116. LA ISLA DEL FIN DEL MUNDO (Belén Sáenz)
La brasa de la última calada enrojeció fugazmente la cubierta del Prestige II. El capitán lanzó la colilla a aquel océano sin luna y una fuerza sobrehumana lo arrojó después a él por la borda. Solo previó el fastidio de una mojadura.
Horas después le espabiló la quemazón de la sal en los ojos, el tacto del corcho muerto. No había rastro del barco, pero divisó tierra. Un bidón flotaba a la deriva y se aferró a él confiado. Pronto estaría contándolo ante una cerveza rubia en el bar del puerto. Y se le rendirían los ojos como puñales de la Lola.
Braceó hacia aquella extraña isla plana, extensa, adentrándose en una sopa cada vez más espesa e insondable. Había bolsas de plástico. Millones de ellas. Con sus vivos colores tiznados de chapapote. Preservativos anudados que le rozaban los labios. Y una marea inquieta de filtros de cigarrillo. Halló también restos del naufragio del submarino amarillo, la camiseta colchonera de Neptuno, la delicada calavera del Comandante Cousteau con gorrito de punto rojo. “Tereftalato de poliestireno”, fue el último destello de su cerebro humano. Luego se le abrieron las branquias y planeó sumergirse; aún pensaba que era un tipo con suerte.
Ojalá no haya más «Prestige» tiñendo de tristeza el mar. Bravo por esta forma original de denunciarlo.
Suerte!
Una isla que representa la explotación desmedida, el aprovechamiento sin criterio, la falta de respeto hacia el planeta en general y esa fuente de vida en particular que son los mares. En esa isla de chapapote vergonzoso puede terminar enfangado hasta el submarino amarillo, es un símbolo de que el mundo puede llegar a su fin si seguimos maltratándolo.
Un abrazo grande, Belén. Suerte
Requetebuaaaf!! Original, trepidante y delirante forma de ahondar en lo peor del ser humano. Me ha encantado!! Enhorabuena
Extraordinario, Belén. El tono irreal de pesadilla que das a tu historia hace que su poder de concienciación sea aún mayor.
Enhorabuena. Dejas el listón cada vez más alto con cada relato.
Por cierto que no recuerdo si te felicité por tu éxito en la anterior edición. Felicidades por si acaso no.
Un abrazo.
Muy bueno y lo sabes!!!
Mientras los demás nos arrastramos por la orilla
Belén, bien llevado el tema del mes en tu cuento por tu originalidad y forma de narrarlo. Suerte y saludos
¡Buenísimo, Belén!, todo él, y ese último párrafo, pegando fuerte a ese mar que el humano, como todo lo que toca, convierte en basura.
Gracias por expresarlo así de bien.
Un abrazo.
El mar, que nos dio la vida, acoge con tristeza lo peor de nosotros. Muy buen relato, Belén. Abrazos.
Excelente denuncia encubierta en un gran relato. ¿Algún día tendremos consciencia de lo que estamos destruyendo? Me encantó. También se me antoja para leerlo al iniciar las conferencias sobre la preservación de los mares. ¿Será posible, Belén? Obviamente cuidando dejar sentado tu crédito. Bárbaro. Un abrazo agradecido!
Es triste lo que la humanidad está haciendo con el mar. Y si además le vertimos petróleo encima… Demasiado bien acaba la historia para ese capitán que debió tenerlo todo más controlado para evitar el vertido, no sé si se merece nadar libremente por el océano.
Un beso Belén.