Amarre (Nuria Rodríguez Fernández)
Te amé mal desde el principio.
Guardé tus uñas, un cabello, el hilo suelto de tu abrigo. Con todo hice un cuerpo pequeño y torpe. Le cosí tu nombre donde otros guardan el corazón y lo escondí bajo mi almohada.
Cuando faltabas, la casa entera crujía de hambre.
Al principio fueron pequeños descuidos: extraviaste las llaves, perdiste el sueño tranquilo, olvidaste alguna cita. Después empezaste a regresar con cualquier excusa: un libro, una chaqueta, las gafas. Pensé que eran casualidades.
Mi obsesión era un animal paciente.
Anoche me dijiste que mañana te irías para siempre.
No respondí.
Esperé a que te durmieras. Saqué el muñeco de debajo de la almohada y lo apreté en el puño hasta que las costuras se me clavaron en la piel.
Esta mañana sigues aquí, con mi nombre entre los dientes y ninguna puerta en tu memoria.

