Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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69. BAJO LA LLUVIA (Pilar Alejos)

Eres incapaz de apreciar la belleza de la luna llena que ilumina esta noche. Desde que has perdido el control de tu descapotable azul sobre el asfalto mojado, en tu cabeza solo hay espacio para recuerdos del accidente: aquel brusco frenazo en mitad de la curva, un volantazo desesperado, el estruendo del coche al atravesar el guardarraíl y esa sensación de volar, de permanecer por un momento suspendido en el aire, antes de caer de golpe. Luego, a tu alrededor, todo es silencio. Los faros, que permanecen encendidos, rasgan la oscuridad hasta que su haz de luz se pierde en la distancia. Tu cuerpo ha salido despedido del vehículo, pero desde tu posición, atisbas un leve reflejo en su interior. Aunque no puedes pensar con claridad, intuyes que pueden ser sus ojos.

—¡Ana! —gritas aterrorizado e intentas incorporarte para socorrerla.

Entonces los reconoces. Sus uniformes y sus cascos con bandas reflectantes destellan mientras descienden por el terraplén. Suplicas que se den prisa, que ella corre peligro. Está atrapada dentro. Los sanitarios la estabilizan hasta liberarla. Después, escuchas la sirena de la ambulancia que se aleja a toda velocidad mientras que, al abrigo de una manta, esperas la llegada del forense.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Al menos Ana se ha salvado, esperemos que no le queden demasiadas secuelas físicas y psíquicas y pueda rehacer su vida. Él, cuando llegue el forense y certifique su muerte, podrá descansar también.
    Un relato con muy buenas descripciones y un final inesperado, con un protagonista generoso, olvidado de sí mismo, pendiente de quien aún queda y más quiere.
    Un abrazo, Pilar. Suerte. Que termines bien el año y el siguiente venga lleno de alegrías.

  2. Cosas como éstas, que en este caso se relatan “bajo la lluvia”, son las que me han impedido aprender a manejar (sí, lo reconozco: soy una vulgar peatona, jaja). En la academia de conductores donde, allá lejos y hace tiempo, intenté aprender, siempre nos recalcaban lo mismo: un auto es como un arma, que si no se sabe usar o se usa con imprudencia, puede terminar lastimándonos o, peor aún, lastimar a terceros.
    Curioso punto de vista el del relato: una segunda persona (que no sé por qué, yo me imagino que es Dios) y la visión final de esa manta cubriendo al hombre mientras “espera” al forense, tremenda.
    Durísimo relato contado, en contraste, muy bella y mansamente.

    Te felicito, PILAR.

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Mariángeles, nadie está libre de sufrir un accidente, la lluvia es muy traicionera, de ahí lo terrible de la situación y sus consecuencias.En este caso, es el propio protagonista el que narra la historia, por eso puede describir con tanto detalle lo ocurrido.
      Muchas gracias por tus palabras.
      Besos apretados.

  3. Pilar, un relato excelente, con tus palabras nos muestras una fotografía de este accidente. Nos describes perfectamente la situación de los protagonistas y, las sensaciones que sufre sobre todo él ante lo acaecido. Pero tu sorprendente final, con la palabra “forense”, nos da un giro total a la historia y quien creíamos vivo no lo está y viceversa.
    Muy bueno y contado de forma genial.
    Te deseo lo mejor.
    Muchos besos.

    1. He intentado describir de manera muy visual lo sucedido en el accidente desde la visión del protagonista, dejando para el final el desenlace.
      ¡Muchísimas gracias por tus palabras y por tu hermoso comentario, Javier!
      Besos muy muy apretados.

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