Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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22. La Dictadura de la Luz (Antonio Bolant)

En una habitación de hospital, las primeras luces llegan con el último tramo de una venda. Colores e imágenes se presentan ante unos ojos nunca antes atravesados por tantos detalles. Ojos que, aun estando dormidos de nacimiento, asumieron el control de la percepción y permitieron a la luz cincelar en el pensamiento los rotundos perfiles de la realidad. Cada neurona, cada circunvolución del cerebro fue tomado por los infranqueables límites de lo visible, como un espectro de niebla clara.

Solo que la luz no esperaba encontrar tanta resistencia a sus dictados del mundo exterior y, acostumbrada a enfocar en un solo sentido, encargó a la vista que averiguara qué hacía peligrar su hegemonía. No tardó en descubrir cómo, durante su ausencia, la poderosa imaginación había orquestado al resto de los sentidos e inmediatamente ordenó su confinamiento en el mismo rincón del cerebro donde agoniza la infancia.

Desde entonces, sólo cuando la noche cierra los párpados impermeables a la oscuridad de lo aparente, los sueños errantes logran alcanzar la creatividad retenida en la infantil cantera de la imaginación, en ese rincón donde la luz se encuentra con su frontera.

4 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Los ciegos desarrollan un sexto sentido. Ellos «ven» de una manera diferente, no bajo el significado literal del término. Suplen su carencia con imaginación, hasta el punto de alcanzar una mutación bienhechora que les vuelve, de alguna manera, más desarrollados que los videntes, que todo lo tienen mucho más fácil, tal vez demasiado. Podría decirse que quienes no pueden ver con los ojos hacen de la necesidad, virtud. El ser humano es capaz de adaptarse a todo y de superar la mayoría de los inconvenientes si se lo propone.
    Tu protagonista, ciego de nacimiento, descubre la claridad tras una operación exitosa. Esa luz se da cuenta de que realmente no es necesaria, que la función para la que se le suele precisar ya estaba cubierta, pero es tanto su poder que el cerebro se modela de nuevo (de una dictadura que todo lo controla es difícil zafarse), acomodándose a la nueva situación, confirmando una vez más la capacidad de adaptarse, en suma, de sobrevivir.
    En esas circunstancias nuevas, la imaginación, antes tan poderosa, vuelve a refulgir en la oscuridad, aunque sea una paradoja, cuando el personaje cierra los ojos por la noche, cuando la luz pierde todo su poder.
    La idea es fantástica y no puede estar mejor contada, siendo, además, un canto y una defensa de algo que abunda y gusta mucho en esta página: la imaginación.
    Ahí va un abrazo grande, Antonio.
    Suerte

  2. Paloma Casado Marco

    Lo esencial es invisible a los ojos, decía el Principito y sobre esa idea, has escrito una muy hermosa prosa poética. Felicidades.

  3. Barceló Martínez

    Hola, Antonio.
    Primero de todo, darte la enhorabuena porque ya estás en el recopilatorio de 2020 gracias a tu relato del aire y la montaña.
    El tipo de narración que practicas, muy poética, puede resultar un poco recargada y difícil de entender en ocasiones, pero no es este el caso, pues tus relatos son frescos y fluidos.
    Sobre este relato en particular, decirte que me ha recordado un poco el argumento de una película protagonizada por Val Kilmer titulada «A primera vista».
    Un cálido abrazo, compañero.

  4. Salvador Esteve

    Un relato de exquisita prosa donde el resto de los sentidos, con la imaginación como maestra de ceremonias, esquiva la luz que inhibe todo su potencial. Me ha encantado, Antonio. Enhorabuena por la inclusión de tu relato en el libro, este yo también lo premiaría. Un abrazo y suerte.

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