10. On ulveve (Gabriel Martín)
Día 1: Se ha ido. Que no son manías, le he dicho, que el orden es fundamental, que es mi manera de luchar contra el caos que lo invade todo, que los pequeños gestos —las minúsculas derrotas— le abren la puerta.
Pero se ha ido.
Día 2: No soportaba que fuera detrás de ella recogiendo. «Si quiero dejar las bragas en el suelo las dejo, joder». La he llamado. He prometido cambiar.
Día 3: Lo intento. Logro pequeños avances. Anoche, antes de acostarme, dejé tirados los zapatos en cualquier sitio. No he podido dormir. Me he ido al trabajo sin hacer la cama.
Día 8: Le estoy cogiendo el gusto. Ella tenía razón. El primer paso costó, pero ahora… hay algo adictivo. Sigo sin dormir, pero no me improta. No encuentro el mando de la tele.
Día 15: En realidad, es sencillo. Basta con dejarse llevar. Rendrise, aceptar que nada tiene su sitio. La entorpía hace el resto.
23 Día: La he llamado: «La casa no reconocerías. Cuesta por el salón abrirse paso«. Colgado ha.
62: Insoprotable olor. Han asivado a la policía.
40 Aid: Alle on ulveve. Doto se coas y ordesdén. Peor alle on ulveve.


Me ha gustado la transición del orden al desorden hasta el punto que trasciende el relato y afecta al narrador que acaba desordenando las palabras. Y ese final que aunque desordenado resulta poéticamente desolador .
Un gran esfuerzo para nada.
¡Enhorabuena !
Un saludo
Hola, Gema.
¡¡Gracias!!
Me preocuba si hacer el desorden tan completo en la última frase le iba a restar fuerza…había que arriesgar, pero sigo pensando si se la da o se la quita.
Saludos
A lo mejor ahora se le ha ido de las manos y ella tampoco soporta ese desorden extremo. Como suele decirse, lo ideal es el punto medio y parece que tu protagonista, en su afán de agradar, se ha pasado tres pueblos. Me encanta el detalle de que vaya mezclando palabras poco a poco y que al final ya ni se le entienda.
Abrazos, Gabriel.
Hola, Ana:
Se le ha ido mucho, mucho de las manos, sí.
Es muy cabrito el desorden, si se le deja, poco a poco, el desorden lo invade todo.
Gracias por comentar.
Un abrazo.
Me preguntaba en qué idioma estaría escrito el título. Al final de tu relato uno aprende un lenguaje nuevo, el del desorden, que para tu protagonista tenga sentido y se le entiende, como al personaje de Yoda en Star Wars. Está visto que por amor la gente es capaz de cualqquier cosa, hasta de pasar de un extremo a otro, pero en este caso, ni por esas. Hay relaciones que no se enderezan se haga lo que se haga. Lo importante es que él sea capaz de salir de este pozo sin fondo. Si lo consigue, puede que aprenda a ser más flexible, sin dejar de ser él mismo.
Un relato con un personaje que produce tierna ternura, por sus esfuerzos, por su impotencia.
Un saludo y suerte, Gabriel
Hola, Ángel:
No me le imagino yo saliendo del pozo a este ya llegado a esos extremos. Pero sí, supongo que por amor se es capaz de cualquier cosa, y la soledad no es buena y el dormir no ayuda…
Muchas gracias por comentar
Saludos
De orden extremo a desorden más extremo todavía, pero en sutil progresión. Todo por querer reconquistar una relación perdida. Mal asunto cuando hay que cambiar de forma de ser para adaptarse a alguien. No pude evitar recordar un minitexto en forma de ocurrencia que escribí hace siglos: “Mi marido me enamoró por ser tan diferente a mí. Desde entonces, no he dejado de intentar que piense como yo”.
Hola, Edita:
Sí, mal asunto tener que cambiar para agradar a otro; supongo que tan malo como ser inflexible y no adaptarse o no intentar mejorar lo mejorable. Supongo que lo de que en el término medio está la virtud es m,ás que aplicable aquí.
Muy bueno ese minitexto.
Saludos
Guau! Me encanta la evolución de este personaje. Del orden meticuloso al caos absoluto. Si es que el amor puede con todo… Y qué bien nos has ido llevando por la maraña de su mente hasta ese desorden TOTAL.
Un abrazo Gabriel
Hola, María:
Me encanta que te haya gustado.
No soy yo muy dado a experimentos, pero me parecía que el tema lo justificaba.
Un abrazo
A ver, Gabriel. ¿Cómo te lo diría yo? Ma he gustao chomu.
Enohra abuen
jajajaj sepu chasmu ciagras!!
Un abrazo
Qué bueno Gabriel. En la primera lectura digo, ¡ahí va! una errata! Dos ya me extrañaba, al final se desvela la trampa. Enhorabuena por crear ese desorden.
Hola, Sergio:
No me hables de las erratas: ni te imaginas lo que me ha costado tener el texto en el word lleno de subrayados en rojo. Picores me daban solo verlo. 🙂
¡¡Gracias!!
Menuda evolución y menudo desorden.
Yo pensaba que había experimentados y me quedé a medio camino de tu investigación.
Un relato, muy curioso y entretenido tanto en forma como en contenido.
Sachum ciasgra rpo stee sordende.
Muchas gracias por este desorden.
Hola, Hugo:
jajaja Menos mal que has traducido.
Pues sí…me he tirao a experimentar a fondo, y no soy yo muy experimental precisamente, pero…
Gracias a ti por la lectura y el comentario
Nu tefure zabroa 🙂
¡Qué gracioso, Gabriel! A punto he estado de buscar ciertos «palabros» en el traductor de sánscrito a español pero, luego, fijándome bien, bien…Lo he pillado todo, todo. Enhorabuena y suerte, guapo. Un abrazo.
Gracias, Puri.
Esto sí que es hacer trabajar al lector, eh
Un abrazo para ti
Porfa, tiene traducción el título. Tengo curiosidad por lo que r tu personaje en su total desorden Quiteria decir.
Chulo, chalo, chisu… Bueno, me he contagiado de tu micro y ya no se lo que digo.
Hola, Rosa
La verdad es que es fácil contagiarse. Cuando lo escribía, me estuve unos cuantos días desordenando palabras todo el rato mentalmente. Ya se me ha pasao 🙂
Saludos
Muy bueno y ocurrente, me encanta la evolución del personaje hacia el caos más absoluto, y el detalle de las frases desordenadas le pone la guinda perfecta. Me has dejado con una sonrisa en la boca, ¡enhorabuena!
Hola, Sara:
Me alegro de que te haya gustado y especialmente de haber contribuido a esa sonrisa.
Saludos y muchas gracias.
Buenísimo, Gabriel. Al principio me he identificado con el protagonista porque soy bastante maniática del orden. Pero después de leerlo creo que voy a empezar a relajarme. Esto sí, sin llegara al extremo del caos lingüístico.
El final es glorioso.
Un abrazo y suerte
Hola, Rosalia:
Muchas gracias por el comentario.
A mi en cambio no me cuesta nada relajarme en cuanto al orden. Me sale solo.
ME alegra mucho que aprecies el final, porque me daba bastante miedo.
Un abrazo y saludos
(Pensaba que ya había comentado este relato, y ahora veo que no.)
La idea argumental está bien, pero la combinación con su escritura la hace genial!
Desorden espacial, vital y en la escritura (de letras y también con su «fase Yoda» de palabras).
Mis aplausos,
Carme.
Hola, Carme:
A La fase Yoda evitar no pude 🙂
Saludos y muchas gracias por tus palabras.
¡Qué relato tan ingenioso y divertido!
Empecé extrañando el título, no sé por qué jajajaja, pero luego todo va encajando perfectamente en el desorden.
Qué penilla da. ¡Que vuelva, por favor!
¡Mucha suerte!
Saludos
Hola, Nuria:
On creo que ulveva ya. Y si vuelve me parece a mí que no le va a gustar lo que se va a encontrar.
Muchas geacias y saludos!!
Estupendos juego y formato. El título, genial; choca al inicio pero luego tiene todo el sentido. ¿Si la entropía impulsa al universo hacia el desorden, por qué no iba a hacerlo en una casa? Me ha gustado el proceso de cambio, sobre todo el del día 23 cuando ha aparecido ese aprendiz de Yoda 🤭
Lo he disfrutado, Gabriel. Suerte y abrazo.
Muchas gracias, Rafael.
Me encanta que lo hayas disfrutado.
Un abrazo!