23. Miradas que matan
La noche del final de su vida fue cálida, pero él tuvo la sensación de un frío intenso que se metía en los huesos y congelaba hasta el alma.
Al único soldado de la compañía que no había logrado ponerse a salvo no le quedó otra opción que intentar huir. Completamente solo y falto de medios decidió salir de su escondite quedando expuesto a merced del enemigo.
En el último latido de su corazón, a pesar de la distancia y de la oscuridad, hubo un cruce de miradas. El francotirador al otro lado de la mirilla telescópica le dijo sin decir nada: «lo siento». La bala ya había salido de su fusil.
Malditas sean todas las guerras que ponen a un hombre en el punto de mira de otro, a quien, por muy humanitario y empático que sea, no le queda más remedio que unirse a la espiral de locura y hacer lo que se pretende de él.
Un relato que sobrehoge, en el que los pensamientos, aun siendo importantes, carecen de relevancia en un infierno en el que las palabras también son irrelevantes e innecesarias, solo importa convertirse en una máquina de matar.
Un abrazo muy grande, tocayo. A ver si nos vemos pronto.
Suerte.
Lo siento, Ángel. No sé por qué, mi respuesta salió más abajo, no te quedes sin leerla.
Tremendo mensaje el de esas miradas cruzadas.Y mientras nos escribimos, se estarán cruzando tantas y en las mismas circunstancias. Qué mundo! Malditas guerras, digo también…
Mucha suerte, Ángel con esta propuesta estremecedora y realista.
Nos vemos pronto
Un abrazo 🤗
Hola, María José.
Creo que de este relato, como de tantos otros de tintes bélicos, lo que verdaderamente pellizca el corazón es lo que tú apuntas, su absurdo y estremecedor realismo.
Hay muchísimas ganas de ese encuentro. Un cálido abrazo.
Malditas guerras y malditos quienes las provocan. Mientras personas que no se conocen ni se odian se matan entre sí, otras personas que se conocen y se odian siguen viviendo. No es justo.
Gracias por este micro antibelicista, es algo que nunca sobra.
Un abrazo y suerte.
Hola, Ángel.
Malditas sean todas las cosas que no tienen sentido ni razón de ser.
Te diré que el significado de esta palabra me llevó a buscar un relato de estructura circular, dónde se encuentran el principio y el final, igual que esas miradas que transmiten pensamientos compartidos entre el emisor y el receptor. En mi caso yo quería que mi lector, en el momento de empezar a leer, como yo, conociese el final y, también como yo, e incluso como los protagonistas, desease evitar su irremediable desenlace.
También en nuestro caso un deseo compartido, volver a vernos pronto, intentaremos que así sea. Un cálido saludo, querido tocayo.
Hola, Rosalía.
Gracias a ti por este comentario.
Un cálido saludo.
Título acertadisimo, supone la mitad del relato.
Duro y cruel, cada vez confío menos en la especie humana.
Hola, Rosa.
Muchas gracias por tu comentario.
Sí, la vida puede ser así como la defines en determinadas circunstancias, pero por más que nos cueste, dejemos siempre abierta una puerta a la esperanza, pues es claro que la dualidad existe: el yin y el yang, el bien y el mal.
Un cálido saludo.
Probablemente, aunque al creamos que la guerra es una «tarea» más, que de tanto perdurar se convierte en rutina, en realidad lo más probable es que esa emoción de piedad, culpa y empatía que describes se produzca muy a menudo.
Enhorabuena y suerte
Hola, Alberto.
Nada peor en el mundo que la guerra, una tragedia inducida por la sinrazón.
Gracias por aportar tu granito de arena a mi relato. Un cálido saludo.
Un micro que da en el blanco por partida doble, en el cuerpo del soldado y en la mente del lector, donde el título «Miradas que matan» no es una mera expresión idiomática, todo lo contrario… Pese a lo fuerte y bélico del tema, es un placer leerte, querido Barceló. Besotes😘😘😇😇
Hola, Mariángeles.
Sí, llevo una temporada tocando temas más duros y complejos de los que normalmente abordo en mis relatos, pero ha salido así.
Lo que es un placer, es que vosotr@s me leáis y tengáis la amabilidad de dejarme vuestras impresiones acerta de mis relatos.
Un cálido abrazo viajando hasta la Patagonia Argentina, por cierto, según tengo entendido, el mismo lugar del que procede esta maravillosa palabra «mamihlapinatapai».
Un cruce de miradas que dice mucho en ese sinsentido de situación. Sobrecogedor. Muy bien hilado, Ángel.
¡Abrazo!
Hola, Aurora.
En ese cruce de miradas hay un deseo, parar esa bala, parar la sinrazón, parar todas las guerras.
Un cálido saludo.
Jolines, Barceló, qué fuerte!
El entendimiento entre ellos fue total y la acción irremediable y sí, maldita sea.
Nos leemos
Hola, Isabel Cristina.
Gracias por tu comentario que resume muy bien esa mirada.
Sí, seguimos leyéndonos. Un cálido saludo.
Gran mensaje el de tu micro… La lacra de las guerras que se lleva tantos inocentes mientras quienes las provocan están bien seguros.
Bravo por ese magistral cruce de miradas final.
Enhorabuena!
Hola, Yolanda.
Hay cosas muy difíciles de entender y ese cruce de miradas intenta reflejar una absolutamente incomprensible.
Muchas gracias por tus palabras. Un cálido saludo.