Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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08. Anamnesis

 

Lo único bueno que tiene el infierno es que solo comprendes que se trataba del infierno cuando sales de él (si es que sales, por supuesto)

Felipe Benítez Reyes

 

 

—Doctor, desde hace dos semanas me invade una tristeza indecible, insondable.
—¿Algún revés?
—Llevo un siglo sin cambios.
—¿Demasiado esfuerzo físico? ¿Trabaja mucho?
—Lo mismo desde tres años atrás que tomé un trabajito extra de un par de horas limpiando camiones a diario para evitar el desahucio, y otro de vigilante sábados y domingos. En ese sentido, sin variación.
—¿Estrés en su ocupación principal?
—Lo dudo, los clientes de la funeraria se portan. Algunos son realmente pacientes, no sé si me explico…
—¿Cargas familiares?
—Nada. Después de lo de mi mujer y el accidente de los gemelos hace años, estoy liberado.
—¿Cambios en su dieta?
—A mejor. Desde que me abandonara mi esposa, como más fruta. Es buena para equilibrar los platos precocinados.
—¿Alcohol?
—No lo pruebo. Ni cuando me desenganché de las apuestas.
—Tal vez con tanto trabajo, sus amistades hayan quedado a un lado…
—¡Qué va! Cada vez tengo más amigos por correo, ¿sabe? Nada de tecnología. Después de trabajar siempre pongo unas líneas a mano. Todo está bien. Nada ha cambiado últimamente. Pero esta tristeza, doctor, no la entiendo. ¿De dónde viene?
—Ha hecho bien en acudir aquí. Lo suyo es para hacérselo mirar, sí.

6 Respuestas

  1. Hola Mikel. Según leí, la anamnesis (del griego  νάμνησις, recolección, reminiscencia) es la información que, en este caso, el terapeuta recopila mediante preguntas específicas que le hace al paciente para hacerle el diagnóstico y empezar a tratarlo. La de este microrrelato en particular, nos permite conocer la tristeza insondable de este hombre, a la que él no le encuentra motivo y vaya si los tiene: su trabajo en la funeraria, las «changas» que hace para no quedar sin trabajo, el accidente de los gemelos y el abandono de su esposa… todo eso lo ha llevado al sillón del analista, que es obvio que lo tendrá en tratamiento largo tiempo, porque «lo suyo es para hacérselo mirar»… Da mucha pena que el hombre no se dé cuenta de que a las respuestas a su estado las tiene él mismo… Parafraseando la cita del comienzo, comprenderá que estaba en el infierno cuando salga de él, si es que sale…

    Pese a lo duro del micro, me gustó.

    Un saludo desde la Patagonia Argentina,

    Mariángeles

  2. Mikel

    Gracias por leerme, Mariángeles. Cuando oigo Patagonia, pienso en el libro Magallanes, de Stefan Zweig.
    Un saludo desde Berlín,
    Mikel

  3. Ángel Saiz Mora

    Para todo hay una buena frase. A tu protagonista se le podría aplicar aquello de «los árboles no dejan ver el bosque». Sabe que algo le sucede, las hábiles preguntas del doctor nos dan la pista, pero a él no, en verdad tiene un problema. Sufre unas consecuencias, aunque la actividad incesante le impide vislumbrar las causas de esa tristeza profunda, que deberá desmontar con ayuda una a una, hasta poner negro sobre blanco la falta de ilusiones y una vida que ha perdido todo sentido. Dicen que somos química. Unas pastillas puede que ayuden, pero no serán suficientes. Necesita volver a amueblar ese cerebro.
    No es sencillo componer un relato solo a través de diálogos, contando sin decir, dejando a la deducción del lector la realidad completa.
    Un saludo, Mikel. Suerte

    1. El humor nunca hay que perderlo, lo pintes como lo pintes. Ya dijo Isidoro Blastein que el humor es la penúltima etapa de la desesperación. Gracias por leerme y comentar, Edita

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