Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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76. Las seis menos cinco

Desde que se quedó viuda, la única compañía de Amalia era su reloj de pared. Cada día se subía a una silla a darle cuerda a las seis en punto. Lo llamaba Joaquín, por su padre, y se ponía a hablarle de cualquier cosa: de lo caros que estaban los melocotones, de que nunca la llamaban sus hijos, de lo mala que era la vejez, obteniendo como respuesta un leve tintineo que aseveraba sus disertaciones. Joaquín a veces amortiguaba sus campanadas para no molestarla. Otras, las tocaba a destiempo si olvidaba tomar su medicación. Un día que ella se quedó en silencio, retumbó de tal forma que atrajo a medio pueblo. El médico la reconoció, diagnosticando que había llegado su hora. Al oírlo, el reloj dio marcha atrás cinco minutos y se paró.
Amalia ha ido recobrando el habla desde entonces y, aunque ha perdido la agilidad de antaño, se sigue subiendo a la silla a darle cuerda a Joaquín cuando en el ayuntamiento dan las seis. Él continúa estancado en su retraso, sin atreverse a hacer ruido. No obstante, cada vez que la escucha, se aceleran los latidos de sus engranajes mientras aguanta sus manecillas en su eterna posición.

12 Responses

  1. Precioso, Pablo. El alma de un ser querido de Amalia tomando vida en ese reloj de pared que la acompaña y vela por ella. Apuntado queda entre los favoritos de la convocatoria.
    Abrazo.

  2. Pablo Núñez

    ¡Vaya, Rafa! Un verdadero honor viniendo de un maestro como tú. Muchísimas gracias, y me alegro de que te guste.
    Abrazo, creador de amaneceres.

  3. Ángel Saiz Mora

    Dejar este mundo es algo inevitable y cada cual tiene su día, pero cuando dos seres han estado muy unidos ni siquiera la separación física es capaz de desgajarlos. Si hay quien cree en la reencarnación, por qué no imaginar una hermosa historia en la que un reloj acompaña y vela al ser amado, hasta que vuelven a encontrarse.
    Hermosa historia, Pablo, de un amor elegante y lleno de magia, como la que tienen tus letras.
    Un abrazo y suerte

  4. Pablo Núñez

    Muchísimas gracias, amigo Ángel, por tan cariñosas palabras. Magia tienen todos tus comentarios, parte indispensable de nuestra familia Enteciana.
    En cuanto al relato, me lo inspiró un reloj muy antiguo que había en casa de mi abuela, y que ella lo cuidaba como oro en paño. De hecho, aunque mi abuela falleció hace tiempo, el reloj sigue funcionando a la perfección y quiero pensar que ahí dentro está una parte de ella.

    Un fuerte abrazo.

  5. Qué bueno, Pablo!
    Es el típico relato que me hubiera gustado escribirlo, pero ya es tarde. ¿O no?
    Me acabo de acordar de un viejo reloj de sobremesa que tengo en casa y que se adelanta one egg. Voy a ver si le echo hacía atrás las manecillas y escribo tu relato antes de que tú lo creases.
    Lo creas o no, lo voy a intentar.
    Te mando un abrazo ‘porsiaca’

    1. Pablo Núñez

      Jajajaja. Ánimo, Isi, seguro que eres capaz de sacar un pedazo de relato. Dale un nombre a ese reloj de sobremesa y adelante.
      Un abrazaco y gracias por pasarte, crack.

  6. María Posadillo

    ¡Qué maravilla, Pablo!
    Pasaba por aquí y me detuve un segundo a leerte…
    Una historia deliciosa y entrañable.

    1. Pablo Núñez

      Pues vaya suerte tengo de que mi Amy Amada se haya quedado unos segundos leyendo la historia de Amalia y Joaquín. ❤️
      Gracias, bellezón.

  7. Pablo Núñez

    Muchísimas gracias por tus palabras, tocayo. Sea o no elegido, yo ya me llevo la alegría de que hayas pasado por aquí un ratito a leer y a comentar.
    Un abrazo, crack.

  8. Pablo Núñez

    ¡Oh! Muchísimas gracias por tus palabras, Ana. Me alegra mucho que te guste el relato y que te hayas pasado por aquí.
    Un besote. 😘

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