47. EL CALENDARIO
A la abuela, con los años, se le desordenaron las fechas. Tan pronto estaba en 2026, en nuestra casa, como en 1954, en casa de sus padres. Nos empeñábamos en sacarla de su error hasta la cuarta vez que sufrimos con ella el desgarro de perder al marido. Entonces decidimos, por unanimidad, que el único calendario vigente en nuestra casa sería el suyo.
No todos los días son bonitos. Pero hemos aprendido a surfear las décadas al son que nos marca su memoria. Hemos aprendido a ser el nieto, la madre o el novio cuando toca. Y a relativizar la pena los días que no somos nadie para ella.


Cuando la cabeza se desordena todo lo demás lo hace, tiempo y personas se intercambian y confunden. Lo has expresado muy bien, visto desde fuera y desde el punto de vista de la solidaridad familiar.
Un abrazo y suerte, Nieves
Me gusta el modo en cómo retratar el deterioro cognitivo.
Además creo que esta es la mejor respuesta de la familia.
Uf, Nieves, una situación muy bien contada pero muy dura. A mí, que la he sufrido, se me han puesto los pelos de punta, especialmente con la última frase.
Un abrazo.
Nieves, qué difícil es contar algo así sin caer en el dramatismo, pero tú lo has bordado.
Desde luego, creo que la familia tomó la decisión correcta al calendario de la abuela.
Un abrazo y suerte.
Una opción sabia y valiente la de esta familia.
La última frase es preciosa.
Gracias por tratar este tema con tanta elegancia
Este texto es más que un tierno relato: es el cuadro de una experiencia seguramente vivida. Me suena tanto…
Un micro entrañable y un amor de calendario con el que más de un hijo/sobrino/nieto de padres/madres/tíos/tías/abuelos/abuelas en esa situación nos podemos identificar…
Nieves, me encantó…
Un beso grande,
Mariángeles
(Perdón, me falló la digitación escribiendo en la pantalla del teléfono y se me borró la parte donde decía abuelos/abuelas) 📝😁
Quien más, quien menos, hemos pasado por ese desorden, peleando, sufriendo hasta que somos capaces de aceptarlo. Momentos de vida. Recuerdos. Vívido y vivido. Suerte, Nieves. Abrazote.
Una decisión acertada la de tu personaje. Es así, tal como lo cuentas, ojalá fueran solo las fechas y no los lugares. Abrazos.
Qué bonito lo cuentas, Nieves («el único calendario vigente en nuestra casa sería el suyo»)
pese a lo triste que es la situación a veces (» los días que no somos nadie para ella»).
Un beso,
Carme.
Qué bien nos envuelves en la tristeza sin caer en la lágrima fácil. Muy bien escrito, Nieves. Tan real…
¡Felicidades!