06. CLÁSICOS POPULARES (Ángel Saiz Mora)
El gran intérprete, enfundado en un traje negro, fue recibido con aplausos.
El gran intérprete detuvo su recital. Ceños fruncidos e improperios cayeron sobre un individuo que, convertido en oveja negra, abandonó la sala de conciertos.
El gran intérprete no pudo continuar. Dijo que la conocida melodía de aquel móvil le había dejado la mente en blanco.
El gran intérprete aprovechó que estaba infectado sin remedio por el pegadizo estribillo, como si fuese una peste negra, para escribir una sinfonía con variaciones a partir del célebre tema.
El gran intérprete, también compositor, aunque gris, cosechó un éxito inesperado, pero no lo disfrutaba, a sabiendas de que nunca volvería a crear algo de semejante calidad, de que una obra es irrepetible o mediocre, igual que lo que es blanco no es negro, o se está vivo o se está muerto; que para que algo perdure, algo debe desaparecer.
El gran intérprete tuvo un oscuro presentimiento acerca del hombre que, con su interrupción, le había inspirado una obra inmortal, aunque nadie le contase que al salir del auditorio ese infeliz cruzó sin mirar, ni que mientras agonizaba, atropellado sobre el negro asfalto, en su teléfono sonó de nuevo: “Hola, don Pepito”.


Huy, a mí me ha pasado lo de meterse una canción en tu cabeza y no conseguir atinar ya con ninguna melodía distinta, por más que te empeñes. Eso sí, no he conseguido componer una melodía inmortal. Me gustaría escuchar lo que se le ha ocurrido a este buen hombre a partir de tan peculiar estribillo, jejeje.
Un abrazo, Ángel, tempranero como de costumbre.
Soniquetes insistentes (con todo mi respeto y admiración a Los payasos de la tele, que conste), nos han invadido a todos alguna vez. No sé si seràn inmortales, pero tus letras siempre son exitosas.
Muchas gracias, Ana María.
Un abrazo
Jajaja, magnífico. Divertido y procaz, en dos colores. Pasa la partitura por aquí cuando puedas, querido Ángel, para que la interpretemos. Desde luego, con esa base como coda de la obra, será cuando menos popular y sabrá llegar al corazón de todos. Mucha suerte y felicidades, me ha gustado mucho. Un abrazo.
Una canción conocida y entrañable, hecha sinfonía con arte, ha de gustar a cualquiera.
Me alegra que te guste, Raúl.
Otro abrazo para ti.
El fatum o la fuerza del sino, maldita y bendita sinfonía. Donde la niñez marca para toda la vida.
Genial relato, Ángel.
Me ha encantado.
Una canción conocida y entrañable, hecha sinfonía con arte, ha de gustar a cualquiera.
Me alegra que te guste, Raúl.
Otro abrazo para ti.
Recuerdos de una tele en » blanco y negro» donde esa fabulosa familia de payasos nos cantaban esa y muchas otras canciones que se han grabado en nuestro disco duro. Trágico relato que muestra la frustración por la mediocridad de uno y la imprudencia de otro. Divertidísimo final.
Suerte Ángel
Los payasos televisivos nos dejaron un recuerdo intemporal a muchos, tan sencillo como entrañable y duradero.
Mil gracias, Miguel Ángel.
Un abrazo
La verdad es que la música es, junto con los olores, el mejor medio de transporte para viajar al tiempo pasado y es un gran privilegio poder gozar de ambos sentidos.
Con tu relato me has recordado tal privilegio.
Buen relato, amigo Ángel.
Dos abrazacos.
Nuestra infancia no hubiera sido la misma sin la música de esos payasos entrañables que consiguieron entrar en las casas y en los corazones.
Muchas gracias, Isi.
Otro par de abrazacos para ti.
Cierto, Fernando. Una canción infantil con la virtud de quedarse grabada desencadenó un éxito y un tragedia, ambos inesperados. A veces, para que se desencadene algo que ya estaba larvado, hace falta poca cosa, una melodía inoportuna en un móvil.
Muchaa gracias, Fernando.
Un abrazo
Una creación original Angel. Cuesta imaginar como el gran intérprete pudo crear una melodía que mejorase la magistral y original “Hola don Pepito,hola don José” jajaja. Que no será una obra maestra pero está en el imaginario de todos los que tenemos ya una edad.
Un saludo
Es una canción difícil de superar, sobre todo, en popularidad, que por algo será, pero quién sabe si no podría servir de inspiración para una composición sublime. Mientras no suceda, nos seguiremos quedando con el original.
Muchas gracias, Gema
Saludos
Paradojas hilarantes las de tu micro esta vez, Ángel, hiriendo la sensibilidad paralizante de algunos artistas y con un terrible final. Estupendo, estupendo, de verdad. Así que, de nuevo, mi enhorabuena junto a un fuerte abrazo, querido amigo.
Un intento se aunar drama y humor.
Mil gracias, Puri.
Otro abrazo grande para ti
Una conocida y entrañable canción tiene la osadía de interrumpir el concierto de un gran intérprete. Eso de los móviles lo llevan muy mal algunos artistas. No es de extrañar. Pero mira, en este caso se hizo realidad eso de «no hay mal que por bien no venga» y a partir de esa cantinela pudo el gran intérprete inspirarse para crear una gran obra, consolidándose como compositor. El nexo con la melodía fue tal que incluso pudo intuir el negro final del dueño del móvil. Todo esto iluminado en blanco o negro según van ocurriendo las cosas. Muy chula tu propuesta. Además, casualidades de la vida, hace poco estuvimos en el Circo Inimitable, así se llama, con los tres nietos mayores. Es de Gabi Aragón, hijo de Gabi Aragón de los Payasos de la Tele. Siguen cantando las famosas y entrañables canciones de siempre. Entre ellas la de «Hola, don Pepito». Un ambiente estupendo que nietos y abuelos disfrutamos mucho. Así que leer tu micro, si siempre es agradable e interesante, en esta ocasión un poco más. Un abrazo y suerte, Ángel.
No sabía que los nietos de quienes llenaron de alegría tantas de nuestras tardes en la infancia seguían con el legado familiar. Hay que decir que es muy de agradecer, y no es de extrañar que logren aunar a niños y abuelos.
Muchas gracias, Juana
Un abrazo
Me gustan tus juegos entre blancos y negros, trajes, ovejas, mentes, asfaltos… Pero sobre todo te agradezco que todo termine con ese clásico, que recuerdo en blanco y negro, en la pantalla de una tele que se comía medio salón de la casa donde crecí. Me ha permitido volver a ser la niña revoltosa que llevaba uniforme, blanco, gris y azul marino, y la cantaba con su hermano de camino al colegio. Gracias por el momento, Ángel.
Un abrazo
Dicen que no hay que vivir en la nostalgia, pero a veces, al mirar atrás, nos damos cuenta de que tuvimos la suerte de vivir con genios irrepetibles, que son parte de nuestras vidas.
Mil gracias, Paloma
Un abrazo
Que el ringtone de un celular interrumpa el concierto de un intérprete de música clásica y lo deje en blanco porque un desubicado no silenció su teléfono es terrible, y que el dueño de ese teléfono cruce la calle distraído a causa de ese mismo ringtone y muera atropellado, no sólo es trágico sino que es triste, y hasta me atrevería a decir que absurdo. Podría haber sido cualquier otro ringtone, pero que sea el de «Hola, Don Pepito» refuerza todo lo anterior.
Se entiende la sensación del intérprete gris devenido en compositor exitoso: no puede disfrutar de su éxito porque siente que se ha colgado de un éxito ajeno. Él siente que su éxito es flor de un día, que es efímero y que no volverá a repetirse; yo creo que siente lo que siente todo artista, porque el camino hacia el éxito no es una línea recta; está lleno de curvas y contracurvas que prueban el temple y la perseverancia de ese artista a la hora de crear…
Sólo vos podías unir la música clásica y la popular en un solo micro, Ángel querido, y tan bien…
Un beso y suerte para vos,
Mariángeles
Parece que lo popular ha de ser incompatible con lo culto, pero para sí quisieran muchos artistas que se consideran elevados la mitad de la aceptación de esas otras obras, que ni siquiera consideran como tales.
Agradezco mucho tu atenta lectura, tu análisis y tus cariñosas palabras.
Muchas gracias y un abrazo, Mariángeles.
Hola Don José ♫♪:)
Un clásico popular irrepetible e imborrable para muchos.
No me extraña que tu pobre atropellado la tuviera de tono en su móvil.
Muy ingenioso juego de blancos y negros que nos deja con los payasos de la tele en la mente, aunque creo que nunca se nos fueron del todo.
Mucha Suerte Ángel
Nunca se nos fueron del todo, como bien dices, lo que habla de su calidad, de su capacidad de comunicar y de llegar a tantos.
Muchas gracias y un abrazo, Esperanza
Una imaginación increíble y un relato más increíble todavía, Ángel, y qué casualidad estos días he estado tatareando esa entrañable canción de los famosos payasos de la tele. Un gran abrazo.
Esa canción, y otras muchas, todas ellas igual de entrañables, forman parte de nosotros. Gracias por leer, Antonio, y por tus palabras.
Otro abrazo grande para ti.
Cómo nos has mantenido en vilo hasta desvelar qué canción era la que había inspirado al gran intérprete. Y también me gusta mucho la estructura del micro, con el mismo sujeto al inicio de cada párrafo. Nos mete en la historia total.
Un abrazo y suerte!
El gran intérprete nunca hubiera imaginado que iba a pasar a la posteridad como compositor y tomando como base una canción tan conocida y popular con la que se había obsesionado.
Muchas gracias, Rosalía
Un abrazo
¡Qué final tan rotundo y desternillante! Excelente historia con esa popular canción que aún se escucha en nuestros estadios de fútbol, con los fondos saludándose y las tribunas celebrando el humor y la cortesía.
Mucha suerte y un abrazo.
Es una canción eterna, de actualidad siempre, que puede adaptarse a muchas actividades distintas, como el fútbol, que has mencionado, o, por qué no, la música clásica y elevada, con una adaptación previa. Me alegra mucho que te guste, Rafa.
Muchas gracias y un abrazo
En este gran relato todo encaja y no es de casualidad: “Ell gran intérprete”, repetido y repetido, recuerda el soniquete de una canción pegadiza como la protagonista del relato; “o se está vivo o se está muerto”, para avisar de lo que viene; “un oscuro presentimiento”, que se materializa en el excelente final…
Vivo o muerto, obra musical brillante o mediocre. A veces, las medias tintas no tienen espacio intermedio, o es blanco, o es negro.
Mil gracias, Edita, por leer y por tus palabras.
Un abrazo
Ángel, humor negro y muy divertido. No me esperaba ese final jaja,ja…En tu relato todo son contrastes, la antítesis como figura retórica.
¡Me ha encantado!
Muchas gracias por sacarnos una sonrisa
Si nos paramos a observar vemos que la vida, que tiene muchos blancos y grises, también tiene multitud de contrastes, blanco y negro.
Me alegra que te guste, Pilar.
Muchas gracias a ti y un abrazo
Lo malo, amigo Ángel, es creerse un gran intérprete o que el público te eleve tanto que al caer, el asfalto y la tristeza te engullan a partes iguales. Me ha gustado mucho esa semblanza entre el gran intérprete y esas fases de la vida que tienen una tonalidad más lineal. Como siempre, acertado, entretenido y con ese toque de humor que viene a quitar gravedad a lo que duele. Un abrazo, amigo Ángel.
El humor, si es posible, que no falte. Me alegra que te guste, Mercedes. Muchas gracias por leer y comentar.
Un abrazo
Ay por favor que magnífico e inesperado final. Finísimo retrato del intérprete y muy bien llevado hasta el final que me ha parecido muy original y me ha arrancado una buena carcajada. Enhorabuena, maestro.
Me alegra que hayas terminado con una sonrisa. Ya sabemos que la vida está llena de dramas y de asuntos muy serios, pero una sonrisa final, aunque solo es un gesto que no soluciona mucho, ayuda a sobrellevarlo todo mejor.
Muchas gracias, Izaskun.
Un abrazo
¡Bravo, maestro Ángel! Una repetición que se queda metida en la cabeza como la conocida melodía, una historia que se va contando hacia delante y hacia atrás, que va y que viene, con humor, muerte, vida, éxito, fracaso… qué manera más excelente de cerrar el ciclo anual de micros Entecianos. Un abrazo muy grande
Alguna melodías entran en la cabeza para no salir nunca. Algo tendrán cuando se adhieren a nuestro ser, formando parte de nosotros de alguna manera. Desde que se me ocurrió hacer esta pequeña historia con esta melodía te aseguro que no ha pasado un día en el que no la tararee un poco mentalmente.
Muchas gracias, Jesús, tú sí que eres maestro.
Otro abrazo grande para ti
Hay mucha profundidad en tu planteamiento, Ángel. Las pretensiones creativas del personaje parecen ser demasiado altas, en las que no concede lugar al término medio, y luego está esa condición de que una cosa desaparezca para que otra perdure, que nos lleva hasta ese final, tragicómico, en el que el misterioso hombre parece morir, como en sacrificio necesario, para que la obra inspirada por él se convierta en inmortal. Con todo, además de un estupendo relato, me parece un modo muy original de tratar el tema.
Mucha suerte con él. Un abrazo.
Todo tiende al equilibrio con el tiempo, y todo tiene un precio, na genialidad no es una excepción. Dedicarse mucho a una actividad supone abandonar otras.
Me alegra que te guste, Enrique.
Mil gracias por leer y comentar.
Un abrazo grande
Vaya trasiego el del gran intérprete. La actuación de su vida! El otro, pobre, una sintonía tan animada y acabar así 😃 El título puesto con mucha justicia y gracia.
Saludos
Hay clásicos musicales que han quedado en la memoria colectiva, de grandes compositores, sin duda, pero también de otros más «de andar por casa», pero no menos perdurables.
Muchas gracias y saludos, María
Hola, tocayo.
El gran intérprete Ángel Saiz nos vuelve a sorprender con otra obra de las suyas y además nos deja con un soniquete imposible de sacar de la cabeza. Ja,ja,ja.
Adiós Don Angelito. Cálido saludo.
La melodía en cuestión, cuando se recuerda, vuelve una y otra vez; podríamos pensar que por algo será.
Mil gracias, tocayo
Saludos cálidos también para ti.
Vaya final! ja, ja ja… Me ha gustado muchísimo ese trazado, entrelazado, entre la música y los colores. Se convierte en una urdimbre difícil de separar. Me identifico con esas situaciones serias y encorsetadas que desaparecen de repente con lo más banal. Enhorabuena por tu relato!
Algo que despierte una sonrisa es saludable en cualquier ocasión, incluso en los momentos serios, o especialmente en ellos.
Me alegra que te guste, Susana.
Muchas gracias y un abrazo
Terminó atropellado como Gaudí, quien dijo algo así: «No vale la pena hacer algo que no sea eterno». Pues esa melodía, desde luego, que lo es. Y no hacían falta los colores cuando sonaba alegraba a niños y mayores,igual que hoy en día.
Está genial, Ángel.
¡Abrazo!
¡Abrazo!
Hacer una obra inmortal es la quimera de cualquier artista. Si por inmortal se entiende lo que perdura, al nivel que sea, la canción en cuestión lo es, indudablemente. Que cuando se creó, la televisión fuese en blanco y negro, es lo de menos.
Mil gracias, Aurora.
Un abrazo
Muy divertido tu relato,Ángel con un final que no te esperas.Cierto una canción muy pegadiza que sigue gustando todavía a los más pequeños.
Por otra parte, tu relato nos recuerda que cualquier inspiración es válida para hacer obras maestras.Cuentan que Mozart cuando tenía tres años oyó a un cerdo gritar y comentó :¡ Sol sostenido!!
Saludos
Cuando se tiene el espíritu abierto cualquier cosa puede servir de inspiración, como bien dices. Esa canción gusta a los pequeños, a los que lo hemos sido, y a los que puedan venir, nadie puede negarlo.
Muchas gracias por leer y comentar, Ana.
Saludos
El relato es sorprendente y muy divertido. Ahora, vamos a ver cómo me quito de la cabeza la dichosa melodía. ¡Felicidades, Ángel!
Comprendo que es un problema. Aunque parece que se va, en cualquier momento del día puede volver a surgir, tiene algo de magia, o un poquito de maldición, vete a saber.
Gracias, Antonio.
Un abrazo