Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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75. LA BÚSQUEDA (Tomás del Rey)

«Yo tengo escondida en mi casa, por su gusto y el mío, a la Poesía. Y nuestra relación es la de los apasionados»

Juan Ramón Jiménez

 

La esposa del poeta se ha impuesto la misión de cuidarlo, pero él apenas prueba los platos que ella le lleva al estudio. Allí lo encuentra puliendo febril cada adjetivo, ofrendando el sacrificio de sus sinestesias en el altar de su escritorio. Fuera ruge la historia, y Madrid intuye un largo asedio. 

 

Ha llegado una muchacha. Trae un minúsculo atadillo con dulces y cartas del pueblo. Tiene las manos sucias y espanto en los ojos. No, el poeta no puede recibirla ahora. Y no pueden ayudarla. Van a viajar ya, lejos de aquel caos que amenaza al delicado trabajo del poeta, hágase cargo. La muchacha baja las escaleras ojerosa, pálida y desgreñada, apretando en la mano la humillación de unas monedas. Se cruza con un joven miliciano, tan rebosante de vida que apenas puede contenerla dentro. Ella lo mira y esboza una sonrisa, inclinando levemente la cabeza. Si el muchacho hubiera leído a los poetas, si supiera escribir, sabría poner nombre a las ganas repentinas de reír y llorar al tiempo que brotan de la visión fugaz de su cuello blanco, del cruce con aquella mirada triste, donde se encierra toda la luz desterrada de Moguer.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Los artistas en general y los poetas en concreto son personas especiales, diferentes porque intentar permanecer fuera del mundo, recluidos de forma voluntaria por la necesidad de contarlo a través de su prisma particular. En este caso, a su alrededor se suceden momentos difíciles e históricos de una gran ciudad y un país. Tu poeta no quiere distraerse, ni cuando una joven necesitada acude a su puerta, que después se cruza a su vez con un miliciano con una sensibilidad quizá igualable a la del poeta, que nunca podrá desarrollar igual porque no tuvo oportunidad de tener la debida formación, tal vez por eso ha tomado las armas, aunque aún no conozca que está en el bando perdedor, aunque sea el correcto. Estos tres personajes buscan la plenitud, seguramente como todos los seres humanos, sean conscientes de ello o no.
    Un hermoso homenaje a Juan Ramón Jiménez, con un lenguaje que se podría calificar también de pura poesía. Las tres primeras líneas son una pequeña obra de arte.
    Un relato de esos que hubiese uno querido escribir.
    Un saludo y suerte, Tomás

  2. Muy bonita y muy extensa la luz de tu relato. Quizá,las personas que actúan así son un poco excéntricas, y la convivencia con ellas, difícil. El resultado final a nivel personal puede no ser el deseable, pero sus obras suelen ser impecables.
    Feliz día Tomás.

  3. Muchas gracias por vuestros comentarios tan generosos. Lo cierto es que Juan Ramón me toca especialmente. Su utopía de vivir encerrado por y para la Poesía y la Belleza, así con mayúsculas, solo pudo llevarla a cabo con la complicidad y la abnegación de Zenobia. Y resulta paradójica: el arte llevado a la vida y a la vez casi la negación de esta. Si no lo conocéis, os recomiendo el poema en prosa, pero también microrrelato «La negra y la rosa», que en el fondo ha sido donde me he inspirado: https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/jrj/antologia/antologia12.htm

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