26. VACÍO EN LA OSCURIDAD RUIDOSA
El hombre despertó con los gritos de su hijo de siete años llamándole en mitad de la noche, como tantas veces. Como tantas veces, se levantó de la cama y se dirigió a consolarlo con la casa a oscuras, flotando con torpeza y con los ojos apenas abiertos, intentando que el sopor no le abandonase. Chocando con alguna pared y algún marco de puerta llegó a la habitación del niño. La lamparita que permanecía encendida durante la noche para que pudiese dormir sin la amenaza de la oscuridad estaba apagada. La encendió y vio que su hijo no estaba. La cama lucia perfectamente hecha sin arrugas en su edredón. Después de un desconcierto fugaz despertó por completo y entró de lleno en la pesadilla. Fue consciente de que su hijo desapareció de esa habitación hacía tres meses. En esa cama le deseaba dulces sueños una noche y a la mañana siguiente no estaba. Se rompió al recordar con nitidez su voz llamándole hacía sólo un momento.
A la mujer la despertaron los sollozos de su marido. Era la primera noche que dormía durante horas gracias a la medicación, pero regresó del descanso imposible al vacío en la oscuridad ruidosa.


No debe de ser sencillo superar un golpe tan enorme. El subconsciente trabaja, seguramente, en un intento de bálsamo para que la aceptación llegue en algún momento, por desgracia para tu protagonista y hasta la fecha, sin éxito.
Un saludo y suerte, Carlos