4. BLANCO Y NEGRO (Mariángeles Abelli Bonardi)
Nunca disfruté del encendido del árbol ni decoré, con verdes y con rojos, una casa de jengibre.
Cuando llegaba la época más colorida del año, yo no permitía, en mi salón de clases, ningún tipo de adorno navideño.
Después de probar de todo sin resultado alguno, terminé por asumirlo: mi vida se reducía a sólo dos colores. Y entonces, cuando ella me ofreció esos lentes, supe lo que era realmente ver…
Bajo el muérdago, mirándola a los ojos, me incliné para besarla: Iris, la bella optometrista, curó mi daltonismo y mi soledad.


Esa profesional ha sabido llenar la vida de este hombre de todo el colorido que le faltaba, física y afectivamente, a través de los ojos y del corazón. Muchas veces no se sabe lo que uno ha perdido hasta que lo encuentra.
Los relatos de dos personas que congenian siempre aportan satisfacción y hasta confianza en el ser humano, una magia necesaria.
Un abrazo y suerte, Maeiángeles
Hola, Ángel. Me encanta tu comentario porque captaste justo lo que quería expresar: al usar las lentes correctivas, los ojos del hombre daltónico se llenan de colores, y al enamorarse de la optometrista, su existencia gris conoce el color de la vida…
Qué gusto que se aprecie la «magia necesaria» del relato; las historias de amor son lo mío, y esta propuesta en blanco y negro me ha permitido contar una… 😉
Otro abrazo y suerte para vos,
Mariángeles
Mariángeles, he visto videos de gente que ve los colores por primera vez. Debe ser una experiencia fascinante.
Por cierto, muy bien escogido el nombre de Iris.
Un abrazo y suerte.
Tengo que agradecerte, Rosalía, la mención de esos videos, porque enseguida los busqué en internet y realmente me conmovieron, especialmente en el caso de dos niños: uno de diez años (le dan los lentes en la escuela) y otro de doce (sus papás le dan los lentes), y en ambos casos, la reacción es la misma: lágrimas de felicidad, porque no pueden creer lo que están viendo… Y en cuanto al nombre de Iris, me pareció perfecto por el juego de palabras, porque no sólo es el nombre de una flor; hace referencia a la parte colorida del ojo… 😉
Otro abrazo y suerte para vos,
Mariángeles
Hola, Mariángeles. Pues sí que salió ganando ese paciente daltónico. Su vida se llenó de colores, no sólo en lo que veía a través de sus ojos, sino en lo que percibía con todos los sentidos. Me has enseñado dos tradiciones navideñas que, si las había escuchado antes, ahora las tenía olvidadas. Lo de la casita de pan de jengibre, no recordaba que así era la casa de la bruja en Hansel y Gretel, y que es costumbre como dulce navideño en Alemania, algunos países americanos, etc. Por otro lado, lo del beso bajo el muérdago y sus posibles efectos positivos. Esto se me ha hecho todavía más novedoso. Aprendo muchas cosas contigo. Ah, el último párrafo es muy poético y visual. Besos y suerte con esta dulce y colorida propuesta.
¡La casita de jengibre del cuento de Hansel y Gretel! Gracias, Juana, por traérmela a la memoria; la tenía completamente olvidada… Yo mencioné lo de la casa de jengibre justamente por esa costumbre de los países americanos, igual que la de besarse bajo el muérdago (la tradición dice que si una pareja se besa bajo el muérdago, su amor durará toda la vida).
En cuanto al último párrafo, me encanta que lo encuentres poético, y sobre todo visual… 😉
Besos y suerte para vos,
Mariángeles
Un relato de pocas palabras que rebosa enseñanzas (muy propio, siendo el protagonista maestro o profesor), amor y poesía.
¡Muy perspicaz, Edita! Efectivamente, el protagonista es un maestro de primaria (porque habla de su salón de clases), pero bien podría ser un profesor (aquí en Argentina no se estila, pero tengo entendido que las escuelas secundarias en EEUU decoran las aulas en época navideña). Mientras te escribo esto, se me viene a la cabeza un refrán que bien podría ser la enseñanza del micro: «Todo depende del color con que se mire»… 😉
Mil gracias por tu exquisito comentario.
Un beso grande,
Mariángeles
Qué bonito. Entro en su vida y la lleno de color, por amor y por esas gafas maravillosas que le permitieron ver la vida en todo su esplendor. Muy bonito. Enhorabuena.
¡Muchas gracias, Izaskun! Creo que lo sintetizaste más que bien. Ver en colores es algo que muchos de nosotros damos por sentado, sin siquiera imaginar cómo será ser daltónico y ver el mundo en blanco y negro, así que esta propuesta de escritura me permitió explorarlo y darle al personaje el final colorido, feliz y romántico que se merecía…
Un beso y suerte para vos,
Mariángeles
Bonito micro con una tierna historia de amor que pasa del blanco y negro al color, que acaba con los problemas de vista de tu personaje principal, y también le alegra a él y a todos el corazón. Bonita forma de acabar el año enteciano, querida Mariángeles. Un fuerte abrazo
¡Muchas gracias, Jesús! No hay cosa mejor que el amor para colorear la vida, más la de un profesor daltónico que se había resignado a una existencia en blanco y negro… Conoció a la mujer correcta en el momento correcto, y eso marcó un antes y un después para él…
Qué gusto que este micro haya sido de tu agrado 🙂
Otro abrazo y suerte para vos,
Mariángeles
Hola, Mariángeles.
No puede ser una coincidencia que la optemetistra se llame Iris. El amor se hizo luz y la luz se hizo color y todo ello pasó en Navidad y lo relataste tú así de bien.
Un cálido y navideño abrazo, querida amiga. Merry Christmas.
¡Merry Christmas, my dear Barceló!!! No, no es coincidencia que la optometrista se llame Iris, al contrario; le puse ese nombre con toda la intención del mundo, porque es una licencia creativa que me tomé. Entre nos, la protagonista tenía otro nombre en la película «Navilover» en la que está inspirado el micro. La peli se titula «The most colorful time of the year» y la vi en el mes de julio (y ahora, en estas fechas, la están volviendo a pasar en la tele), así que en cuanto la vi, anoté la palabra «daltonismo» en mi cuaderno porque me di cuenta de que me servía para esta propuesta en blanco y negro… Recibir este comentario tuyo justo hoy, 21 de diciembre, El Día Mundial del Microrrelato, es el mejor regalo navideño que ha podido recibir…
Felices Fiestas para vos y los tuyos.
Un beso grande,
Mariángeles
Hermoso relato en el que una persona te abre los ojos y te muestra un mundo nuevo. ¡Felicidades, Mariángeles!
¡Muchas gracias, Antonio! Mejor expresado, imposible. Qué gusto que el relato te parezca hermoso… 🥰
Muchas gracias por pasar a comentar.
Un beso grande,
Mariángeles