Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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48. ORDEN/DESORDEN

Se siente cómodo en el desorden. Es de los que tienen la mesa de trabajo llena de papeles, carpetas y notas, y, sin embargo, casi siempre encuentra lo que busca. No le gusta que le ordenen, y mucho menos el escritorio, ya que eso le irrita. Sabe dónde está el informe en el que estaba trabajando, el libro que está leyendo o las llaves del coche; solo necesita levantar dos o tres papeles de la zona que ha seleccionado y ¡voilà!

Aunque su sistema le funciona, su pareja está harta del desbarajuste doméstico que tiene organizado. Al ver como lo tiene todo: el despacho, la cochera, el sótano… su mujer lo ha conminado a visitar a un profesional que le ayude a poner orden en su vida, bajo la amenaza de que uno de los dos se tenga que mudar de casa. Ante tan convincente invitación, él se aviene.

Su atracción por el desorden, ha sido diagnosticada como un rechazo a que se le imponga. Este trastorno, según el especialista, se debe a haber sido demasiado ordenado mientras cumplía —de mala gana, todo hay que decirlo— el servicio militar obligatorio. Esto va para largo.

6 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Ya se sabe: «De aquellos barros estos lodos». Una costumbre (o imposición) puede quedar arraigada para el resto de la vida, o producir una respuesta rebelde, como la de tu protagonista, diferente a la de su pareja. Somos complejos y diversos.
    Un saludo y suerte, Antonio

  2. Rosalía Guerrero

    La mujer me representa: he aprendido a vivir con algo de desorden, pero al ver la mesa de una de mis compañeras de trabajo confieso que me pongo nerviosa y me entran unas ganas terribles de ordenarla. Por suerte, no tengo que convivir con ella!
    Espero que la terapia de tu protagonista sea fructífera.
    Un abrazo y suerte.

  3. Hugo Gonzalez Quintana

    Me gustaría saber qué pasa con esa pareja.
    Curioso que el desorden (ordenado) que tiene, provenga de un orden tan estricto.
    Gracias por esta visita desordenada por una mesa de trabajo.

  4. Hola, Antonio. Mi papá y su escritorio eran así, igualitos a los de tu micro. Me bastó leerlo para visualizarlos a los dos, con todo detalle, y aunque mi papá hace ya muchos años que partió de este mundo (él también hizo el servicio militar obligatorio, con todo su orden impuesto), su escritorio sigue como él lo dejó; no movimos ni un papel…
    En cuanto a esta historia, me parece que la que va a tener que mudarse de casa es la esposa, porque por mucho tratamiento que él haga y que vaya para largo, ella ya tiene la batalla perdida…

    Me llegó muy hondo la historia y por obvias razones…

    Un beso grande,
    Mariángeles

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