45. Caos en el hospital
Al escuchar la trifulca, la maestra se asoma a la ventana: ¡qué bestias!, ¡qué violencia! Allí, frente al hospital que ella ahora regenta, una banda de cardiólogos está peleándose contra otra de pediatras. ¡Qué irresponsables!
Al terminar, los magullados doctores se arrastran hasta la puerta de urgencias, donde coinciden con: dos enfermeras intoxicadas por medicamentos, varios celadores lesionados por una carrera ilegal de camillas y un grupo de auxiliares que parecen venir de la despedida de soltero del mismísimo Belcebú. El área de triaje, para variar, es un crisol de politraumatismos, heridas y gritos desatados:
—¡Vamos! ¡¿No va a salir nadie a atendernos?! —brama un oftalmólogo, ciego de cocaína.
—¡Sois patéticos!, ¡queremos hablar con vuestro jefe! —exige, alzando el puño, un radiólogo borracho.
Dentro, el nuevo personal, formado por: costureras, mecánicos, albañiles, soldadores… se miran sobrecogidos. Pensaban que el cambio de roles sería sencillo, pero ahora tiemblan de espanto.
La maestra, ante tal desastre, decide al fin salir del despacho:
—Está bien, está bien, hemos aprendido la lección —les dice a los sanitarios—. Por favor, os lo suplico, volvamos a la normalidad.


Ya estaba yo buscándole los pies y la cabeza al micro cuando, al llegar al último párrafo, se explica él solito, jajaja. Lo del cambio de roles puede estar bien para aprender a valorar el trabajo de cada uno, y el del personal de un hospital no es fácil: un caos muy comprensible.
Un abrazo, Alberto.