42. Desórdenes
Estruendos a lo lejos anuncian que empiezan los fuegos artificiales en la playa.
El abuelo, que juega al Brawl stars en el móvil, levanta la vista y anima a su nieto a que suba al terrado para verlos.
Mauro, el nieto, suelta la novela que está leyendo y corre escaleras arriba.
En el terrado se encuentra a su padre fumando a escondidas. Y wasapeando, también a escondidas. Le comenta que los verá bien en el porche orientado al mar.
Ya se oye el chisporroteo de la pirotecnia y Mauro baja rápidamente al porche.
Allí, está su madre hipnotizada con videos de Instagram donde salen gatos haciendo cosas humanas. O humanos que hacen cosas felinas. Mejor desde el huerto, le dice.
Entre las tomateras, la abuela se graba con un palo selfi mientras explica los beneficios del riego nocturno. En el solárium, susurra.
Ahora, un pop tras otro como palomitas al cocinarse, los cohetes en pleno apogeo.
En el solárium, su hermano tumbado en una hamaca hace una videollamada con su chica. Pírate, le gruñe.
Mauro escucha solo la traca final y vuelve dentro. Coge su móvil y busca en youtube un video para ver los fuegos artificiales en la playa.


Los móviles nos han cambiado la vida, son casi como un órgano físico más. Resultan nuy útiles, pero también demasiado absorbentes y, lo que es peor, sustitutivos de otras realidades, que no necesitarían de pantallas. Podrían facilitar y ordenar nuestra existencia, si no fuera porque su abuso todo lo descoloca, como bien queda reflejado en tu relato, que hace pensar.
Un abrazo y suerte, Aurora
Bien cierto, Ángel, el abuso del móvil descoloca la vida.
Muchas gracias por tu comentario.
¡Abrazo!
Jo, pobre Mauro, el niño que lee y al que, entre unos y otros, no dejan ver los fuegos artificiales.
Un abrazo y suerte.
Sí, es triste, Rosalía, con lo agradable que hubiese sido que bajaran con él a la playa y viesen los fuegos, o los viesen a lo lejos juntos desde casa.
Muchas gracias por tu comentario.
¡Abrazo!
Me encantan la sucesión de secuencias y el mensaje. Nos perdemos la vida!!!!!
Es verdad, Rosa, nos perdemos la vida. Muchas gracias por tu comentario.
¡Abrazo!
Me encanta . por lo que dice y por lo que quiere decir.
Mil gracias, Edita, por tu lectura y comentario.
¡Abrazo!
Parece una serie de instantáneas de la vida moderna.
Muy bueno, Aurora.
Abrazos.
Qué bueno, Ana Mª, la vida moderna. Y como desordena nuestras vidas y costumbres.
Muchas gracias por tu comentario.
¡Abrazo!
Pobre Maurito, tan fuera del mundo y de su hogar con su novela (ironía). Va rebotando hasta hartarse y unirse al enemigo. Estupenda narración del desorden de una familia. Suerte, Aurora, y un abrazote.
Total, Rafa, me ha gustado eso de rebotar hasta hartarse y unirse al enemigo, pim, pim, pim, pam, pum.
Muchas gracias por tu comentario.
¡Abrazo!
Todo un desorden fanmiliar. Cuando se quieran dar cuenta, la criatura es otro adicto más. Muy acorde con la corriente que hay ahora de impedir el acceso a los móviles a los menores y muy bien escrito.
Mucha mierda 😉
¡Abrazos!
Pues sí, desgraciadamente, como apuntas tanta orden y desorden provocará que haya «otro adicto más», y, dándole vueltas, quizás podría funcionar bien como título, ¿no?
Muchas gracias por tu comentario, espero leer pronto tu relato.
¡Abrazo!
De cambiarlo yo pondría un «Adictos», a secas. Una adicción ya es un desorden.
Saludos!!
Pues me gusta mucho ese título, Javier, «Adictos»