29. EL ESPECIALISTA
Siete vueltas de campana, impacto contra un muro, coche incendiado: la rutina del especialista, que sale indemne de aquel infierno y, solo al cambiarse el mono, se encara con un clavo que le desgarra el bolsillo.
‒¡Caramba!
Al llegar a casa, en la entrada hay unas maletas y un largo silencio que debe afrontar con agallas, porque, más que un silencio orgulloso, parece una pregunta sin responder, una prueba suprema que abordar sin casco ni cinturón de seguridad.
Antes de buscar su mirada, piensa en el modo de explicarle que sería capaz de perdonarlo todo, incluso lo más íntimo, como esa aventura con la estrella de cine; que aceptaría dormir en el sofá el tiempo que hiciera falta, incluso tomar, como desde hace cuatro días, el jarabe contra los ronquidos. Todo lo haría, incluso cambiar, con tal de que no se fuera y su uniforme de trabajo quedara bien zurcido por aquellas manos.


Se puede tener mucho valor para una tarea concreta, ya aceptada como rutina cuando se conocen sus inercias, y pecar de falta de coraje cuando se presenta una situación inesperada cuyas consecuencias aterroriza imaginar. De todas formas, ya le vale, ya podría aprender a zurcir él solito.
Original propuesta.
Un abrazo y suerte, JM
Amigo Ángel, es un placer tener lectores tan agudos y amables.
Gracias
JM
Original propuesta con la que queda patente que el coraje, como tantas cosas, también es relativo; depende, como decimos en Galicia.
Coraje de perdonar para que le zurzan el bolsillo, qué valor.
Un saludo
En realidad para mí el zurcido es más simbólico que literal. Zurcir significa convivencia, pero también arreglar algo que está roto.
Un abrazo y suerte
Esa era la idea. Muchas gracias por leer y comentar.