41. Amor en descomposición
Empieza a registrar la basura minutos después de que ella se haya levantado con pereza del sofá, emitido un casi imperceptible “buenas noches” y entrado en el dormitorio cerrando la puerta tras de sí. Mientras tantea con sus manos enguantadas lo que hay en el interior de la bolsa negra no se quita de la cabeza lo que sucedió hace justo un mes. Entonces encontró, por accidente, las cartas que él le había escrito de novios y que ella había prometido conservar para siempre. Dos semanas después halló entre desechos la boina azul que él le había comprado en París, poco antes de pedir su mano. Y el domingo pasado tropezó con el ramo de rosas –una por año de casados– que días antes le había regalado sin más razón que intentar sorprenderla. Ahora, mientras sigue rebuscando sin tregua entre cartones de leche estrujados, espinas de merluza punzantes y restos de pan endurecidos, no puede quitarse de la cabeza la posibilidad de que pronto sea otro quien baje la basura en esa casa.


Los indicios del fin de una relación en el cubo de la basura. Me da pena, el pobre hombre. Muy redondo el final y muy acertado el título.
Un abrazo, Adrián.
Sí, la verdad es que un cubo de basura da para mucho. Imagínate si, además, reciclaran como es debido. Muchas gracias por tus palabras, Ana.
Una relación que se va descomponiendo, solo hay que remitirse a las pruebas. Ña última de ellas será que ya no haya nada ning<n vestigio más que eliminar, o que él ya no sea testigo de ello,
Realista, posible y bien contado.
Un abrazo y suerte, Adrián
Ángel, no sé qué más puede encontrar ese pobre hombre ahí dentro. Lo dejaremos para cada uno. Muchas gracias por comentar como siempre 🙂
De todas las cosas que se pueden encontrar en la basura tu protagonista ha encontrado los peores indicios del desamor. Y ese final, premonitorio total. Qué pena que el amor se acabe…
Un abrazo y suerte.
Parece bastante acertada la intuición de tu protagonista, querido Adrián. Cuando alguien tira a la basura lo que prometió conservar para siempre…Malo, malo. Enhorabuena, suerte y un abrazo.
A las pruebas se remite el hombre. No parece que haya mucha salvación para esa pareja. Gracias, Puri.
Pues sí, Rosalía. Hay indicios que son demoledores. Y eso le pasa a este señor. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo de vuelta.
Ese título, aunque está al principio, es la guinda del pastel, que me encanta aunque no sea dulce, sino amargo.
Me alegra que digas eso del título, Edita. Para muchos microrrelatistas el título es nuestro ojito derecho. Gracias por pasarte por aquí.
No puede dar más pistas. Que lo hable o que salga corriendo. Bien retratado, solo habría que preguntarse si él está en sintonía o no.
Queda en el aire y eso lo hace más interesante.
Yo diría que a él no le veo en la misma sintonía, pero ya se sabe, cada uno que interprete como quiera. Gracias, Rosa.
Esa mujer no hace selección de residuos. No está comprometida ni con el planeta ni, por supuesto, con el protagonista. Pobre tipo. Maravilloso final y título redondo. Suerte y un abrazo, Adrián.