1. SOMBRAS Y LUCES
Es la primera vez que regresa al chalet de la sierra tras la muerte de Sole. Superada la angustia del reencuentro, todo ha ido bien hasta que se ha ido la luz y se ha visto obligado a rebuscar por los cajones del garaje.
Cada caja, cada bolsa ya le resulta completamente desconocida. El orden lo esconde todo bajo su apariencia de normalidad. Le ha sido imposible encontrar las velas, y tras abandonar la idea de conseguir unas pilas para las dos linternas con las que ha tropezado se plantea resolver el frío.
Se le ocurre buscar las instrucciones de la estufa de gas: Sole guardaba en una caja de plástico todas las garantías y guías técnicas de los mil aparatos acumulados en la casa. Orbegozo H55 Automat. Ahí está. Del apartado del manual en español, cae una carta. Va dirigido a Sole. Frases breves, urgentes. Demasiado íntimas. Recuerdos compartidos que él no reconoce. Promesas incluso. Un deseo explícito que le obliga a releer para asegurarse de entender el alcance de cada detalle. Aunque la oscuridad se impone, puede esforzarse en leer que la firma es de alguien llamado Fabián. Como su hijo pequeño.


Buceando en el desorden, mientras se busca una cosa, puede ser que aparezca otra, del todo inesperada. Esa mujer nunca pensó que la otra parte iba a encontrar algo en un lugar que no frecuentaba, pero todo puede cambiar, hasta que uno de los dos deje de existir.
Seguro que el tema propuesto da para buenas historias como esta.
Un abrazo, Juan.
El desorden se parece a un mar profundo en el que a veces aparecen pecios de naufragios desconocidos u olvidados. Es el caso. Una carta que puede dar una luz nueva a todo un pasado. Un buen comienzo y una incitación a escribir con calidad. Gracias, boss, por seguir al pie de ese cañón de paz. Un abrazo.
Lo único que nos permanece son los objetos que dejamos atrás, con toda su carga sentimental y a veces epifánica, como es el caso. Las verdades hay que llevárselas a la tumba y las evidencias mejor hacerlas desaparecer, así no hay posibilidad de construir un nuevo relato. Pero en ese caso, ¿qué nos quedaría a quienes hilamos historias? Por eso es mejor que sigan escondidas, a la espera de que un ojo fino como el tuyo las hile. Gracias de nuevo por este tema y por seguir animándonos, Jams. ¡Abrazaco!
La felicidad o el dolor que, a veces, nos depara la vida, querido Jams. Y, en ocasiones, hasta nos percatamos tarde. Tu relato borda esto a la perfección. Un abrazo, guapo.
Guau, qué dolor desprende todo el relato hasta tropezarse con el bombazo final, que deja abierto para el lector todo un mundo de posibilidades, nada gratas para el protagonista, por cierto.
Le va a tocar replantearse algunas cosas.
Un abrazote, Jefe, y gracias por seguir dándonos que pensar.
¡Bua!
Qué bonito y qué intrigante saber cómo continúa. Pobre protagonista. Se avecinan cositas que dirían hoy en día.
La última frase es mortal de necesidad. Todo en orden. Perfecto.
Asombrado de cómo se abre un mundo y un abismo con solo cuatro palabras al final.
También de que «…la oscuridad se impone…» y de qué manera.
Y también de la ironía de que la carta que lo desordena todo, caiga de un manual de instrucciones.
Admirada enhorabuena.
Muy bien hilado todo y gran remate final. Enhorabuena.
Menudo desorden emocional le ha dejado la carta que escondió Sole. Desde luego, es un buen arranque para una historia en la que se reconstruya el pasado.
Un abrazo, jefazo.
Mientras lee la carta de Sole, a medida que el entendimiento del protagonista pasa de la sombra a la luz, los lectotes casi podemos ver los engranajes de su mente trabajando, hasta que llega a la pieza final que termina de encajarlo todo: Fabián. Obviamente (al menos para Sole) el nombre de su hijo no fue ni gratuito ni aleatorio. Y vaya forma en la que el hombre se enteró…
Un desorden que escondía un gran secreto.
Muy bueno, Jams.
Mariángeles
Bueno, bueno… No sólo es el nombre del hijo, sino el nombre del hijo pequeño!!!
Pobre hombre, vaya chaparrón le acaba de caer encima. Ahora tendrá que decidir si quiere hacer una prueba de paternidad…
Muy buena la idea, el desarrollo y la frase final 👌🏼
Un beso,
Carme.
Hay ordenes en los que casi es mejor no meterse para no encontrarse sorpresas. Final con guindilla 😊
En ocasiones el calor emana de una estufa o se envuelve en una manta compartida, sin rendijas, que pueden entrar los fríos o escaparse los calores. Fabián. ¿Dónde está la obsolescencia programada cuando se la necesita? Abrazo. Gracias, Juan.
Una historia bien contada, con atmósfera, intriga y una sacudida emocional final potente y sobre todo inesperada, como la vida misma.
¡Un saludo, Juan!
A ver, Hans, durísimo.
Sole ya descansa en el Universo, pero el hijo menor, Fabian, se ha transformado en un recuerdo tremendamente doloroso. Espero que el amor triunfe y ese padre siga queriendo a Fabian como verdadero hijo. Y que no comparta esa información nunca con él para salvar la memoria de su madre Sole.
El relato fantástico. La bofetada final una obra de arte.
Un abrazo, Jefe.
Vaya, entre el caos y el desorden surge un descubrimiento, justo al final como debe ser en un buen micro, que nos sorprende y sobrecoge. Excelente, jefe. Un abrazo