31. Manual de instrucciones caducado
—¿Se puede saber cómo has abierto el paquete de galletas? ¡Qué barbaridad! Y mira que te lo he repetido mil veces. ¿Para qué sirven las tijeras?
—Ya pongo el lavaplatos.
—Acuérdate de que hay un espacio entre plato y plato y de que las cucharillas van en el centro.
—Mira, casi mejor me voy a la ducha, que no estoy para aguantar tus manías.
—No te pegues una eternidad, que la electricidad está a precio de oro, por si no te habías enterado.
Una hora después, un denso vaho se escapa por las ranuras de la puerta del cuarto de baño como una enorme olla exprés, rebosando de cólera, a punto de explotar. Ella sale, se viste y, antes de dar el portazo definitivo, se gira.
—¡Diez años de matrimonio! Pensaba que lo tuyo sería pasajero, pero, ¿sabes? ¡Estoy harta de tus malditas tijeras, de tu jodido lavavajillas y de tu prohibitiva agua caliente!
—Cielo, no hace falta que te pongas histérica, que vas a despertar al chihuahua. ¿No ves que lo que te digo es para que te mejores?
—Llámame cuando actualices tu manual de instrucciones, anda.
—¿Pero adónde vas, sin trabajo ni casa?
—¡A vivir, por fin!


El valor de saber decir ‘no’ cuando un situación se pone insoportable y sin visos de solucionarse. Un diálogo que conduce a que una vez probada esa libertad, no parece factible la vuelta a un molesto «manual de instrucciones».
Un abrazo y suerte, Liliana
Esta vez he cogido más la interpretación de coraje como irritación o ira, pero como tú dices, Ángel también se puede ver como valor de apartarse de un chico tan maniático. Gracias por leer y comentar y a pasar un buen finde.
Hasta ese “estoy harta”, me has engañado. La fuerza de la costumbre de que sean las mujeres quienes echan la filípica al marido. Deformación cultural!
je, je, je, Rosa, no se libra nadie de sufrir un TOC, tanto ellos como ellas 🙂 Gracias por leer y comentar.
Uy, que estrés con tantas instrucciones. Igual la respuesta correcta hubiera sido: «pues hazlo tú», dicho con coraje y mala uva. Que la alquileres están por las nubes.
Un abrazo y suerte.
Ya lo había pensado Rosalía, pero no me salía con el coraje que quería expresar. Además, como tú bien has visto, normalmente cuando alguien suelta algo lleno de coraje o ira, no suele pensar en las consecuencias, que no acostumbran a ser muy positivas. Gracias por leer y comentar. Un abrazo
Da coraje la situación en sí y penita por los dos al mismo tiempo. Esa convivencia es imposible y ninguno de los dos tiene la culpa. El TOC es un problema que quien lo sufre no puede controlar como tampoco la “víctima” puede soportarlo.
Tienes toda la razón Edita. Si el o la que padece cualquier tipo de TOC no tiene el suficiente coraje de admitir que realmente tiene un problema y necesita tratarlo con especialistas, la verdad es que la convivencia con otras personas puede resultar insoportable. Muchas gracias por leer y comentar. Feliz semana.