41. Divinidades (Aurora Rapún Mombiela)
Jamás creí lo que se publicó sobre el templo. Ni que los habían encontrado sepultados bajo el mármol, ni en la culpabilidad del santo al que le achacaban tamaña brutalidad. Jamás perdí la confianza en aquel ángel disfrazado de camarero de camisa abierta, cadena de oro y palillo interdental, que dedicó su vida a guardarnos a mí y a aquellos que desaparecieron, aliviados por su absolución tras confesarnos, nuestros más oscuros secretos. Nadie pudo convencerme de que las blasfemias sobre los ingredientes sospechosos de la cocina fueran ciertas. A esas croquetas les tenía yo más fe que al propio Dios, esas gambas en gabardina me hacían ver el más allá y hasta les rezaba con devoción.
Cuando se apagaron las luces, se cerraron las puertas y las dos bandas de la policía prohibieron el acceso incluso para la oración, creí que había llegado el final, pero nada podrá acabar con mi fe inquebrantable, así que aquí espero, como un fiel guardián, a que vuelva la cordura al mundo, a que vuelvan a abrirse las puertas del cielo.


El precio para que unas croquetas y gambas sepan divinas puede ser nuy alto, pero siempre hay alguien dispuesto a pagarlo, con fe en lo que es único, aunaue sea lo último que prueben.
Un abrazo y suerte, Aurora