Desorbitado
El aula tiene un orden cósmico. Los empollones ocupan la primera fila mientras que los revoltosos os sentais al final. Desde tu posición puedes lanzar una lluvia de meteoros de papel con el canuto del boli. Hoy, en la clase de manualidades, había que traer un planeta. Miras al repelente de Vicente como presume de anillos de Saturno. Seguro que le ha ayudado su padre. Como medida desesperada, recoges de la papelera la bola de aluminio del bocadillo, todavía con aroma a chorizo. Cuando llega tu turno, lo presentas como Plutón. Con las risitas de Vicentito de fondo, el maestro te recuerda que lo han excluido como planeta y que, de seguir por ese camino, no vas a pasar de curso con el resto de tus compañeros.


Raúl, has conseguido que empatice con ese muchacho fuera de órbita y que el empollón me caiga mal, algo que suele ser al revés.
Un abrazo y suerte.