41. Esta noche te cuento la verdad
Hacía meses que se sentía corroída por la culpa. Aunque trataba justificar sus faltas con excusas poco creíbles, para, de esa forma, lograr conciliar el sueño por las noches: las preocupaciones familiares, el trabajo, la adolescencia de los hijos, la vejez de los padres… Como ustedes comprenderán, todo eso va por delante. Es prioritario, y resulta prácticamente imposible dedicar tiempo a cualquier otra cosa teniendo en cuenta la finitud de los días y la escasez de mis fuerzas al acabar la semana. Así buscaba yo redimirme. Pero en el fondo, muy en el fondo, sabía que solo estaba mintiéndome a mí misma. Lo cierto es que no estoy cumpliendo con lo prometido. Que les he dejado tirados. Que me he ido cobardemente por la puerta de atrás. Y que solo hay una explicación para tan rastrera actitud: MIEDO.
Pero hoy, por fin me he atrevido a admitirlo: El miedo a la página en blanco solo puede curarse enfrentándose a ella. Y aquí estoy. Intentando superar la culpa con un relato que ni fu ni fa. Pero por algo se empieza.

