07. AMOR EN JUEGO (IsidrøMorenø)
El largo periodo sin enfrentamientos entre ambos bandos, había desencadenado unas relaciones muy estrechas en el angosto espacio reservado al descanso. Allí todos permanecían en pacífica convivencia, mezclados sin considerar raza, sexo, condición social o religión.
Una hermosa dama con tez de ébano compartía rincón y lecho con el apuesto rey adversario, convirtiendo su relación de odio enemigo en ciega pasión.
Cuando al fin ambos ejércitos ocuparon el tablero para enfrentarse en nueva batalla, la enamorada dama de color, sin pensar en la traición, con un ingenioso y fingido despiste, eludió dar jaque mate a su amante secreto, el monarca blanco.
Un celoso y despechado alfil negro –testigo de la jugada–, para abortar la fuga de los monarcas, se comió el caballo blanco, los delató y, mientras pedía la recompensa, fue devorado por un peón. ¡Que se joda! –dijo la torre.
Hoy, en el jardín de la ruinosa casa abandonada, he visto aquel ajedrez con las fichas ajadas e inertes sobre un descolorido tablero, abandonado a la intemperie.
Desde aquella batalla, el rey blanco, desanimado y melancólico, no volvió a saltar al tablero. La reina negra había sido decapitada y nadie ha encontrado aún su hermosa cabeza de ébano.


Trágica y hermosa historia de amor cargada de simbolismos.
A mí, este relato ¡¡ me da jaque mate !!!
Enhorabuena, paisano.
Mucha suerte y un abrazo
Muchas gracias, paisano, por leer y comentar.
Espero que sea leve el ‘jaque mate’ 😊
Un fuerte abrazo.
Las reglas de la guerra no consienten la connivencia on el enemigo, porque entonces se acabarían todas, y parece que siempre hay alguien dispuesto a instigarlas, con lo enriquecedor que habría sido para ese alfil relacionarse con sus homólogos del otro color.
Buena jugada, Isi.
Dos abrazacos y suerte, artista.
Las guerras son intrínsecas a la condición humana, tal y como nos muestra la historia desde los primeros homínidos y estoy seguro que, dentro de no mucho tiempo, será la principal causa de nuestra extinción casi repentina. Lo malo es que lo sabemos, pero nuestra gilipollez humana no tiene mesura.
Lo que más me gusta de mi historia/relato, es la parte en que se habla del descanso, la paz, la igualdad y el amor que es capaz de surgir cuando las fichas del juego están guardadas en la caja. Todos iguales, sin distinción de grados, ni color… Pero incluso así, seguro que hay muchas que están deseando salir y saltar al tablero para partirse la cara con el adversario.
No tenemos solución.
Muchas gracias querido amigo, por tu gentil comentario.
Dos abrazacos, como de costumbre.
Parece que el ajedrez da mucho juego en esta convocatoria son dos los textos que se desarrollan en este juego. Y parece que da mucho juego, valga la redundancia. En este relato se dan cita el amor, la venganza y los celos y hasta el asesinato. Muy ingenioso y bien desarrollado.
Un saludo
Efectivamente, el blanco y negro, como polos opuestos, como al amor y el odio, la paz y la guerra, la vida y la muerte… Ojalá en muchos casos se pudiera calmar como lo hacen las piezas del ajedrez acabada la partida y ya dentro de la caja.
Muchas gracias, Gema, por leer y comentar.
Un afectuoso abrazo.
Bueno bueno bueno, menuda historia de amor en tiempos de guerra. Y además, con un mensaje de paz y concordia y lleno de simbolismo.
Un abrazo y suerte.
El amor no tiene barreras y cuando las tiene, se hace más fuerte para saltarlas o si no, que se lo pregunten a los Capuletos o a los Montescos (porque a Romeo y Julieta ya no se les puede preguntar).
Muchas gracias, amiga Rosalía Guerrero. Adivino que tú entiendes mucho de «rosas en la guerra» jejeje!
Un abrazo.
Un giro nostálgico para un amor en un entorno bélico y difícil trasladado al ajedrez. Me ha gustado mucho. Suerte.
Me alegra que te guste, Izaskun. Muchas gracias por leer y comentar.
Un fuerte abrazo.
Siempre me gustó el ajedrez, con sus reyes y reinas, caballos, torres y alfiles, en ese micromundo medieval y bicolor del tablero… Hace años que no lo juego, desde que era chica; creo que tendría que volver a aprender a jugar, por eso mismo, creo yo, me fascina este micro tuyo donde está tan bien representado… Lo que más me gusta es esa tregua temporal en el interior de la caja, donde la reina negra y el rey blanco pueden enamorarse, aún sabiendo que puede que su amor no sobreviva, y es lo que termina pasando… Poderosa, bella y triste (todo a la vez) la imagen del rey blanco melancólico y la reina negra decapitada…
Me encantó, Isidro.
Un beso grande,
Mariángeles
Estoy de acuerdo contigo en cuanto al micromundo pero intenso del ajedrez. Yo tb hace mucho que no practico aunque reconozco que me estresaban las partidas.
Me alegro mucho que te haya gustado.
Mil gracias por leer y comentar tan gentilmente.
¡Ay, qué chulo! Qué bonita historia de pasión en ese tablero. Qué bonito es pensar que en el ajedrez, con todas sus batallas y piezas existe una historia tan increíble detrás. Te deseo mucha suerte y te mando un fuerte abrazo.
Me alegra que te guste. En el juego, en las batallas y como en el resto de la vida, la pasión es, afortunadamente, un condimento que solemos poner los humanos.
Muchas gracias, querida amiga.
Un abrazo.
Hola, Isidro.
Sin duda alguna un relato muy bien jugado.
Suerte y cálido saludo para ti.
Muchas gracias por leer y comentar, compañero de letras.
Un fuerte abrazo.