46. El difícil arte del equilibrio
Una aplicación de móvil. Con una balanza azul, que el azul transmite serenidad y confianza, y en cuestiones de diseño hay que pensar en todo. Sobre un platillo colocas la situación, sobre el otro la reacción que te provoca, y entonces te sale un emoji que nivela la balanza o no. Por ejemplo, el semáforo cambia a verde y el conductor de delante no se entera. Tú pitas y le llamas gilipollas. Pues ahí aparecería un aspa roja, pongo por caso, y zas, platillo vencido. Sin embargo, si esperas pacientemente, saldrían unas manos aplaudiendo y platillos igualados. Cuando se lo conté a la psicóloga, me dijo que, ya que esa app no existe, quizá podría visualizar la balanza en mi cabeza cada vez que tenga dudas. Pero eso es muy difícil para mí, se me lían los emojis y no sé si logran el equilibrio, porque a ver qué quiere decir un ángel sonriente con los dos pulgares hacia abajo, o una cara ceñuda con las manos abiertas de par en par. Y hablando de manos, antes de seguir con las preguntas, ¿puede dejar que me lave la sangre de las manos, agente?


Buscar el equilibrio es más que difícil para cualquiera, una auténtica quimera, con la incertidumbre permanente de si se logrará, aunque sea en parte, o no, solo que algunos, como tu protagonista, están más desequilibrados de lo razonable, con un platillo de la balanza que siempre se vence en el lado menos recomendable, sin que a veces se den mucha cuenta de ello, además.
Un abrazo y suerte, Ana