Entre comillas
Con suerte, un punto y seguido; a pesar de que llevo sufriendo desde hace tiempo, y entre demasiadas exclamaciones, cualquier pausa sin ti que dure más que una coma. Te escribo estas palabras para despedirme, temeroso ante los interrogantes que me depara el futuro inmediato: ¿qué será de mí? Y aun así, confío en que este paréntesis (entre nosotros) no termine siendo un punto final sino unos puntos suspensivos… Permíteme ahorrarme las explicaciones que siguen a los dos puntos —me echaría a llorar y emborronaría la tinta—.
Solo te pido que, si la vida decide reunirnos de nuevo, no me pidas que seamos solo amigos, entre comillas.

