41. Amor en descomposición
Empieza a registrar la basura minutos después de que ella se haya levantado con pereza del sofá, emitido un casi imperceptible “buenas noches” y entrado en el dormitorio cerrando la puerta tras de sí. Mientras tantea con sus manos enguantadas lo que hay en el interior de la bolsa negra no se quita de la cabeza lo que sucedió hace justo un mes. Entonces encontró, por accidente, las cartas que él le había escrito de novios y que ella había prometido conservar para siempre. Dos semanas después halló entre desechos la boina azul que él le había comprado en París, poco antes de pedir su mano. Y el domingo pasado tropezó con el ramo de rosas –una por año de casados– que días antes le había regalado sin más razón que intentar sorprenderla. Ahora, mientras sigue rebuscando sin tregua entre cartones de leche estrujados, espinas de merluza punzantes y restos de pan endurecidos, no puede quitarse de la cabeza la posibilidad de que pronto sea otro quien baje la basura en esa casa.

