2. DESORDEN (Miguel Ángel Jiménez)
Federico volvió a su habitación y lo vio todo colocado. Entró en pánico. Cada vez que su madre pasaba por allí lo ordenaba rigurosamente. A su manera.
La novela que estaba leyendo apareció en la biblioteca del salón colocada por orden alfabético.
El teléfono de Purita, escrito en un “post it” amarillo, dejó de estar adherido al cristal de la ventana. Habíamos cumplido quince años y nos habíamos prometido ir por primera vez juntos al cine. Yo la llamaría para proponerle la película que podríamos ver.
Pero no estaba su teléfono. Mamá ya me avisó de que saldrían de viaje hasta el domingo por la noche. Nos quedamos en casa solos mi hermano Susato de 18 años y yo.
Pasé el sábado más vacío de mi existencia. Sin poder comunicarme con Purita. Solo en casa.
A la noche Susato volvió muy contento y me dijo que les había gustado mucho la película de Supermán.
Madre, a veces, el orden mata la felicidad.
Susato, cabrón. Nunca más te confiaré mis secretos.


Lo que para unas personas es desorden, para otras supone lo contrario. Que todo quede recogidito es loable y muy de madres, pero preguntado antes si se puede tirar algo, o advirtiendo del cambio de sitio.
Lo de esta mujer es matizable, o discutible. Lo del hermano suplantador no tiene nombre.
Un saludo y suerte, Miguel Ángel
Gracias, Ángel.
Lo de Susato, efectivamente, no tiene nombre.
Abusos del hermano mayor.
Gracias por tu comentario.
Eso es traición con mayúsculas. Menudo caos que puede nacer del desorden.
Muy bien llevado, Miguel Angel, me ha gustado mucho.
Compartimos escenario, incluso algún personaje, pero las historias son muy diferentes. En este caso, el orden impuesto por la madre, con la colaboración del hermanito traidor, hunde al chaval en el caos. Muy bien.
Gracias Hugo por tus palabras.
Me animan a seguir.
En casi todas las familias numerosas numerosas hay un Susato
Gracias Edita por tus palabras Algunos hermanos mayores son abusones.
Cómo me identifico con Federico. Si alguien se pusiera a ordenar mi cuarto, no encontraría nada después. A la madre la puedo perdonar (es madre), pero al hermano mayor… Impensable. Muy bien conducida esta historia con ese final de bofetada.
Un abrazo.
Gracias por tu comentario Maria.
Los hermanos mayores algunas veces nos protegen.
Otras no.
Estas cosas duelen. Federico es buena persona
Susato fue desleal
Una abrazo, María
Hola, Miguel Ángel:
Cuidado con el orden incontrolado de las madres (mi colección de comics de cuando chaval, que ahora valdrían su peso en oro, da fe de ello) y más cuidado aún con los Susatos (gran nombre, por cierto).
Me encanta el final.
Saludos y suerte.
Gracias Gabriel.
Susato es un mote para los llamados Jesús, que deriva en Suso y mejora como Susato al que se añade «Susato cagá de gato»
En los pueblos pasan estas cosas.
Un abrazo Gabriel
Uy, que mal hermano, eso no se hace. Lo de la madre lo puedo entender, aunque yo soy más de cerrar la puerta de la leonera…
De todas formas, si a Purita le daba igual un hermano que otro, tampoco se ha perdido demasiado. Casi mejor así.
Un abrazo y suerte.
Gracias Rosalía por tu comentario.
A Purita es posible que le diera lo mismo un hermano que otro, pero Susato es un abusón y jugó sucio con su hermano Federico al que causó mucho dolor.
Un abrazo Rosalía
Post-it, po’sí. Resulta que, aunque puedan parecerlo, las madres no son infalibles. Habrá matado la felicidad de uno, pero la dicha ha quedado en casa. Espera… 🤔🤔 quizás… ¿Infalible?
Abrazo grande, Miguel Ángel.
A ver, Rafael, efectivamente la dicha ha quedado en casa.
Susato el traidor y desleal estará contento.
Pero Federico ha sufrido la traición de su hermano mayor y eso, además de dolor causa desamparo.
Purita a lo suyo.
Dame pan y dime tonto.
Un abrazo, Rafael
He salido de esta historia con el sabor amargo de la traición y maldiciendo a Susato.
La compensación es esta historia bien contada e bien hilada hasta el final.
¡Un saludo y mucha suerte, Miguel Ángel!
Cecilia, el sabor de la traición siempre es amargo. Además, el castigo de compartir domicilio con tu traidor aumenta el dolor. Joder, un hermano mayor no debe hacer eso. La que va por libre es Purita que habrá dicho «dame pan y llámame tonta».
Gracias por tu comentario, Graciela