Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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45. Caos en el hospital

Al escuchar la trifulca, la maestra se asoma a la ventana: ¡qué bestias!, ¡qué violencia! Allí, frente al hospital que ella ahora regenta, una banda de cardiólogos está peleándose contra otra de pediatras. ¡Qué irresponsables!

   Al terminar, los magullados doctores se arrastran hasta la puerta de urgencias, donde coinciden con: dos enfermeras intoxicadas por medicamentos, varios celadores lesionados por una carrera ilegal de camillas y un grupo de auxiliares que parecen venir de la despedida de soltero del mismísimo Belcebú. El área de triaje, para variar, es un crisol de politraumatismos, heridas y gritos desatados:

     —¡Vamos! ¡¿No va a salir nadie a atendernos?! —brama un oftalmólogo, ciego de cocaína.

     —¡Sois patéticos!, ¡queremos hablar con vuestro jefe! —exige, alzando el puño, un radiólogo borracho.

Dentro, el nuevo personal, formado por: costureras, mecánicos, albañiles, soldadores… se miran sobrecogidos. Pensaban que el cambio de roles sería sencillo, pero ahora tiemblan de espanto.

     La maestra, ante tal desastre, decide al fin salir del despacho:

     —Está bien, está bien, hemos aprendido la lección —les dice a los sanitarios—. Por favor, os lo suplico, volvamos a la normalidad.

8 Responses

  1. Ya estaba yo buscándole los pies y la cabeza al micro cuando, al llegar al último párrafo, se explica él solito, jajaja. Lo del cambio de roles puede estar bien para aprender a valorar el trabajo de cada uno, y el del personal de un hospital no es fácil: un caos muy comprensible.
    Un abrazo, Alberto.

  2. Ángel Saiz Mora

    Estos trabajadores van a cambiar y para siempre su consideración sobre los profesionales de la rama sanitaria. Un buen ejercicio el de ponerse en lugar de los demás antes de juzgar a la ligera, que siempre es fácil y a menudo injusto.
    Un abrazo y suerte con este gracioso desbarajuste, Alberto

  3. Uy, parece que lo has escrito para mí: mañana mismo pasaré todo el día acompañando a una anciana enferma que ya lleva un mes hospitalizada. Me acordaré de tu relato. Lo que se vive allí dentro da para muchas historias. Aunque ninguna tan curiosa como la tuya.

  4. Rosalía Guerrero

    En efecto, Alberto, hay que ponerse en el lugar del otro para entender sus motivos. Un cambio de roles nos vendría genial para desarrollar la empatía.
    Un abrazo y suerte.

  5. Puri Rodríguez

    Ciertos locos cambios…Mmmmm, hay que estudiarlos muy, pero que muy bien. Hilarante y estupendo tu cuentito, Alberto. Me he reído un buen rato imaginándome esa alucinante secuencia. Enhorabuena y un abrazo, guapo.

  6. «Cada maestrito con su librito», dice el refrán, y no sólo los sanitarios, también los docentes, mecánicos, costureras, etc.,lo aprendieron a la mala pero lo aprendieron al fin. Me sentí totalmente identificada con el tema ya que aquí, en Argentina, tanto la profesión docente como la profesión médica son subestimadas (y remuneradas muy por debajo de lo que merecen, cabe agregar). También me recuerda otro refrán que leí hace poco: «No critiques los zapatos ajenos sin antes haber aprendido a atarte los cordones»…

    Si algo enseña este caos de hospital, es el respeto por el quehacer ajeno (todavía no se me va de la mente esa carrera ilegal de camillas, jaja).

    Muy bueno, Alberto.

    Un beso grande,
    Mariángeles

  7. Ostras. ¿Te imaginas que por un momento el cambio hubiera salido bien? 🤣🤣🤣 Divertido, un caos de los buenos (que eso buscabas) y un ritmo genial. Me gusta (y divierte) que te hayas reservado la dirección para el magisterio. Un abrazo y suerte, Alberto.

  8. Jesús Navarro Lahera

    Actual, distópico y divertido. Qué buenos esos médicos que hacen todo lo contrario a lo que pregonan. Menuda escena surrealista y caótica has pintado, Alberto. Genial. Un abrazo

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