30. Si he perdido la vida, si he perdido la voz, me queda la palabra
Cierra la puerta, sin su sonrisa, y emprende el camino con las fuerzas mermadas. Sabe que puede cambiar el rumbo e intentar desvanecerse. No es opción.
Se sube a la tarima y observa un aula con demasiados pupitres vacíos. La tristeza y el temor solo son aplacados por esas miradas inocentes que le dan vigor para comenzar la clase. Tan solo minutos después entran los uniformados. Sin llamar. Groseramente.
Pensaban llevársela sin más, pero lo que leen tras ella escrito con tiza los encoleriza. Es evidente que no es una letra adulta. Cuando le preguntan quién lo ha escrito, ella mira con ternura a sus alumnos y luego confiesa que ella misma. El culatazo que hace crujir su mandíbula no obtiene otra respuesta. Se la llevan ignorando los llantos que el futuro recordará.
Cuando la suben a un camión, el rugir del motor no consigue aplacar una aguda y clara voz infantil.
Su eco provoca que todos los reunidos dirijan sus rostros hacia la escuela. La pizarra borrada con saña ha comenzado a gritar mientras se reescribe…
Libertad


Un título con vwrsos de un poema mítico de Blas de Otero, que la mayoría conocimos en primer término musicado por Paco Ibáñwz. Una última palabra que resume el coraje de esta profesora, la impprtancia de las palabra y de la educación, el valor de mantener la verdad en tiempos oscuros.
Un relato valiente, con aviso a navegantes sobre el peligro de una opresión siempre latente.
Un abrazo y suerte, Javier
Gracias, Ángel,
Poco que añadir, está vez creo que lo dejé claro.
Abrazotes
Ufffff, recuerdo los versos de Blas de Otero cantados por Paco Ibáñez. Tu texto retratar a esa época miserable en la que además de esta maestra acabaron con toda una generación de maestros , acabaron con la posibilidad de un futuro mejor y más libre. Qué bonita y mal usada y ensuciada actualmente por muchos. LIBERTAD.
Un texto muy valioso y que transmite justo lo que muchos habremos sentido al leerlo.
Un abrazo
Gracias, Gema,
Tú comentario está en sintonía a lo que quería contar.
La palabra «Libertad» está puesta precisamente por lo que dices. Quería que volviera a su lugar, más allá de las cañitas
Muchos abrazos
Esta historia que tan bien relatas, debió repetirse muchas veces a lo largo de nuestro país. En aquella época que ojalá no hubiera existido. Pero fue real y como esta brava profesora, murió mucha gente sin sentido.
Gracias, Rosa,
No ha hecho falta situar país ni época, ya sabéis lo que tristemente pasó.
Abrazos.
Tu relato me trae a la mente películas sobre el tema, da igual si fue un maestro o maestra u otra profesión cercana. Cuando las ves piensas ‘qué lástima que se llegara a tanta barbaridad, cómo no fueron capaces de parar a tiempo..’
Tenemos las palabras y la razón y deberíamos darles el valor que merecen.
Pero vista la actualidad, por desgracia, me temo que no aprendemos.
Mucha suerte . Un abrazo ♣
Gracias, Esperanza,
Es cierto que las historias se repiten y no aprendemos demasiado aunque yo haya querido poner que los llantos el futuro los recordará sin mucha convicción, pero me apetecía un toque de esperanza ante unos hechos tan trágicos.
Besetes
Me encanta este micro. Que fuerza tiene..! Que bien escrito esta..! Como te atrapa con la incertidumbre que empieza..! Cuanto he de aprender de vosotros, vompañeros. Gracias!
Gracias, Iñaki,
Muy contento de que te haya gustado sobre todo porque nace de un sentimiento para ser compartido.
Abrazotes
Javier, tu micro me ha emocionado casi tanto como La lengua del las mariposa.
No hay que dejar que se borre la historia.
Un abrazo y suerte.
Gracias, Rosalía.
Gran película, me alegra te la recuerde.
No olvidar estaría bien, pero mal lo estamos haciendo.
Besetes
Un gran micro. Muy emotivo, con una gran tensión y siempre con un ritmo creciente. Enhorabuena. Me gustó. Espero verte pronto, Javier. Enhorabuena.
Gracias, Manuel
Me alegra mucho te haya gustado. Y sí, a ver si nos vemos pronto
Muchos abrazos.