parkinson o temblor esencial.

(*) Yo hubiese empezado el texto con la frase: “La leche  derramada pegada a los quemadores hirió como un latigazo mi autoestima”.

Ya en el desarrollo del argumento también cambiaría la frase “por su mirada supe que presentían que algo que se les escapaba estaba sucediendo”, ya que me resulta un poco forzada, así como  demasiado reiterativa la palabra “que”.  Tal vez hubiese sido más acertado:

(*) “vi en sus miradas preocupación, la sospecha de que algo sucedía”.  Naturalmente es mi apreciación y, por lo tanto, totalmente subjetiva.

(=), (+) Argumento

El tema es bastante recurrente, Parkinson, Alzheimer, todos hemos escrito sobre ello, pero siempre suscita interés y empatía,  impacta por lo emocional y los problemas que conlleva.  El relato sugiere que la enfermedad puede tratarse del temblor esencial, mucho más benigno pero que predispone al Parkinson.

Igualmente, me gusta la apreciación que hace sobre el concepto “esencial” en su justo término, como sinónimo de imprescindible, básico, necesario, algo que a la protagonista  le parece fuera de toda lógica.

La mujer intenta que sus miedos no afecten a sus hijos transmitiéndoles seguridad, agarrándose a lo cotidiano como apoyo de normalidad.

Trata un tema que personalmente siempre me ha atraído, la genética. En lo bueno y en lo malo somos esclavos del genoma, nacemos lastrados o favorecidos por ese material genético que no hemos elegido.

También hace una crítica a la falta de tacto de algunos médicos, que solo ven la enfermedad sin rostro y se olvidan que detrás hay  personas que sufren y tienen miedo a ese futuro incierto.

(++) Final

Para mí es lo mejor del texto.  Es el claro ejemplo de cómo un final puede transformar un micro en un buen relato.  El autor transmite una carga irónica trivializando la enfermedad, aunque en un principio pensé que también hacia una crítica soterrada de un determinado tipo de pintura, fuegos de artificio que, una vez fuera del contexto de un museo donde estás influenciado por la suntuosidad del espacio, carecen de sentido y te das cuenta de que el cuadro, en verdad, ni te emociona ni lo entiendes.  Pero creo que lo que realmente intenta hacernos llegar es que el temblor de la protagonista aporta a su pintura autenticidad, coraje, fuerza; en definitiva, vida.

Para acabar, dar las gracias al autor por permitirnos adentrarnos en su relato con una mirada inquisitoria, pero siempre con el respeto que merece, al igual que esta sección.  Un saludo.

 

Letra_Z

Título (+). En general, me gustan los títulos con doble significado en los textos, para que el lector pueda elegir entre uno y otro o quedarse con las acepciones que tengan, sin necesidad de decantarse por ninguno en especial. Si define perfectamente dos acciones, en este caso los trazos de su pintura y la forma sinuosa a la que llega la protagonista para lograr el éxito en su profesión, el título parece indisoluble de cualquiera de las dos.

Estructura (-). Veo tres partes diferentes en el texto y lo que no me gusta son los dos cortes tan bruscos, uno narrativo y otro temporal, que me desconciertan al leer es texto.

La primera parte, la que describe su mal, los tres primeros párrafos, desde En cuanto hasta recelos, se me hace excesivamente larga (volveré sobre ello cuando hable de la trama). Parece una escena cotidiana donde se introduce un cambio repentino en la vida de la protagonista que le hace tomar conciencia de su mal. Esa introducción, donde se destaca a sus hijos, y la propia longitud de la escena me hacían pensar que el relato iba a centrarse en algo de lo que allí ocurriese, o por lo menos relacionado con sus hijos.

(-) Pero sin previo aviso el micro salta a la figura de un neurólogo. No es que me parezca mal el uso de estas elipsis temporales, que resultan tan necesarias en un micro, solo que aquí me ha chocado o por lo menos no me acaba de convencer tal cual está expuesta en esta historia. Y cuando finaliza la explicación del neurólogo el relato vuelve a dar un cambio, en este caso narrativo, igual de brusco, que termina por descolocarme. Nada se ha dicho de que la protagonista sea pintora ni cómo eran sus cuadros antes de su temblor. El descubrir su afición o su profesión al final del texto, más que una sorpresa, me ha dado la sensación de que se me escamoteaba un hecho esencial, la aparición de ese temblor en las manos de una pintora, que quizá, si se hubiera explicado al lector desde un inicio, habría servido para comprender mucho mejor la angustia que sufre la protagonista.

Narración (-). En mi caso, los relatos, ya sean cotidianos, surrealistas, de terror, de ciencia ficción, históricos…, lo que sea, tienen que tener una coherencia (propia a cada género) que haga que me crea la historia narrada. En Trazado sinuoso me cuesta creer que una pintora (especialmente una pintora) que sabe de ese mal que padecen sus antepasados no haya hecho nada antes de que ese día se dé cuenta de que también padece el temblor maldito tan conocido por su familia, y solo desde entonces acuda a un neurólogo para ver qué puede hacer o le explique lo que tiene.

La protagonista del relato es la pintora. Todas las explicaciones relativas a los hijos a mí me sobran. Siempre se nos ha dicho que cada palabra en un micro es esencial, que todo debe servir para algo, pero en este caso, si eliminamos del micro los dos párrafos donde se menciona a sus hijos, la historia sigue siendo la misma, no cambia para nada. Es a lo que me refería antes al decir que esta parte del relato se me hacía excesivamente larga. El que se les quiera dar tanta importancia me lleva a pensar que ellos,  sus hijos, de algún modo, también van a ser protagonistas del relato, pero la angustia de la pintora se centra solo en ella, más adelante, y no en las posibles secuelas que pueden padecer sus hijos (este es otro hecho que me choca o que me hace pensar en el egoísmo de la protagonista: el que ella se preocupe para que sus hijos no se den cuenta de lo que le está pasando a ella, pero que en ningún momento haga referencia a la posibilidad de que a sus propios hijos les pueda pasar lo mismo).

La explicación que se quiere transmitir relativa a la visita al neurólogo no la acabo de entender. No sé lo que trata de explicar el neurólogo (¿sin entusiasmo?, ¿por qué?, ¿qué se quiere transmitir al mencionar este comportamiento?) con temblor esencial (parece que me he perdido tanto como la protagonista), ni por qué la pintora (¿quizá un gesto de ironía?) trata de relacionar un fármaco que sirve para controlar la angustia con la influencia del mismo sobre el genoma. Si lo que se quiere contar es que la única solución para su mal es tratar de mantener a raya la angustia, pero que no existe nada capaz de terminar con él, ya que está su genoma, lo he entendido, pero me parece una forma muy enrevesada de explicarlo. Si lo que se pretendía contar era otra cosa, no he llegado a captarlo. Con respecto al fármaco: es, como todas una opinión muy personal, pero si se habla de una medicina que quizá no sea conocida por la mayoría o por lo menos para qué sirve (yo he tenido que buscarlo), creo que es preferible que en el relato se explique por qué se le ha recetado el Sumial 40, o contar de manera más general que debería controlar la angustia, sin necesidad de recurrir a explicaciones más técnicas.

(-) Con relación al último párrafo, ya lo he mencionado en el apartado de la estructura. De pronto nos enteramos de que la protagonista es pintora y de que vuelve a exponer, como si antes ya supiéramos a qué se dedicaba. En la narración parece que se da por hecho que el lector sabía eso de antemano. Como he dicho antes, creo que hubiera sido preferible que al iniciar el relato hubiéramos conocido la profesión de la protagonista para poder vivir con ella su angustia desde el momento que descubre que el temblor característico de su familia se ha apoderado de sus manos, su preocupación a que lo puedan padecer sus hijos (como posibilidad), su desconcierto con el neurólogo, e incluso, su relativo éxito después.

(-) El final del relato, ese éxito que le dan sus trazos indecisos debido más al temblor de sus manos que a su propia capacidad artística creo que queda un tanto flojo, sin garra. No se llega a explotar esa situación, que debería ser un fracaso para un artista, y parece que ella lo vive como si fuera realmente un éxito.

Otros aspectos:

En el texto tengo la impresión de que faltan explicaciones, como si el relato estuviera recortado. Por ejemplo: En cuanto me levanté: ¿de dónde, de la cama, de una silla, del suelo? ¿Por qué parece importante levantarse y notar la aparición del temblor o por qué queda asociado así? Tampoco tengo muy claro lo que se quiere expresar con lo de haber heredado algunas bondades.

(-) Repeticiones y cacofonías (he leído a algún autor que a esto no le da mucha importancia, que si en un texto se repiten palabras porque queda mejor así, que por qué se va a cambiar; yo lo señalo solo como posibilidad):

-En cuanto me levanté noté que aquel temblor maldito se había apoderado de mis manos.  Había oído hablar antes de aquella…

-Hubiera jurado que esencial significa imprescindible, le dije llorosa.

Esencial hubiera sido…

-Mi suerte fue que heredé también…

(-) Creo que falta un acento en el “como “ de “ver cómo la leche…”

17 Respuestas

  1. Lo primero, felicitar al autor por exponer su texto y a los tres comentaristas, a los que leeré después de opinar para no dejarme influir por sus impresiones.
    Según me ha parecido a mí, el micro gira en torno a un eje: el diagnóstico de una enfermedad hereditaria. La protagonista habla primero de sus sospechas y miedos (previas a la visita al doctor) lo que impregna de dramatismo al relato; y al final asume y hasta saca partido (con sus dibujos) de dicha enfermedad, lo que daría un toque optimista al cuento. Entonces, el fallo del relato, creo yo, es que no percibo una unidad narrativa concreta. La última palabra, «éxito», es muy peligrosa para este contexto. ¿Era eso lo que le preocupaba realmente, el éxito, la popularidad, exponer? El autor, al desarrollar el relato, tiene que tener muy claro cuáles son los sentimientos de sus personajes, porque si lo que tenía en mente todo el rato la señora esta eran sus cuadros, lo de sus hijos sobra. Al introducir otros personajes en la narración corta, el lector se enfada si solo aparecieron para justificar un tembleque. Para eso, con lo de la leche derramada habría sido suficiente. Tenemos por tanto que ser muy cuidadosos con la elección del material narrativo.
    Lo del tono que comentaba al principio, pues eso, que tiene que mantenerse todo el rato. Si esta mujer está solo interesada en su arte (como parece indicar el párrafo final), el tono ideal habría sido más egocéntrico, más «yo, yo y yo» y para ello escoger palabras adecuadas. En los microrrelatos, insisto, la elección de las palabras idóneas es esencial.
    Así que en resumen, sugeriría al autor que si le apetece lo repasase, intentando centrarse en qué es lo que realmente quiere contar, qué busca su personaje y de qué manera lo lograría mejor, evitando dar rodeos y eliminando esas cosas que sobran al lector. Leerlo en voz alta sería un buen punto de partida para detectar también cacofonías.
    Un abrazo.

  2. Muchas gracias por la música, una pieza muy bella. Gracias Blanca por esos pinceles que retratan la historia.
    Gracias a X, Y y Z por su exhaustiva labor.
    Es evidente que cuando el autor, en este caso la autora, tiene una idea clara en su cabeza, no repara en que ciertos detalles pueden no ser tan evidentes para el lector.
    La historia tiene «saltos» porque sucede en tiempos diferentes.
    La protagonista no era pintora, ni egocéntrica. Más bien insegura, que se aferra a sus hijos para infundirse valor.
    A la larga encuentra paz en los lienzos y el éxito al que se refiere es sinónimo de recuperación de su autoestima.
    Creo que Y es el que más se ha acercado a lo que quería transmitir con mi relato.
    Lo he leído en alto varias veces incluso antes de enviarlo y después también. Apuntado queda lo de la precipitación y el reposo. Hay que hacer ejercicios de humildad todos los días para poder crecer.
    Muchas gracias también a Susana y por supuesto a Mel que tanto esfuerzo pone para que este blog, de pequeño nombre y grandes intenciones, funcione tan bien.
    Abrazos.

  3. Antonia

    Leído varias veces, sigo encontrando buen ritmo, exposición clara, economía de medios para exponer con éxito unas circunstancias dramáticas pero con ternura y sutileza, mostrando, no contando.
    Me gustan los detalles como los vasos embadurnados , quizás «asida firmemente» me parece una frase muy excesiva.Tal vez fuera innecesaria la aclaración de «no pinto con la boca….»
    El final me parece aclaratorio y bien logrado, así como el título.
    Así que felicitaciones al autor o autora.

  4. Antonia

    A grosso modo y tras leer análisis y comentarios, dejando aparte la cuestión gramatical y lo concerniente a cacofonías, puntuación y construcción, para mí está bien utilizado y me parece un acierto los recursos de los que se vale para mostrar su temor y angustia ante una enfermedad latente que se muestra. Se levanta, es de suponer que es el momento en que se da cuenta de que tiene ese problema. Los saltos en el tiempo no me parecen tales, es una narración que avanza con lógica y corrección temporal. No veo la necesidad de saber antes su profesión, más bien al contrario, y su resolución tanto del escrito como de su adapatación personal es valorar que ahora no es la pintora anterior, pero aún con su problema, ha conseguido un reconocimiento, o sea, como se comenta, es una visión optimista.

    Es como lo veo, y como siempre, aprendiendo de otras opiniones y miradas.
    3. Abrazos a tod@s.

  5. Muchas gracias Antonia, a ti y a tu gata. Me ha gustado leer tus apreciaciones sobre el relato.
    Asida firmemente es el fruto de que me encanta el teatro y había que poner dramatismo esa mañana donde, de pronto, todo pareció tambalearse. Buenas noches y un abrazo.

  6. Salvador Esteve

    Mercedes, como coordenada Y ha sido un placer y un honor leer y analizar tu relato. Cuando escribimos una historia en nuestra mente está todo el universo hasta el más mínimo detalle, el lector puede o no interpretar correctamente lo que ha querido expresar el autor, pero creo que matices diferentes no hacen más que enriquecer el texto. Aprovecho para felicitar a Ginette y Blanca por arropar el relato perfectamente y a Mel y Paloma por la sección. Abrazos.

    1. Ah, Salvador, qué bien. Me alegra que hayas sido uno de los científicos de las letras encargado de mirar con más de un aumento mi relato.
      Gracias por dedicar a ello tu tiempo. Considero que es una misión más que difícil.
      Te deseo una feliz tarde y mejores días venideros.

  7. Rafa Heredero

    Hola, Mercedes.
    Me descubro como Z. Después de leer tus explicciones, quizá no he sabido interpretar correctamente el relato. Lo he analizado conforme a mi experiencia como lector y ese ha sido el resultado. Enhorabuena por tu valentía a someterte a la lupa de los demás. Es una forma de que todos aprendamos un poco más. Nos sirve, a todos, escritores y comentaristas, para fijarmos en algunos aspectos que uno solo no ve o se le escapan.
    Felicidades también a Ginette por la música elegida, a Blanca por su preciosa ilustración y a Mel y Paloma por cuidar esta sección.
    Saludos.

  8. Todas las opiniones son válidas Ana, además, este espacio que con tanto mimo cuidan Paloma y Mel tiene esta peculiaridad, vamos que si me he prestado a participar es por algo.
    Por otro lado, deciros a los que pensáis que repito los «que» que (valga la redundancia) leáis de nuevo vuestras opiniones, os daréis cuenta que es muy difícil a veces prescindir del «que» jajaja.
    Bueno, que gracias Ana y que feliz noche y que… que… que.
    Son bromas.

  9. Bueno Rafa, pues has hecho lo propio, mirarlo desde el punto de vista del lector que es como había que hacerlo.
    Es difícil, a veces, plasmar una historia que se presupone larga, en 200 palabras. Esta mujer en una novelita me hubiera dado mucho juego jajaja. Ahí podría tener espacio y tiempo para decir cuánta desazón le producía su enfermedad y cómo al refugiarse en sus pinceles se hizo grande de pronto…
    Gracias por dedicar tu tiempo a hacer un ejercicio de crítica constructiva y reflexión sobre este relato de título con doble sentido. Ahí has estado fino.
    Buenas y felices noches.

  10. Pues ya no falta nadie, soy X, James X ;). Me gustaría felicitar a María por haber tenido la iniciativa de crear este blog, a Ginette por habernos brindado esta genial banda sonora, a Blanca por su deliciosa ilustración y, por supuesto, a Mercedes por haberse ofrecido voluntaria a servir de conejillo de indias. Lo cierto es que tal vez haya sido demasiado osado por mi parte aceptar esta propuesta, pero no es menos cierto que me ha divertido bastante. Lo he hecho lo mejor que he podido, lo garantizo. Espero haber ayudado en algo y no haber metido demasiado la pata. Ha sido un auténtico placer. Hasta pronto.
    Besossssss!!!!

    1. Ea, pues ahí están mis tres mosqueteros, sin antifaz.
      Gracias Juancho por hacer tu labor como corresponde. Todo está perfecto y digo yo que y que y que… jajaja. Cómo le comentaba a Ana, son bromas. Creo que es bueno reírse, muy bueno. Con los demás y contigo mismo (conmigo misma en este caso).
      Gracias por emplear tus minutos y por devanarte los sesos buscando otras frases que estuvieran mejor escritas respetando siempre el número de palabras permitidas.
      Me ha hecho mucha gracia eso de «aquí perdemos dos palabras… aquí ganamos cuatro…»
      Por cierto, lo que no cambiaría nunca es el título.
      Trazado tiene dos lecturas en este texto, el recorrido por su vida y el trazado de los pinceles sobre su lámina.
      Sinuoso tiene de nuevo otros dos. Quería decir con ello que la protagonista parece querer llevarnos, con su historia, a un punto de no retorno y, sin embargo, sinuosamente nos lleva a otra realidad. También su pintura es sinuosa porque con su temblor no hay líneas firmes, ni rectas, ni definidas y eso… amigo Juancho es lo que le da el éxito. ¿Qué mejor éxito que la confianza en si misma?
      Me dijeron una vez que para escribir había que crear un personaje y creerselo a pies juntillas, entonces, quiero saber cómo es, cual es su color de pelo, su perfume preferido, su número de zapato y hasta de qué lado de la cama duerme.
      Eso es lo que he querido retratar aquí, que la conozco mucho a base de creérmela.
      Buenas noches y feliz vida.

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