Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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99. El preferido (Patricia Collazo)

A mi hermano solo le gusta lo amarillo del huevo. Mamá, que a nosotras no nos perdona una, lo deja comerse esa parte, la más rica, sin obligarlo a comerse la parte blanca. Cosa que no tenemos permitida nosotras. Es más, si protestamos, encima tenemos que comernos lo blanco de los huevos de Jaime.

Él siempre tiene lo que quiere. Camila dice que porque es especial. En cambio, las mellizas y yo opinamos que es el preferido por ser el único chico. Pero lo cierto es que nunca está castigado sin salir al parque (¡no seas tonta, dice Camila, ¿cómo lo va a castigar con eso?), ni teniendo que ordenar su cuarto (normal, sería absurdo, repite Camila).

Por ser la mayor, Camila se piensa que se lo sabe todo. Pero no. Jaime tiene todos los mimos de mamá, que no para de repetir que es su sol. ¿Y nosotras qué? ¿Ni siquiera unas pobres estrellas?

¡Si no sabe ni hablar! Ni se te ocurra decirle eso a mamá, amenaza Camila. Cada vez se parece más a ella. Y Jaime, cada vez más, a una de esas medusas amarillentas que vimos en la playa.

Y encima es el preferido.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    La envidia nunca es buena consejera, menos aún entre hermanos; comenzando por Caín y Abel quien tiene hermanos sabe que en algún momento los roces por este pecado capital son inevitables y, por lo tanto, perdonables si todo transcurre dentro de unos cauces lógicos. Otra cosa es que una madre (o padre) no trate igual a todos sus hijos, cuando debería aplicar la vara de medir con una eficacia absoluta. Quizá sea sincera al dejarse llevar por los sentimientos y mostrar una preferencia, pero antes que permitir que gobierne su corazón selectivo debería, por el bien de toda su descendencia, no hacer distinciones, ser más ecuánime. El que el obrar de ese modo sea un acto reflejo, sin que la voluntad entre en juego, no exime de consecuencias.
    Un relato sobre relaciones humanas y pequeños detalles que, en conjunto, denotan una enorme y, probablemente, injusta tendencia.
    Un abrazo y suerte, Patricia

  2. Paloma Hidalgo

    Me temo que a las pequeñas les queda por aprender muchas cosas sobre la vida, sobre la enfermad, y sobre lo difícil que resulta para una madre aceptar que como ellas mismas dice, tu hijo cada vez se parezca más a una medusa amarilla. Me gusta tu historia Patricia, muchas suerte.
    Un beso.

  3. Ayyy Patricia esos celos de pequeños que luego se entenderán y que tan bien has narrado! Los preferidos como ellas dicen, son siempre los que no podrán tener una vida normal. Me ha gustado mucho tu relato. FElicidades y suerte.
    Besicos muchos.

  4. Nuria Rozas

    Qué pena que los hermanos sientan estas cosas… Los celos no hacen distinciones ni cuando las necesidades son tan astronómicamente diferentes. Hace pensar. Mucha suerte con él.
    Besosss.

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