50. Formación
Antes de empezar el curso, medía a los chicos y los colocaba en los pupitres según su talla. Los miraba luego desde la tarima y paseaba despacio de un lado a otro, asintiendo. Con las nuevas directrices, se cambiaron las insignias, se vistió a los alumnos con uniformes y se mezclaron sin tener en cuenta la edad ni la estatura. Su manera de moverse fue entonces distinta: los pasos se volvieron cortos e irregulares y apareció un temblor en sus manos. En el centro se sentaron los adultos, afeitados y con las mandíbulas tensas. Detrás, los adolescentes, con la piel llena de granos y los hombros a medio hacer. Delante, los niños, repeinados y con cara de asombro. En ocasiones, con los ojos muy abiertos, advertía que los que apenas levantaban un palmo del suelo mantenían más aplomo que los demás. El último día que salieron al patio, mientras los mayores apretaban los dientes, los pequeños seguían la maniobra frente a la pared con indiferencia. Entre la maraña de cuerpos, fueron los únicos que conservaron la postura relajada después de que el batallón ejecutase la orden.
Tras contemplarlos, recuperó su andar pausado, la quietud de sus manos y asintió.


Igual que no es lo mismo ser el hermano pequeño, que el mayor o el mediano, porque todo marca y condiciona, a estos jóvenes de diferentes edades su estatus dentro de un orden edtablecido dibuja su proceder futuro, incluso hasta volver más maduros a los más pequeños.
El relato de un drama contado con elegancia impecable, maravillosamente narrado.
Es un honor leer y poder comentar al Enteciano de Honor.
Un abrazo y suerte, Pablo
Nos vemos pronto.
Como siempre, un comentario maravilloso para enmarcar. Ya te queda menos para el comentario 10.000, genio.
Muchísimas gracias por tus palabras. Ojalá pudiera dar marcha atrás al tiempo y decirte también que nos veremos pronto. Me encantó volver a verte, amigo mío.
Un abrazo.
El desorden de un horror ejecutado con perfecto orden y maestría. Como corresponde a un narrador honorable.
¡Vaya, Edita! Qué buen juego de palabras. Muchísimas gracias. Un placer leerte por aquí.
Majestad, qué terrible manera de volver a instaurar el orden!
Espero que no sea premonitorio.
Un abrazo y suerte.
Hola, Rosalía. Pues sí, es una manera terrible de instaurar el orden. Espero que no, que no sea premonitorio y se quede todo en ficción. Mil gracias por pasearte por aquí y, como no, dale un fuerte abrazo a mi amigo Ramón. Me encantó veros a los dos.
Hola, Pablo:
Como ya te dije, me parece tremendo. Buenísimo.
Tiene una frialdad que te deja encogido el corazón.
Saludos y enhorabuena
Supone mucho para mí tu comentario, Gabriel. Sí que me lo comentaste y me alegró que me lo dijeras.
Ha sido un verdadero placer conocerte y no tengo palabras para agradecerte todo lo que hiciste por mí este fin de semana. Reconforta mucho tener en ti a un nuevo amigo. Espero que disfrutaras mucho de la quedada.
Un fuerte abrazo.
Texto duro, Pablo, pero entre esa dureza asoman descripciones deliciosas que contrastan e impulsan esa maravillosa narración. Directrices: que horrible palabra suele ser. Suerte y el abrazote inmenso que no te pude dar en Cantabria.
Te eché de menos en Cantabria, Rafa. Espero que nos podamos ver en Mérida.
Esta vez me salió un relato duro, es cierto, a veces a uno se le viene una idea y es lo que hay. Quise describir las diferentes sensaciones del protagonista a base de gestos, para que fuese más visual, dejando a vosotros que las descubrierais. Lo de directrices, llevas toda la razón, que palabra tan peligrosa por todo lo que conlleva.
Mil gracias por tus amables palabras y por pasarte por aquí.
Abrazo.
Guau, qué potente, y qué desgarradora fábula de esta sociedad que trata de implantar un orden artificial. Inquietante y con imágenes claritas que se quedan en la retina. Bravo, crudo e intenso. Un abrazo, Pablo.
Jesús, qué alegría leerte por aquí.
Pues sí, l historia resulta inquietante. Me alegran tus palabras. Lo de las imágenes claritas me ha llegado. Es la que más me ha costado escribir, así que me agrada mucho que lo apuntes.
He empezado tu novela y me está gustando bastante. ¡Enhorabuena por escribirla!
Un abrazo.
Ay, qué alegría más grande 🙂
Vaya, Pablo. Tu texto me ha dejado el cuerpo pá chopped.. tan duro y bien narrado. Desde luego no deja indiferente. Personalmente me ha encantado. Un abrazo enorme, querido amigo. ❤️
Jajajajaj. Para el próximo espero ser menos duro y dejarte el cuerpo para… ¿jamón serrano? Jajajaja
Me alegra que te parezca bien narrado, en este punto lo he intentado trabajar mucho, para que se lea bien, tal como lo tenía en la cabeza.
A mí me ha encantado que te pases por aquí y me encanta que seas como eres.
Abrazo de vuelta, querida amiga.💚