45. Villano
Marquitos tiene a Excalibur. Dice que la sacó de una gran roca pero yo sé que la encontró en el descampado que hay al otro lado de la carretera. Se ríe de mí porque no tengo arma con la que luchar y me quita el bocadillo de chocolate. El de mantequilla con chorizo lo utiliza de balón de fútbol y es que también es Maradona. Verás la cara que pone mañana cuando aparezca con la espada láser de Darth Vader. Solo tengo que ocultarles a mamá y a papá que no hay luz en la cocina.


¡Ay, me encanta tu micro, Raúl! Ese abusón de colegio, la voz infantil del narrador resignado, y la inocencia de la frase final que arranca al lector, sí o sí, una sonrisa, aunque la historia no sea cómica para nada.
Un besazo.
Muchísimas gracias Ana María.
Me alegra mucho saber que el pequeño aprendiz o padawan de andar por casa, haya conseguido arrancarte una sonrisa.
Raúl, no hay nada mejor que la imaginación, y en eso la infancia (si no hay pantallas cerca) es campeona mundial.
Me ha encantado el fluorescente como espada láser, conozco más de un adulto que se subiría a ese carro.
Un abrazo y suerte.
Imaginación e infancia van de la mano. Y la de no pocos de nosotros va ligada a películas como La Guerra de las Galaxias.
Muchísimas gracias Rosalía y que la fuerza te acompañe.
El tubo fluorescente e toda la vida: buena defensa contra el acoso.
Has conseguido el tono infantil, que convierte un drama diario en casi un entretenimiento.
Puede que su espada láser casera no luzca como la de Darth Vader pero el abusón el «fluorescentazo» se lo quita nadie.
Muchísimas gracias Rosa.
Tono infantil y fantasioso como corresponde a la edad de los personajes. La disputa podría ser en la escuela entre compañeros o en la propia casa entre hermanos, el listillo y el inocentón. Muy logrado.
Cierto. También podrían ser hermanos. Eso sí, como la madre se entere de que patea la merienda de mantequilla y chorizo, el «fluorescentazo» va a ser lo de menos.
Muchísimas gracias Edita.
Ligero, tierno y casi etéreo tu cuentito, querido Raúl. Precioso episodio de un universo infantil que los adultos ya no podemos emular. Un abrazo y mucha suerte, guapo.
Muchísimas gracias Puri. Por desgracia, los adultos ya no vemos Excalibur en palos abandonados en el campo.
Una imaginación infantil contra otra, en abierta competencia, menudo enfrentamiento. Lo importante es que todo quede en un antagonismo simpático, y que los padres del narrador-protagonista sean comprensivos. También podrían regalarle una espada láser de juguete, así recuperarían la luz de la cocina, pero el muchacho perdería un poco de su fantasía.
Un abrazo y suerte, Raúl
Supongo que el pequeño lo pediría, cada año, en la carta a los Reyes Magos pero Sus Majestades no lo vieron claro.
Muchísimas gracias Ángel.
Me gusta mucho como describes esa mezcla de ingenuidad y crueldad infantil. Imagino al niño quitando el fluorescente que no sé cómo va a encender sin electricidad, jajaja, pero seguro que algo se le ocurre .
Un saludo
Imagino su cara de decepción al descubrir que la espada láser ya no luce. Pero para el comentado «fluorescentazo» a su enemigo le sirve.
Muchísimas gracias Gema.