39. Lección de navegación (A. Parada)
Caminó entre la marea hasta llegar a una isleta fuera del radar de los piratas. Allí se agazapó, rodillas al pecho bajo la sombra de una palmera. Rebuscó en su bolsa mientras vigilaba el horizonte y no con poco reparo sacó su almuerzo envuelto en papel de plata.
Empezó a mordisquear cuando una barcaza se plantó en su orilla. Parecieron vacilar por un segundo, pero pronto fijaron su mirada en él. Una frase inaudible, carcajadas sonoras y su consiguiente mirada despectiva. Apoyaron sus espaldas en la palmera y repitieron el ritual. A cada carcajada una gota más. Y otra. Y otras dos. Y con el vaso a rebosar llegó el último ataque, amenazando desbordar. Y las miradas expectantes de una reacción.
Suprimiendo el temblor de sus dedos, acercó el vaso a su boca y tomó un largo trago. Y la gota cayó en seco. Las miradas de expectación se convirtieron en incredulidad antes de frustrarse y desistir. Los piratas desatracaron a mala gana y se hicieron de nuevo al mar. En busca de isletas más entretenidas.

