LSD ( Fernando García del Carrizo )
Tengo el mejor trabajo del mundo: guionista de sueños. Acorde con mi locura, me ha permitido desarrollar sin límites mi faceta creativa. Historias descabelladas sin ningún sentido donde jugaba con los colores, personajes y sentimientos. Durante años me felicitaron en la empresa por la variedad, riqueza y originalidad de los contenidos. Mis clientes se despertaban encantados y con ganas de contar a sus parejas lo que habían soñado. “ He volado. Di un salto desde una escalera gigante y noté que mi cuerpo flotaba”. Si habían perdido a alguien querido, presentaba a esa persona radiante, generando una alegría inmensa y la posibilidad de despedirse propiamente. A los que se comportaban como cretinos, les inventaba unas pesadillas terribles.
Ahora todo ha cambiado. Me aburro y me faltan ideas, por lo que tiendo a repetir. “ ¡Qué raro, otra vez lo mismo!”. Sin imaginación, recurro a los tópicos: caídas al vacío, salir desnudo a la calle o presentarse a un examen sin preparar. Ya me han dado un toque. O cambio, o a la calle. Un compañero me ha dado la solución para que vuelvan Los Sueños Disparatados. Una pastilla con un nombre raro.

