Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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08. Alto en el CaMino

La única revelación que me despertó la tercera etapa del Camino, fue que no quería ser mártir al llegar a Santiago. Así que medio vendí mi alma al diablo y me dirigí en taxi hacia el hotel que reservé en Arzúa.

El pequeño complejo tenía alma de pazo, aunque no lo era. Estaba dirigido por una lechuza que tenía forma de mujer, llamada Mary, con mirada profunda que revelaba ser la guardiana de ese pequeño territorio en tierras de meigas y conjuros.

La lechuza hotelera sobrevolaba mis horas que se mecían en el arte del “dolce fa niente”, escondida en la oscuridad del día, sacudiendo de vez en cuando sus alas, como para recordar que estaba ahí, por si la necesitaba.

Cocinó pequeñas presas que cazaba en los comercios de su confianza. Cantó en la noche y se despidió con un desayuno de ritual.

Antes de reemprender el Camino, me recomendó hacer una ofrenda al pequeño árbol celta que coronaba su jardín, atándole un lazo de color azul.

Al alejarme, un leve ulular sembró el viento de despedida que me empujó a proseguir mi marcha.

7 Respuestas

  1. Fue leer y empezar a escuchar, dentro de mi cabeza, la música de «Hotel California»…
    Me encantó la descripción de la lechuza con forma de mujer y de todo lo que hace… y es muy sugerente esa M mayúscula del título en medio de la palabra «caMino»; lo entiendo como un guiño subliminal sobre el personaje que encontraremos al leer el micro.

    Buen micro, CRISTINA… me ha gustado, y mucho.

    Cariños,
    Mariángeles

  2. Barceló Martínez

    Hola, Cristina.
    Me ha gustado como narras este «Alto en el camino». El Camino de Santiago da para contar muchas historias, no sé si ésta puede tener algo de autobiográfica y me gustaría, si existe base real, conocer el sentido de ese gesto místico de atar un lazo azul en ese árbol celta.
    Mucha suerte y un cálido saludo.

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