Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

32. DEPARTAMENTO DE OMISIONES

Me recibieron con una sola frase: “Ese es tu despacho”.

No supe rechazar aquel trabajo; me dijeron que era fácil, solo debía revisar los expedientes de coraje no ejercido e implementar la sanción correspondiente.

Se trataba de momentos breves, escuetas escenas; sin embargo, cada carpeta pesaba como si contuviera toda una vida.

Ojeé los primeros. Un hombre que no había defendido a otro en el metro, pena, ser ridiculizado cada día en la calle; una mujer que no se había enfadado con la infidelidad de su esposo, pena, vivir con él el resto de vida; un joven que no supo reaccionar a los insultos de su jefe, soportar por siempre los insultos de superiores, y a medida que los leía sentía que no era tan sencillo, que no sabía si iba a aguantar.  Seguí revisando hasta que llegué a uno que llevaba mi nombre y recordé cuando mi cuñado me dijo que dejara de soñar con ser músico y me pusiera a trabajar en algo serio.

Con miedo pasé la siguiente hoja para ver mi sanción: trabajar en el departamento de omisiones eternamente.

La supervisora se levantó, dio un golpe seco con un sello y dijo:

—Siguiente caso.

9 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    La falta de coraje para hacer lo que pide el corazón tiene consecuencias inevitables, un auténtico castigo vital. Ojalá tu protagonista esté a tiempo y se atreva, por la vía de los hechos, a anular su propio expediente y consiguiente sanción.
    Un abrazo y suerte, Begoña

  2. Gema Herráez

    Original argumento. A veces nosotros nos condenamos, sin un departamento sancionador, a soportar situaciones insoportables.
    Un abrazo

  3. Así como cada acción provoca una reacción, cada omisión provoca una pena que pesa para toda la vida, y vaya si le pesa a este pobre empleado del departamento de omisiones saber la pena que le toca por no haberse animado a seguir su instinto, a perseguir sus sueños… A veces escuchar a los otros no es tan sabio como en principio pudiera parecer. Escuchar a los otros y tratar de amoldarse a expectativas ajenas sólo conduce a la chatura y a la frustración… No me gustaría estar en los zapatos de ese pobre hombre.

    Muy bueno, Begoña. Me encantó.

    Un beso grande,
    Mariángeles

  4. Esperanza Tirado

    Sería bueno que tuviéramos nuestro historial de decisiones delante para comprobar nuestras omisiones y decisiones. Cuántas sanciones acumularíamos en nuestro día a día. Da qué pensar.
    Suerte Begoña ♣

  5. Rosalía Guerrero

    Begoña, me gusta ese aire surrealista que tiene el relato, y el giro final que lo cierra perfectamente. Además, estoy de acuerdo con el mensaje: las cosas malas hay que tirarlas pa’fuera y no dejarse nada dentro.
    Un abrazo y suerte.

Leave a Reply